
Viajar como viajan las estrellas
es vivir con el aroma de la Luz,
es sentir las melodías de las formas
y expresar el deseo de comunicar...
CRECER como crecen las plantas
es comprender el sentido de la evolución
es compartir lo mejor de nosotros mismos
y es vivir con el corazón.
HABLAR la lengua de las estrellas
es buscar la Esencia del corazón
donde todos los seres de la Tierra
comprenden que son DiVINOS.
VER la DiVINIDAD en todas las cosas
es comprender el camino de cada cual
es sentir la verdad presente en la Tierra
y es compartir tu verdadera humildad.
APRENDER es entrar profundamente en el otro
y dejar todo aquello que te separa
y al sentir su corazón en tu corazón,
unirte al Ideal de una Nueva Civilización.
CAMINAR es cultivar tu Paz interior
y ver a cada cual en su propia Luz,
en su propia forma de ser
y allí,
trascendiendo las apariencias, los temperamentos y las formas,
construir la verdadera uniòn...
Eso es el CAMINO de un Ser Espiritual
que ha comprendido que EL vive en los demás
y que LA DIVINIDAD habita en todos los seres,
en todas las formas vivas,
en todo el Universo
y que conociéndose a sí mismo, conoce la Divinidad,
conociendo a los demás, conoce la Divinidad,
conociendo a la Tierra, conoce la Divinidad
conociendo la Felicidad, siente como siente la Divinidad…
siendo LIBRE se ES la DIVINIDAD...
domingo, 11 de diciembre de 2011

Podrás renacer cuando te liberes del que no eres, al que te obligaron a ser los que nunca fueron, y ese milagro puede suceder ahora mismo (la vida es una sucesión de milagros), y recuerda que no hay purificación sin destrucción, ni nacimiento sin dolor, el dolor que no se puede evitar pero sí atravesar, y esa es la gran victoria, la que te dará alegría eterna, y estarás entero porque solo muere lo que sobra, lo verdadero no puede morir... (Facundo Cabral)

Si no vivimos plenamente el presente, en un abrir y cerrar de ojos la vida se nos habrá escapado. Habremos perdido sus sensaciones, su aroma, su exquisitez y su belleza, y sentiremos que ha transcurrido a toda velocidad. El pasado ya ha pasado. Aprendamos de él y dejémoslo atrás. El futuro ni tan siquiera ha llegado. Hagamos planes para el futuro, pero no perdamos el tiempo preocúpandonos por él. Preocuparse no sirve para nada. Cuando dejemos de pensar en lo que ya ha ocurrido, cuando dejemos de preocuparnos por lo que todavía no ha pasado, estaremos en el presente. Sólo entonces empezaremos a experimentar la alegría de vivir.
¿De qué sirve tener prisa? De todas maneras, el tiempo no existe. Cuando no vives en el presente y te dejas absorver por el pasado o te preocupas por el futuro, te apenas y te afliges a ti mismo. El tiempo también es una ilusión. Incluso en el mundo tridimensional, el futuro es sólo un sistema de probabilidades. ¿Por qué te preocupas?
El cuerpo y el alma son como el coche y el conductir. Recordemos siempre que somos el conductor y no el coche. No debemos identificarnos con el vehículo. Este empeño actual en prolongar nuestra vida, en vivir incluso más de cien años, es una locura. Sería como conservar nuestro viejo Ford después de haber recorrido con él más de trescientosmil kilómetros. La carrocería está oxidada, el circuito de transmisión se ha reparado cuatro veces, el motor se está cayendo a trozos, y aún así nos resistimos a cambiarlo. Entretanto, hay un Corvette de 1ª mano esperándonos a la vuelta de la esquina. Sólo hemos de bajar tranquilamente del Ford y subirnos al hermoso Corvette. El conductor, el alma, nunca cambia. Sólo cambiamos de coche.
Las lecciones más importantes suelen aprenderse en los momentos más difíciles.
En el transcurso de nuestras vidas cambiamos de sexo, religión y raza con el objetivo de aprender desde todas esas perspectivas. Es como si fuéramos siempre a la escuela. Regresamos repetidas veces para aprender determinadas lecciones o cualidades como el amor, el perdón, la compresión, la paciencia, la conciencia o la no violencia. Debemos olvidar otros sentimientos que son producto de viejas imposiciones, como el miedo, la ira, la codicia, el odio, el orgullo o el ego. Sólo entonces obtendremos la licenciatura y abandonaremos esta escuela, Tenemos todo el tiempo del mundo para aprender y desaprender. Todo lo que siembre el hombre, lo cosechará algún día. En todas las grandes religiones se encuentra el concepto de karma prácticamente con las mismas palabras. Es un antigua sabiduría. Somos responsables de nosotros mismos, de los demás, de la comundidad y del planeta.
El proceso de regresión es parecido al de buscar petróleo: nunca se sabe exactamente dónde excavar, pero cuanto más profunda es la perforación, más posibilidades hay de encontrarlo.
Me gusta pensar que las almas se relacionan como los millares de hojas de un viejo árbol. Las que penden de nuestro propio talo están estrechamente relacionadas con nosotros e incluso llegamos a compartir diferentes experiencias con ellas, vivencias del alma. También nos sentimos estrechamente unidos a las hojas de nuestras ramas. Tenemos algo en común con ellas. Están cerca de nosotros epro no tanto como lo están las hojas de nuestro tallo. De igual modo, conforme nos vamos alejando por las ramas del árbol, nuestra relación con las otras hojas o almas sigue existiendo pero no es tan íntima como la que tenemos con las hojas más cercanas. Todos formamos parte de un árbol y un tronco. Podemos compartir experiencias. Nos conocemos. Pero los que pertenecen a nuestro tallo son los más íntimos. En este bello bosque hay muchos otros árboles. Cada uno de ellos está conectado con los demás a través del sistema de raíces subterráneo. De este modo, aunque una hoja se encuentre en un árbol muy lejano y diferente del nuestro, seguiremos conectados a ella. Estamos conectados a todas ls hojas, pero tenemos una relación más estrecha con las de nuestro árbol, todavía más íntima con las de nuestra rama, y un vínculo que es casi una fusión con las de nuestro tallo.
Qué interesante sería escribir la historia de las experiencias en esta vida de un hombre que se suicidó en su vida anterior,; cómo tropieza ahora con las mismas exigencias que se le habían presentado anteriormente, hasta que llega a comprender que debe satisfacerlas... los hechos de una vida previa pueden encauzar la vida presente.
Cómo encontramos y reconocemos a nuestras almas gemelas y qué decisiones debemos tomar que pueden transformar nuestra vida es uno de los temas más importantes y fascinantes de nuestra existencia. El destino dicta el encuentro con los demás. Una decisión errónea o una oportunidad desaprovechada puede conducir a una gran soledad y mucho sufrimiento. Un acierto en la elección, una oportunidad aprovechada, nos puede proporcionar una profunda felicidad.
Cuando nuestra intuición, nuestros sentimientos más vicerales y nuestro espíritu saben algo más allá de cualquier duda, no debemos permitir que las razones de los demás, construídas sobre sus propios miedos, nos influyan. Sean o no buenas sus intenciones, pueden llevarnos por el mal camino y alejarnos del sendero de la felicidad.
Nuestro camino es interior. Éste es el viaje más difícil y doloroso. Somos los responsables de nuestro propio aprendizaje. No podemos rechazar esta responsabilidad y echarla sobre las espaldas de otro.
Los sueños cumplen muchas funciones. Ayudan a procesar e integrar los acontecimientos diarios. Nos suelen dar indicaciones a menudo en forma de símbolos y metáforas, que nos ayudan a resolver los problemas de la vida cotidiana (las relaciones, miedos, trabajo, sentimientos, enfermedades...). Nos ayudan a conseguir nuestros objetivos y deseos, si no físicamente, oníricamente, Nos sirven para recapacitar sobre los hechos pasados, recordándonos sus paralelos en el presente. Protegen nuestro sueño enmascarando estímulos, como la ansiedad, que de lo contrario nos despertarían.
Las personas tienden a ocultarse tras sus etiquetas y máscaras profesionales (médico, abogado, senador...), la mayoría de las cuales ni siquiera existían antes de los años 20 o 30. Hemos de recordar quienes éramos antes de que nos concedieran nuestros títulos.
Siempre estuvo allí, y yo en realidad, nunca me di cuenta. A veces los árboles no te dejan ver el bosque.
Es posible que nuestra mente diga: "yo no te conozco". Pero el corazón sí le conoce.
Nuestro ser amado, a través de los siglos, llega a nosotros y nos besa de nuevo para recordarnos que permenaceremos siempre juntos, hasta la eternidad.
Los ojos, sin ninguna duda, son la ventana del alma...
El amor vence todos los obstáculos...

"Los puntos esenciales de la intención"
1. La intención desde una nueva perspectiva...
"Toda belleza vista aquí abajo por personas con agudeza se asemeja más que nadaa esa Fuente celestial de la que procedemos todos..."
Miguel Ángel
"La autorrealización significa haberse conectado conscientemente con la fuente delser. Una vez establecida la conexión, nada puede ir mal."
Swami Paramananda
PRIMERA PARTE
LOS PUNTOS ESENCIALES DE LA INTENCIÓN
"Junto al río se yergue el árbol sagrado de la vida. Allí mora mi padre, y en él está mi hogar. El padre celestial y yo somos uno."
Evangelio esenio de la paz
1. La intención desde una nueva perspectiva
"Hay en el universo una fuerza inconmensurable, indescriptible, que los chamanes llaman «propósito», y absolutamente todo lo que existe en el cosmos está ligado al propósito por un vínculo de conexión."
Carlos Castaneda
Durante los últimos anos me he sentido atraído de tal manera por el estudio de la intención que he leído centenares de libros de psicólogos, sociólogos y escritores espirituales, de eruditos antiguos y actuales, de investigadores. En mi investigación desarrollo una definición bastante corriente de la intención, en el sentido de un firme propósito u objetivo unido a la decisión de alcanzar el resultado deseado. Se caracteriza a las personas impulsadas por la intención por una fuerza de voluntad que no permite que nada se interponga en la consecución de su deseo íntimo. Yo me imagino una decisión o determinación inquebrantables. Si eres una de esas personas con la actitud de “nunca me voy a rendir” y además con una visión interna que te empuja a hacer tus sueños realidad, encajas en la descripción de una persona con intención. Lo más probable es que seas un super-triunfador, y también que te sientas orgulloso de tu capacidad para reconocer y aprovecharte de las oportunidades que se te presentan.
Yo he mantenido una creencia semejante sobre la intención durante muchos años.Aún más; he escrito muchas cosas y hablado muchas veces sobre la fuerza de la
intención, tal y como he dicho anteriormente. Sin embargo, durante los últimosveinticinco años he notado un cambio en mi pensamiento, que ha pasado de lo
puramente psicológico o de desarrollo personal a una orientación espiritual, en la que existen verdaderas posibilidades de curación, de obrar milagros, de manifestar y establecer contacto con la inteligencia divina.
No se trata de un esfuerzo deliberado por librarme de mi pasado académico y profesional, sino de una evolución natural que se ha desarrollado al tiempo que
empezaba a tomar contacto consciente con el Espíritu. Mis escritos hacen hincapié en la convicción de que podemos encontrar soluciones espirituales a los problemas viviendo en niveles superiores y recurriendo a energías más rápidas. Mentalmente, la intención es un concepto mucho más amplio que la decisión del ego o la voluntad individual. Es casi justo lo contrario. Quizá se deba a que me he despojado de muchos niveles del ego en mi propia vida, pero también noto la fuerte influencia dedos frases que leí en un libro de Carlos Castañeda. En mi vída de escritor, me topo con frecuencia con algo en un libro que provoca la germinación de un pensamiento que al final me impulsa a escribir otro libro. El caso es que leí esas dos frases en el último libro de Castaneda, “El lado activo del infinito”** (**lV Trnd, cast., Ediciones B, Barcelona, 1999.), mientras esperaba una intervención quirúrgica para abrir una arteria obstruida que me había provocado un ataque cardíaco no demasiado grave.
Las palabras de Castaneda eran las siguientes: «El propósito es una fuerza que existe en el universo. Cuando los hechiceros (los que viven de la Fuente) llaman al propósito, él acude y señala el camino de la realización, lo que significa que los hechiceros siempre consiguen lo que se proponen». Al leer esas frases me quedé estupefacto por la claridad que me aportaban sobre la fuerza de la intención. ¡La intención no es algo que la persona hace, sino una fuerza que existe en el universo como campo de energía invisible! Nunca había pensado en la intención en esos términos hasta leer las palabras de Castañeda. Anoté esas frases, y después me las imprimieron en una tarjeta plastificada. Me llevé la tarjeta a la sala en la que me iba a someter a la pequeña intervención quirúrgica, y en cuanto pude empecé ahablar sobre la fuerza de la intención a quien estuviera dispuesto a hacerme caso.
La intención pasó a formar parte de todas mis conversaciones. Me sumergí en esta idea, no solo para mi propia curación, sino para ayudar a otros a utilizar la fuerza de la intención para llevarlos hasta donde estaban completamente equipados para ir. Había experimentado el satori, o despertar ... instantáneo, y estaba empeñado en transmitir esa idea a los demás. Veía claramente que tener acceso a la energía de la intención aliviaba gran parte de la tarea, en apariencia imposible, de luchar por cumplir los deseos con la simple fuerza de voluntad. Desde aquel momento decisivo pienso en la fuerza de la intención prácticamente durante todo el tiempo que permanezco despierto, y los libros, los artículos, las conversaciones, las llamadas telefónicas, lo que me llega al buzón de correos y cualquier obra que busque en una librería parecen contribuir a mantenerme en ese camino.
Y este es el resultado: El poder de la intención...
Esas dos palabras de Patanjali, «fuerzas durmientes», me dieron el impulso para escribir sobre la intención. Patanjali se refería a las fuerzas que parecen
inexistentes o muertas, y también se refería a la poderosa energía que siente una persona cuando está inspirada. Si te has sentido alguna vez inspirado por un objetivo o una llamada, conocerás la sensación del Espíritu actuando sobre tí. Inspirado equivale a animado interiormente. He pensado mucho sobre la idea de poder acceder a las fuerzas en apariencia durmientes con el fin de que me ayudaran en momentos clave de mi vida a hacer realidad un ardiente deseo íntimo.
¿En qué consisten esas fuerzas? ¿Dónde están situadas? ¿Quién puede emplearlas? ¿A quién se le niega el acceso a ellas? ¿Y por qué? Estas preguntas me han impulsado a investigar y a escribir este libro, después de lo cual he llegado a un perspectiva completamente nueva de la intención.
En estos momentos, mientras escribo sobre mi entusiasmo al comprender una verdad largo tiempo oscurecida, sé que la intención es una fuerza que todos
llevamos en nuestro interior. La intención es un campo de energía que fluye de una forma invisible, fuera del alcance de nuestros hábitos normales, cotidianos. Está ahí aun antes de que seamos concebidos. Tenemos los medios de atraer esa energía y experimentar la vida de una forma fascinante, nueva,
¿Dónde se encuentra ese campo llamado «intención»?
Algunos destacados investigadores creen que nuestra inteligencia, creatividad e imaginación interactúan con el campo de energía de la intención, no que sean
pensamientos o elementos de nuestro cerebro. El genial científico David Bohm apunta en Wholeness and the Implicate Order [La totalidad y el orden implicado]
que toda la fuerza y la información ordenadora están presentes en un terreno invisible o realidad superior y que se puede acudir a ellas en momentos de
necesidad. He encontrado miles de ejemplos de esta ciase de conclusiones en mis investigaciones y lecturas. Sí al lector le atraen las pruebas científicas, le recomiendo la lectura de The Field: The Quest for the Secret Force of the Universe [El campo: búsqueda de la fuerza secreta del universo], de Lynne McTaggart.
Su libro presenta numerosos estudios que corroboran la existencia de una dimensión de energía más alta y más rápida o campo de la intención al que
cualquiera puede conectarse.
La respuesta a dónde está ese campo es la siguiente: no existe ningún lugar en el que no esté, porque en el universo todo lleva una intención intrínseca. Esto se aplica a todas las formas de vida, ya sea un ñu, un rosal o una montaña. Un mosquito tiene un propósito intrínseco en su propia creación y su experiencia vital. Una bellota, que aparentemente no tiene capacidad para pensar ni hacer planes de futuro, contiene la intención del campo invisible. Sí abres la bellota, no verás un enorme alcornoque, pero sabrá: que está ahí. Una flor de manzano en primavera parece simplemente una florecita preciosa, pero tiene un proposito intrínseco y en verano se manifestará como una manzana. La intención no yerra. La bellota no se transformará en calabaza, ni la flor del manzano en una naranja. Todo aspecto de la naturaleza, sin excepción, tiene una intención intrínseca y, que nosotros sepamos, nada en la naturaleza cuestiona el camino que ha de seguir para hacerla realidad. La naturaleza se limita a desarrollarse armónicamente a partir del campo de la intención. La energía de este campo también dispuso esa intención en nosotros.
Existe lo que algunos llaman el tirón del futuro del ADN, presente en la concepción de todo ser humano. En el momento de la concepción, cuando una gota infinitesimal de protoplasma humano se combina con un óvulo, comienza la vida en su forma física, y ía intención dirige el proceso de crecimiento. La estructura del cuerpo, los rasgos físicos, el desarrollo, incluyendo el envejecimiento, ya están dispuestos en el momento mismo de la concepción. La piel flácida, las arrugas, incluso la muerte: todo está incluido allí. Pero ¿qué ocurre exactamente en el momento de la concepción? ¿Dónde empieza esa vida, nacida de la intención?
Al examinar la danza de la semilla y el óvulo para intentar descubrir su origen, retrocediendo hacia la Creación, al principio encontramos moléculas, después
átomos, electrones, partículas atómicas y partículas sub subatómicas. En última instancia, si pusiéramos esas minúsculas partículas subatómicas cuánticas en un acelerador de partículas y las hiciéramos colisionar para intentar dar con la clave del origen de la vida, descubriríamos lo que ya habían descubierto Einstein y sus colegas: que no existe una partícula en la Fuente; las partículas no crean más partículas. La Fuente, que es intención, es energía pura, ilimitada, con unas vibraciones tan rápidas que desafían toda medición y observación. Es invisible, sin forma ni límites. De modo que, en nuestra Fuente, somos energía amorfa, y en ese campo espiritual de la energía, informe y vibrante, reside la intención.
En tono más desenfadado, sé que está ahí, puesto que de alguna forma logró entrar en una gota de esperma y un óvulo y determinar que no me seguirá creciendo el pelo de la cabeza después de los veinticinco años y que a los cincuenta me crecerá en la nariz y las orejas, y que lo único que yo (el observador) puedo hacer es verlo y quitármelo.
El campo de la intención no se puede describir con palabras, porque las palabras emanan de ese campo, al igual que las preguntas. Ese lugar que no ocupa lugar es la intención, que es lo que decide todo por nosotros. Es lo que hace que me crezcan las uñas, que lata mi corazón, que digiera los alimentos, que escriba mis libros, y hace otro tanto para todo y todos en el universo. Y eso me recuerda un antiguo relato chino de Chuang Tzu, que me encanta:
Érase una vez un dragón cojo llamado Huí.
—¿Cómo demonios controlas tantas patas? —le preguntó a un ciempiés—, ¡si yo casi no controlo una!
—Pues la verdad es que no controlo las mías.
Existe un campo, invisible y amorfo, que lo controla todo. La intención de este universo se manifiesta en tropecientas mil fomas en el mundo físico, y cada parte de todos nosotros, incluyendo el alma, los pensamientos, las emociones y, por supuesto, el cuerpo físico que ocupamos, forman parte de esa intención. Entonces, si la intención lo determina todo en el universo y es omnipresente, es decir, que no hay sitio donde no esté, ¿por qué tantos de nosotros nos sentimos desconectados de ella, y con tanta frecuencia? Y algo aún más importante, si la intención lo determina todo, ¿por qué nos falta a tantos de nosotros tanto de lo que nos gustaría tener?
El significado de la intención omnipresente...
Imagínate una fuerza que está en todas partes. No hay sitio alguno en el que no esté. No se puede dividir y está presente en todo cuanto ves y tocas. Extiende tu consciencia de este campo infinito de energía hasta más allá del mundo de la forma y los límites. Esta infinita fuerza invisible está en todos lados, tanto en lo tísico como en lo no físico. Tu cuerpo físico forma parte de la totalidad que emana de esa energía. En el momento de la concepción, la intención pone en marcha la forma física que adoptarás y el desarrollo del proceso de crecimiento y de envejecimiento. También pone en marcha los aspectos no físicos, como las emociones, los pensamientos y la forma de ser En este caso, la intención es el potencial infinito que activa tu aparición física y no física sobre la tierra.
De lo omnipresente has pasado a ser presente, en el tiempo y el espacio. Porque es omnipresente, puedes acceder a este campo de la energía de la intención tras tu llegada física a la Tierra. La única manera de desactivar esa fuerza durmiente consiste en convencerte de que estás separado de ella.
Activar la intención significa reintegrarte a tu Fuente y convertirte en un moderno hechicero. Ser hechicero significa alcanzar el nivel de consciencia en el que se pueden conseguir cosas antes inconcebibles. Como explica Carlos Castaneda: «La tarea de los hechiceros consistía en enfrentarse a la infinitud (la intención), y se sumergían en ella a diario, como el pescador se sumerge en el mar», La intención es una fuerza presente en todas partes como campo de energía; no se limita al desarrollo físico. También es el origen del desarrollo no físico. Ese campo de la intención existe aquí y ahora, y puedes acceder a él. Cuando lo actives, empezarás a notar que tu vida tiene un objetivo y te dejarás guiar por tu ser infinito. Así describe un poeta y maestro espiritual lo que yo denomino intención:
Oh, Señor, tú que estás en los bancos de arena
y en medio de la corriente también,
ante ti me inclino.
Tú que estás en los guijarros
y la calma extensión del mar;
ante ti me inclino.
Oh, Señor omnipresente,
que estás en la tierra yerma
y entre las multitudes,
ante ti me inclino,
Sukla Yajur, Veda XVI
Al tiempo que te inclinas simbólicamente ante esa fuerza, reconoce que te estás inclinando ante ti mismo. La energía omnipresente de la intención late en tu interior hacia tu potencial para una vida con sentido.
Cómo llegaste a experimentar la desconexión con la intención
Si existe una fuerza omnipresente de la intención que no está solo dentro de mí sino en todo y en todos, estamos conectados por esa Fuente omnipresente a todo y a todos, así como a lo que nos gustaría ser, lo que nos gustaría tener, a lo que queremos alcanzar y todo lo que nos ayudará en el universo. Lo único que necesitamos es reajustarnos y activar la intención.
Pero, para empezar, ¿cómo nos desconectamos? ¿Cómo perdimos nuestra capacidad natural de conectarnos? Los leones, los peces y las aves no se desconectan. Los mundos animal, vegetal y mineral siempre están conectados a su Fuente. No ponen en entredicho su intención. Los seres humanos, a pesar de nuestra capacidad supuestamente más elevada para las funciones cerebrales, tenemos algo que denominamos el ego, una idea sobre quiénes y qué somos que elaboramos nosotros mismos.
El ego está compuesto de seis elementos primarios que explican cómo sentimos la experiencia de nosotros mismos al estar desconectados. Al permitir que el ego
decida el sendero de tu vida, desactivas la fuerza de la intención, A continuación resumo las seis convicciones del ego. En otras obras mías, sobre todo en Tu yo sagrado, tengo escritas más cosas sobre este tema.
1. Soy lo que tengo. Lo que poseo me define.
2. Soy lo que hago. Lo que consigo me define.
3. Soy lo que los demás piensan de mi. Mi reputación me define.
4. Estoy separado de todos los demás. Mi cuerpo me define como ser único.
5. Estoy separado de todo lo que me falta en la vida, MÍ espacio vital está desconectado de mis deseos.
6. Estoy separado de Dios. Mi vida depende de la evaluación de mis méritos por parte de Dios.
Como, por mucho que se intente, no se puede acceder a la intención a través del ego, dedica tiempo a reconocer y reajustar alguna de estas convicciones, o las seis. Cuando se debilite en tu vida la supremacía del ego, podrás buscar la intención y aumentar al máximo tu potencial.
"El poder de la intención"
Natívitas... Espíritu de la Navidad ...
El Espíritu de la Navidad es un Ángel Solar, su nombre es Natívitas, se expresa como una Estrella de nueve puntas con radiación Verde, Blanca y Rubí, desciende el 21 o el 22 de Diciembre el día del Solsticio de invierno del hemisferio norte. Si quieres recibir sus bendiciones cuelga en la puerta de tu casa una estrella de nueve puntas con la Amada Nativitas. El día que desciende es la verdadera Noche de la Navidad y Año Nuevo. Esa noche es la más larga del año y se le atribuye haber nacido el Maestro Jesús. Para atraer su Presencia se hacen cenas, intercambios de regalos, charlas sobre su ser y el Servicio de los Ángeles. Llave Tonal “Withe Christmas” de Irving Berlin
CARTA AL ESPIRITU DE LA NAVIDAD
“YO SOY” la DIVINA PRESENCIA del Amado Espíritu de la Navidad de Prosperidad, Alegría y Paz que en Armonía para todo el mundo, bajo la Gracia y de manera perfecta manifiesta en mi este regalo de Navidad: _________________ (escribir el deseo). Gracias Espíritu de la Navidad, porque ya me diste este regalo para hacerme feliz a mí y a todos los demás.Esta petición se puede comenzar a hacer cualquier día de Diciembre y leerla diariamente hasta la llegada del “Espíritu de la Navidad” en que deberá ser incinerada diciendo: “Gracias Espíritu de la Navidad porque ya esto se cumplió”...
Una mañana agitada, a las 8:30hs., cuando un señor mayor de unos 80 años, llegó al hospital para que le retiraran los puntos de su pulgar... El señor dijo q estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00 am, el doctor le pidio que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora. Lo vio mirando su reloj y decidió, examinar su herida. Mientras lo curaba le pregunto si tenía una cita con otro médico esa mañana, ya que lo veía tan apurado. El señor le dijo que no, que necesitaba ir al geriátrico para desayunar con su esposa. El doctor le pregunto sobre la salud de ella: El le respondió que ella hacía tiempo que estaba allí ya que padecía de Alzheimer. Le pregunto si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde: Le respondió que hacia tiempo que ella no sabía quien era él, que hacía cinco años que ella no podía ya reconocerlo. El doctor sorprendido entonces le pregunto: 'Y usted sigue yendo cada mañana, aun cuando ella no sabe quien es usted?' El sonrió y le dijo:"Ella no sabe quien soy, pero yo aún se quien es ella y la amo". Al doctor se le erizó la piel, y tuvo que contener las lágrimas mientras el señor se iba, y penso, "Ese es el tipo de Amor que quiero en mi Vida. "El Amor Verdadero no es físico, ni romantico. El Amor Verdadero es la aceptación de todo lo que es, ha sido, será y no serás en la vida . La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo; ellos sólo hacen todo, lo mejor que pueden... Esperamos que compartas este mensaje con alguien a quien quieras. Nosotros lo acabo de hacer.... "La vida no se trata de sobrevivir a una tempestad, se trata de saber como BAILAR BAJO LA LLUVIA...!!"
sábado, 20 de agosto de 2011
LOS INTEGRANTES DE UNA FAMILIA EN LA CUAL ATERRIZO UN DRAGON ESTAN AVISADOS:PRESTEN ATENCION A SU CRECIMIENTO Y SU EVOLUCION.SU VIDA NO SERA FACIL PUES ESTA AQUI PARA COSAS SUPERIORES Y NO SIEMPRE COMPRENSIBLES.EL DRAGONCITO LLEGO PARA DEJAR SU HUELLA INDELEBLE ,PARA ABRIR NUESTRO HORIZONTE,PARA OFRECERNOS EL CALOR DE SUS ENTRAÑAS.
SON BEBES Y CHIQUITOS MUY BUENOS.SE DESTACAN SIN PROPONERSELO;TAL VEZ POR ESE ESTILO IMPERIAL QUE NATURALMENTE DESTILAN:MEDIAS SONRISAS Y LEVES INCLINACIONES DE CABEZA.
ES RARO VER A UN DRAGONCITO EN EL MEDIO DE UN FEROZ BERRINCHE A LOS GRITOS PELADOS.EL NIÑITO TIENE ESTRATEGIAS MAS SUTILES Y EFECTIVAS PARA CONSEGUIR LO QUE QUIERE:DESDE UN CHUPETIN HASTA UN VIAJE A DISNEY.TODOS CAEEN RENDIDOS A SUS PIES TARDE O TEMPRANO,HASTA SUS PROPIOS HERMANOS,QUE SUELEN TENERLE ENVIDIA O ALGUN RENCORSILLO OCULTO.EN EL COLEGIO Y EN SU CASA SON PROTECTORES Y GENEROSOS CON SUS COSAS Y SU TIEMPO.SUELEN SER LOS PAYASOS PLIN PLIN DE LA "TRIBU"TIENEN UN HUMOR TIPO INGLES,ESTAR JUNTO A UN DRAGONCITO ES UNA INYECCION DE VIDA Y OPTIMISMO,PERO CUANDO ESTAN EN LAS MALAS SE TRANSFORMAN EN MASCARITAS DE DOLOR QUE NO SABEN DISIMULAR.
TIENEN UN SENTIDO INTENSO Y ALGO TRAGICO DE LA VIDA,A VECES SUFREN POR SER DIFERENTES O NO ENCAJAR EN EL MEDIO QUE LES TOCA.POR SUERTE ENTIENDEN TEMPRANO QUE SERAN SUS PROPIAS GUIAS,QUIZAS POR ESO LOGRAN SUS METAS ANTES QUE EL RESTO.A LA FUERZA APRENDEN A NO ESPERAR NADA DE NADIE.
TAL VEZ UN DRAGONCITO FELIZ ES EL QUE PUEDA APAGAR SU FUEGO INTERNO POR UN RATO Y DESCANSAR EN LOS BRAZOS AFECTUOSOS DE SUS PADRES.LOS QUE PARIERON UN DRAGON ESTAN INVITADOS A ENTRAR EN EL REINO DE LOS CIELOS.NO HAY MAYOR BENDICION QUE APOYARLOS EN TODO LO QUE EMPRENDAN,AUQUE PAREZCA DESCABELLADO;AUQUE SUS SUEÑOS LOS ALEJE DE NOSOTROS.
NUESTRO AMOR LOS PONDRA DE PIE,UNA Y OTRA VEZ,A LO LARGO DE LA VIDA.
HUBO UNA VEZ,HACE MUCHO TIEMPO,UN NIÑITO DRAGON QUE NACIO EN UN ESTABLO DE BELEN......
viernes, 19 de agosto de 2011
La maravilla del estado consciente
Tenemos un núcleo muy arraigado, que es algo constante y estable, pese a todos los cambios. Hay una continuidad en lo que fuimos y lo que ahora somos. Es un principio mental, intangible, de consciencia despierta, cuya existencia misma hace posible la de todos los momentos de consciencia, porque reacciona por atención o desatención a la experiencia sensorial.
La doctrina ocultista afirma que la consciencia despierta, es en sí misma un principio separado. Parte de este principio actúa sobre el cuerpo, especialmente en el corazón y cerebro. Tiene relación y
correspondencia con los centros cerebrales. La parte que así actúa, es la que se proyecta en una forma particular de espacio y tiempo y que a partir de ellos se “imagina” como ser absolutamente completo y autosuficiente. Esto es lo que conocemos por persona. Es la suma de todos nuestros pensamientos, sensaciones y sentimientos personales. Esta es la consciencia fraccionada y no la mente que la origina, la que tiene su sede en el cuerpo, en el cerebro principalmente. Este limitado campo de la consciencia se expande al espacio y varía según los individuos. Una persona sensible puede sentir esta emanación u aura, cargada de pensamientos y sentimientos de otra, que se encuentre cerca, si entremezclan sus auras.
La mente está en todas partes. El espacio es la forma que la mente asume. El espacio mismo es creado por la mente. Los pensamientos son aspectos de la consciencia. La consciencia es un aspecto de la mente.
La mente trasciende los límites de cualquier espacio particular; no tiene ataduras físicas y sólo ocurre que los pensamientos manifestados, nos parecen acontecimientos temporales.
Para la doctrina del mentalismo, todas las cosas son conocidas por la mente, sólo como percepciones mentales y sólo pueden existir, dentro de ese principio consciente, inmaterial, intangible de consciencia despierta que es la mente humana. La consciencia es la que sintetiza a través de la observación e interpretación la reacción conjunta de los órganos sensoriales y del cerebro. Las sensaciones mismas sólo son “objetos” de la atención consciente del hombre.
Durante un sueño determinado, está la personalidad activa y proyectada en el sueño, de la cual se tenía consciencia, y su espectador de quien esa personalidad misma no tenía en ese momento consciencia alguna.
En el sueño hay una naturaleza doble, esa misma doble naturaleza puede existir también durante la vigilia en que hay un espectador detrás del cual- a causa de nuestra temporal identificación con ese hombre despierto- no hay consciencia alguna de esta relación.
En el soñar y dormir no se agota la existencia de la mente. El dormir profundo, debajo de la personalidad, apunta a un estado mental más profundo, dentro del “yo” a pesar de su inconsciencia. El misterio de ser, revela su secreto únicamente cuando el hombre se vuelve consciente de lo que él es, en esta parte más profunda de su ser.
Si la personalidad individual tal como se la conoce en vigilia, no fue el origen del soñar y del dormir, entonces, “otra mente” debe haberlo hecho. Esta segunda mente, debe estar relacionada con aquélla de alguna manera. Esta es la mente más profunda que nosotros buscamos, y que no siendo lo que sueña, duerme o está despierto, observe la creación de éstos fenómenos en la persona.
El principio de consciencia despierta, es un principio universal. Como está detrás de la consciencia, no puede volverse para verse a sí misma. Se encuentra por encima de nuestra consciencia introspectiva. Normalmente no la percibimos, porque trasciende al yo “familiar” mismo. Podemos percibir su presencia cuando comprendemos que hay algo que nos permite tomar consciencia de los estados fluctuantes del “yo” superficial. Es algo inconmensurablemente superior y permanente dentro de nosotros. Es una consciencia unitaria e infalible. Es un principio mental, la esencia misma de la mente que permanece fuera de todo cambio en nosotros, que no está en espacio ni tiempo, es, por lo tanto, inmutable.
La mente puede dividirse en dos partes; aquella de la que continuamente tenemos consciencia, como persona observada y la parte que nos permite captar, que hay una persona, que es la mente observadora.
El “Yo Testigo” está presente en forma de asociación o inmanencia mística en el “yo personal” y refleja en ese yo la sensación de su propia existencia real. El yo total tiene una índole triple: el cuerpo físico, consciencia personal constituida por sensaciones , pensamientos, deseos, imágenes y tendencias kármicas y el Yo Observador, Impersonal. Este Yo es el sujeto del cual los otros son el objeto. El yo consciente es un pensamiento, el Yo Superior es puro Pensamiento.
Esta consciencia es idéntica al cuarto estado de conciencia, que trasciende el dormir profundo. Puede permanecer fuera del dormir, soñar y estar en vigilia. La persona sólo es una proyección del Yo Superior a
la que trasciende y a la que hace establecer una relación entre esa persona y todas las demás. Tiene que incluírselo en un Ser superior en el que todos son uno y uno son todos. Es un Yo universal, una individualidad superior.
La experiencia humana es el residuo final de un proceso de interacción, un tejido elaborado por una mente común en la que todos los seres humanos viven y piensan y que a su vez vive y piensa a través de ellos.
El mundo es el resultado de una imaginación cósmica e individual continuada. Hay una última instancia, sólo un simple observador, la Mente Universal y sólo una única imagen del mundo y nosotros como personas, estamos contenidos en una realidad mayor. La Verdad detrás del mundo, es su realidad esencial y permanente. La Verdad detrás del yo es nuestra propia divinidad perdurable.
El proceso de desencarnar
Este proceso es variable, depende de la “ignorancia ” de la persona que viva la experiencia. Si es ignorante, el pensamiento se adhiere al cuerpo y los sentimientos a los deseos. Aumenta el dolor físico debido al temor y al rechazo. Si la persona tiene más claridad mental como para saber que su cuerpo es la idea que
él tiene de éste y como para controlar sus deseos personales, este cambio se produce con una mayor preparación.
El ser que vive esta experiencia, siente una intensa presión en los pies que va invadiendo todo su cuerpo produciéndole entumecimiento, eso influye en la respiración, la circulación de la sangre y en los sentidos
de la vista y del oído. La sensación de estar identificado con el cuerpo desaparece y se concentra en el corazón. Se produce una comunicación telepática automática, si la persona que está viviendo este proceso, está lejos de la persona que ama, la cual sentirá desasosiego y el presentimiento de que algo malo ocurre. Si su imaginación es impresionable, verá al agonizante frente a ella. Al mismo tiempo el que agoniza ve a la persona viva, cuando ambos tienen la suficiente fuerza telepática emisora y receptora.
Posteriormente el agonizante tiene la sensación de un total desamparo, se siente arrastrado por fuerzas naturales lejos de lo familiar y querido. Desea expresar sus sentimientos, pero descubre que no puede hablar. Siente una inconmensurable soledad. La naturaleza, llena de deseos, ambiciosa de posesiones, ha caído sobre él como una fría ducha.
El ser más evolucionado, en este mismo trance, sentirá la presencia consoladora de su Maestro, o su Hermano Mayor, cuya imagen siempre aparece en este instante, para facilitarle el tránsito.
Los últimos pensamientos del que agoniza, contribuyen al complejo grupo de factores que determinan qué forma adquirirá en la próxima reencarnación. La desaparición de la consciencia, que culmina en el paroxismo de la muerte, determina que pueda percibir lo que hasta ese momento no había podido captar.
Después del último latido del corazón, el “muerto” entra en un estado de visión clarividente, que a él le pueden parecer días, pero que es mucho más corto debido a los diferentes nódulos de nuestro tiempo terrenal. Entonces, empieza a descubrir la capa más misteriosa y profunda de su mente que le ha permitido conservar un registro de todas las experiencias vividas desde la infancia a la vejez. Todo existe en forma
de cuadro. Revisa algunos episodios, muy particularmente los más intensos, de su vida pasada. Estos cuadros, impresionantemente brillantes, se presentan como externos a él. Desde el momento de la muerte el tiempo de acontecimientos y experiencias, corre hacia atrás con una velocidad desconocida e increíble. Esto sucede porque él sale del cuerpo, todavía apegado a la vida y con el deseo de volver a ella.
Hay un Yo vivo, que ha observado imperturbablemente la muerte de su ser corporal, es el mismo Yo que ha observado siempre a su yo superficial, “algo” que no ha sido reconocido como propio. Ese ser, es su propio Yo Superior. A través de sus ojos, el hombre que ha muerto, no sólo contemplará su vida, sino que se convertirá en su propio juez incorruptible. Súbitamente, el enfoque personal y egoísta lo abandona, se contempla a sí mismo no sólo como los otros lo ven, sino como es frente al poder impersonal del karma.
Todos sus actos terrenales son enfrentados cara a cara con las consecuencias que tuvieron para otras personas. En ese momento comprende que sus sufrimientos fueron provocados por su conducta, ignorada, egoísta o inadvertida. Siente que todo fue justo, pero a la vez, siente remordimientos. Contempla a los demás seres que tuvieron relación con él, como realmente son y no como pretendían ser ante sus ojos o como él creía que eran. Así, descubre que el mundo creado por él mismo era ficticio. Ahora contempla a este superficial yo, como el observador anteriormente oculto lo contemplaba, sin pasión, fatuidad o auto compasión.
Al descender en consciencia, empieza a sentir que toda su existencia ha tenido la textura de un sueño. Los hechos y personas pasados de su vida terrenal, le parecen remotos e irreales. Puede percibir sin lugar a dudas, la calidad ilusoria de la materialidad del mundo. Si puede comprenderlo y contemplar esta revelación, podrá ganar en beneficio espiritual, que se pondrá de manifiesto en la encarnación siguiente.
El hombre que pasa por esta experiencia, sin un conocimiento cabal de su enorme poder potencial, es decir, que aunque su existencia real le parezca “ahora” un sueño, no la contempla como si siempre ” fuera semejante a un sueño.
Después de estas revelaciones, el hombre se sume en un sueño sin imágenes oníricas, en un completo descanso de todo su ser, dentro de la inconsciencia simple. Ahora sí se ha completado la transición de la muerte. Ha concluido una época de la vida individual.
Ramana Maharshi, expresa a sus devotos en sus Pláticas: “si un hombre considera que nació, no puede evitar el temor a la muerte. Uno experimenta un sueño y al despertar sabe que es irreal. La experiencia de la vigilia es irreal en los otros estados. Cada estado contradice a los otros. Por lo tanto son meros cambios que tienen lugar en quien los ve, o son meros fenómenos que aparecen en el Yo, el cual es ininterrumpido y permanece no afectado por ellos. Son fenómenos igual que el nacimiento, el crecimiento y la muerte. El nacimiento y la muerte son solamente ideas. Pertenecen al cuerpo o a la mente. El Yo existe antes del nacimiento de este cuerpo y permanecerá después de la muerte de este cuerpo. Así ocurre con la serie de cuerpos considerados en sucesión. El temor a la muerte es del cuerpo. Ese temor se debe a la ignorancia. Realización significa Verdadero Conocimiento de la Perfección y de la Inmortalidad del Yo. La mortalidad es sólo una idea, y es causa de aflicción. Ud. se libera de ella realizando la naturaleza Inmortal del Yo. La armonía consiste en la realización de su no separatividad del Yo. Este Yo único que ha permanecido en tantas fases”.
“Existe un Poder Superior que puede guiar. Es la Gracia y está dentro de cada uno. El Yo está siempre allí, en la actividad y en la paz”.
“Las ideas sobre conocimiento y no conocimiento son sólo relativas y falsas. Al no ser reales, no son perdurables. El estado verdadero es el Yo. Sin dualidad. Es eterno y persiste ya sea que uno esté consciente o no. El Yo está más allá de quien conoce y del conocimiento. El yo es la fuente del sujeto y
del objeto, como ahora prevalece la mente al sujeto se lo considera la fuente. La Realidad está más allá de sujeto y objeto. Cuando a la Realidad se la realiza se sueltan los nudos del corazón y se apaciguan las dudas. La búsqueda hacia dentro, es el sendero que el intelecto del hombre ha de conquistar. El intelecto mismo, mediante práctica continua, comprende que algún Poder Superior le permite funcionar. El mismo, no puede llegar a ese Poder, por eso después de cierta etapa, deja de funcionar y cuando lo hace todo lo que queda es el Poder Supremo. Eso es la Realización, esa es la finalidad, esa es la meta.”
El Yo Superior
El Yo Superior no siempre desempeña el papel de un testigo. Su presencia hace posible los movimientos
y actividades del hombre. No es sólo el oculto observador, sino además, en virtud de ser una función de la Mente Universal, la regla interior de la persona. Así se establece el karma de la siguiente encarnación,
antes del nacimiento, puesto que contiene todas las posibilidades kármicas del pasado, y constituye por esto el agente actualizador que traslada esas posibilidades, al tiempo y al espacio para que se produzca su evolución. En momentos críticos de la vida personal, pueden producirse acontecimientos inesperados que inducen a tomar una decisión con urgencia. Como resultado el hombre es guiado super racionalmente
o milagrosamente protegido.
El Yo Superior representa la consciencia más elevada de todo ser humano. El grado de evolución de la consciencia cognoscente del hombre, revela el grado en que puede oír esa voz. Si la resistencia del hombre es tenaz debido a sus preocupaciones de diversa índole y no se relaja por un solo momento durante la vigilia, el Yo Superior puede entregar su mensaje o advertencia durante el sueño. En tal caso la persona recibirá la comunicación en su mente consciente, después de un sueño sin sueños, en el filo del despertar o a través de un sueño que puede ser o no simbólico. Es muy importante reparar en las ideas que surgen durante cualquier momento de exaltación mental, procurando no perder su profundo significado.
Como la Gracia llega en forma inesperada, debemos prepararnos para recoger sus frutos, esto debe realizarse, sin hacer planes, ni luchas para obtenerla. La intervención del Yo Superior en la vida personal, produce una exaltación muy intensa, que sacudirá del letargo en que vive sumida la persona, los pensamientos, sentimientos, deseos y voluntad se ven afectados. Pero, a veces, ese ser privilegiado, vuelve a su antiguo punto de vista mediante la racionalización, producto de la incomprensión que no le deja ver por más tiempo la verdad con su certidumbre. Debemos tratar de saber reconocer estas excepcionales experiencias y oportunidades y valorarlas en su real dimensión.
El hombre espiritual debe, con absoluta seguridad, aceptar o negar su fe que el Yo Superior realmente existe, y que su realización es el fin de su encarnación. Ningún llamado persistente y sincero cae en el vacío, siempre es escuchado, debe surgir no sólo de los pensamientos, sino además de los actos. El Yo Superior no puede separarse del karma cósmico, pero está sujeto a la acción de la causalidad personal, aunque no está sometido a la personalidad, el cambio, la relatividad. El hecho de que la causalidad personal, no siga en el plano más profundo de la existencia, posibilita en la vida humana, la aparición de la Gracia.
Las fuerzas kármicas impersonales, que gobiernan el universo siguen siendo poderosas, sólo que debemos completar el círculo comprendiendo que la verdad acerca de la vida humana, tiene lugar suficiente como para incluir las ataduras del karma y la libertad de aquello que da origen al karma. Nuestros fines espirituales o físicos, los logramos no sólo por mérito propio, sino también por la Gracia.
La plegaria puede ser efectiva, si previamente hay arrepentimiento y reparación, pueden ser factores que afecten al karma y hacerlo más favorable. El Dios a quien el hombre ruega habita en su propio corazón. La mejor manera de luchar contra el principio del karma, cuando está ejerciendo una presión dolorosa, no es rogar, sino cambiar los propios pensamientos. Cuanto más pueda el hombre cambiar la tendencia general
de sus ideas, mejor se vuelve el exterior.
Existimos más allá de la muerte, ya sea en la etapa onírica que caracteriza el primer momento de la muerte, ya sea en la forma de un dormir profundo que finaliza el proceso de morir o bien en una nueva reencarnación, que completa el ciclo total de la personalidad. Estas etapas no son lo mismo que la verdadera eternidad, la cual sólo puede obtenerse superando la personalidad transitoria. Metafísicamente es imposible concebir a la eternidad como una continuación perpetua del yo personal. Todo lo que tiene un principio tiene un fin, es una ley inexorable de la Naturaleza.
Para la metafísica la inmortalidad es un modo de consciencia, lo cual es cualitativo. Su valor radica en nosotros, no en el tiempo. No existe posibilidad de liberación del sufrimiento, en ninguna parte del universo, mientras no se produzca la liberación del ego. La vida interior es el propósito final de la existencia. En algún momento, el hombre tiene una percepción inconsciente del hecho de que la existencia humana “ciertamente” posee algo de sí misma que resulta incólume a los acontecimientos del tiempo y que, por lo tanto, es auténticamente eterno, algo que permanece aparte de todas las vicisitudes que acompañan a la carne y al yo. La esencia mental es el verdadero cimiento sobre el cual se ha construido la estructura total de este “Yo”, que jamás ha nacido y en consecuencia jamás muere.
Este enfoque de la inmortalidad, como algo perteneciente a la individualidad superior del yo más elevado, más bien que a la personalidad inferior, reemplazaría al concepto anterior, destinado en última instancia a sufrir la angustia del deseo frustrado, en tanto, el enfoque verdadero sumerge al hombre en una paz que va en aumento a medida que mejor comprende esta verdad.
Esta verdadera inmortalidad puede alcanzarse sólo a través del Yo Superior, porque éste no deriva su vida de otro principio. Tiene vida propia. Es inmortal porque es parte de la Mente Universal, por lo tanto está liberado de algún cambio. La Mente no es ubicable en la consciencia personal, pero hay un instante en la percepción espacio-temporal, un punto en que la consciencia personal se reúne con Ella. Para la mayor parte de las experiencias místicas, dicho punto es percibido “primeramente” dentro del corazón, (Chakra Anahata).
La Mente Universal no puede confinarse dentro de una percepción tan limitada. La experiencia mística, con posterioridad, supera este centro, para terminar separando la consciencia de cualquier implicancia espacio-temporal. Este místico punto de encuentro, el Yo Superior, representa la máxima posibilidad de que el yo finito, pueda conscientemente compartir la existencia última. La diferencia entre la Mente Universal y el Yo Superior es sólo de alcance y de grado, no de índole, porque están formados de la misma
sustancia.
Nosotros podemos ascender hacia la máxima altura de este Yo, no más allá. Nuestra vida personal es una fase de la vida del Yo Superior, y la existencia de éste es una fase de la Mente Universal. Esta cadena de relaciones favorece que el yo inferior tenga un eterno parentesco con el Cosmos. El hombre puede tener consciencia de ese parentesco, pero no puede trascender la relación misma. Todo Yo Superior existe en la Mente, de la misma manera que los pensamientos existen en una misma y única mente humana. Cada Yo Superior es “en sí mismo” igual a otro. La diferencia es de relación y no de índole, porque cada uno guarda una relación particular con los ciclos de personalidades reencarnadas.
La experiencia que un hombre tiene cuando alcanza la consciencia del Yo Superior, es absolutamente idéntica a la de todos los hombres que lleguen a la misma experiencia. El Yo Superior es la capa más profunda de la mente, con la cual el hombre puede adquirir consciencia de Dios. Es la inmanencia sin tiempo y espacio del ser universal en un centro particular. Los seres humanos poseen rasgos propios de personalidad que los diferencian entre sí, son diferencias transitorias que los dividen, mientras no vivan en el Yo Superior. La memoria de las características esenciales de todas las reencarnaciones anteriormente relacionadas, se registra y conserva dentro del Yo Superior.
El cuerpo proporciona el “campo” de la experiencia; el pensamiento y el sentimiento dan los “medios” de la experiencia, mientras que el Ser Superior es el supremo ser experimental del hombre, el “Verbo hecho carne”. La consciencia original del Yo Superior es única e indiferenciada. El ego puede adquirir la experiencia de su identidad, perdiendo la consciencia del principio único y universal que subyace su propia existencia. El Yo Superior infinito debe descender de su propia unidad trascendente en forma de seres separados, reduciéndose para establecer relaciones con dichos seres. Cuando el Yo Superior se limita y diferencia para adquirir auto consciencia, la parte de sí mismo así limitada y vuelta finita, olvida su índole infinita. Esta es la razón por la que casi todas las criaturas de este mundo espacio-temporal, han olvidado su origen divino, sin saber que en ningún momento han estado separados de él.
Ramana Maharshi explica lo siguiente; “yo soy esto, yo soy eso, es el ego. El ego es transitorio. Cuando al Yo se lo considera solamente como el “Yo” es el Yo. Cuando escapa por la tangente y dice “esto” entonces es ego. El Yo es Dios. Yo Soy, es Dios. A Dios no se lo puede engañar con genuflexiones, ni posternaciones. El ve si la individualidad está allí o no”.
“El ego desaparece en quienquiera que investigue el origen del pensamiento del “Yo”. La esencia de nuestra mente, es solamente percepción consciente o consciencia. Sin embargo, cuando el ego la domina, funciona como la facultad racional, pensante y perceptiva. La Mente Cósmica, al no ser limitada por el ego, no tiene nada separado de sí misma, por lo tanto es solamente consciente. Eso es lo que en la Biblia significa. “Yo soy el que Soy.”
Él Yo puro es la Realidad: La Existencia, Consciencia y Bienaventuranza, Sat-Chit-Ananda. Cuando se olvida Eso, se dejan ver todas las aflicciones y cuando a Eso se lo mantiene firme, las aflicciones no afectan a la persona. El Yo, está más allá después de desechar todo lo que es no-yo. Para conocerlo hay que trascender el plano de la relatividad. Un ser separado (el yo) parece conocer algo aparte de sí mismo, (el no yo), o sea, el sujeto es consciente del objeto. Debe existir una unidad subyacente en estos dos estados la cual surge como “ego”. Este ego es la naturaleza de Chit ; Achit (el objeto insensible) es sólo la negación de Chit. Por lo tanto, la esencia subyacente es afín al sujeto, no al objeto. Buscando al que ve, desaparece lo que ve, el que se sutilizará cada vez más, hasta que sólo sobreviva el que ve absoluto. Este proceso se llama “la desaparición del mundo objetivo”
La eliminación de lo visto, significa la eliminación de las entidades separadas del sujeto y del objeto. Lo visto, incluso el ego, es el objeto. Lo Real sobrevive eliminando lo irreal”
“Dios ha creado el dolor y la pena
para que por contraste
se pueda conocer la alegría,
Las cosas ocultas se hacen manifiestas
mediante sus opuestos,
como Dios no tiene opuestos
El permanece oculto.”
Rumi
Porqué sufre el ego?
El bien y el mal son concepciones relativas. Desde el punto de vista de la Mente Universal nada es inútil
o innecesario. La permanencia del ego en el mundo, extraerá en el curso de una gradual evolución, todas las posibilidades latentes en la vida. Cuando el ego alcance su auto comprensión y sienta su pristísima unidad con los demás, la lucha finaliza. La evolución cósmica purificará y ennoblecerá a toda la humanidad, a través de la enseñanza kármica y los continuos nacimientos, aunque para que esto ocurra tengan que pasar millones de años.
El ego comete errores respecto de sí mismo y de los demás, porque su auto conocimiento es limitado y su comprensión del mundo es incompleta. Debido a esas características, aplica erróneamente sus energías, orienta mal sus sentimientos y pervierte su voluntad debido a la ignorancia. Cuando el hombre se separa
de su Yo Superior nace el mal, es por eso que una cura a su sufrimiento es una reintegración a esa Fuente eterna.
El hombre busca olvidarse de sí mismo a través de sus distracciones, tiene necesidad de llenar su vacío interior. Durante sus sucesivas reencarnaciones manifiesta a través de sus actos y pensamientos, lo alienado que está de la armonía con sus verdaderas metas vitales. Busca la fama, el amor o la riqueza, cuando lo que realmente necesita es la Realidad de una riqueza que jamás puede perderse y de un amor transformado en algo más especial y noble: compasión Para llegar a esta culminación, antes tendrá consciencia de la transitoriedad de la existencia externa con todas sus espinas, así sufre una crisis, lo
cual significa que un alma más ha comenzado a buscar al Yo Superior.
Las dos fuerzas en lucha en el universo son las llamadas Fuerzas del Mal, que estimulan una actitud egoísta y personal y las Fuerzas del Bien, que predisponen a una actitud impersonal y altruista. En la evolución espiritual el ego marcha hacia dentro y finalmente provoca la búsqueda de la unidad, cuando regresa con plena consciencia del Yo Superior. Toda separación, todo mal, lucha, egoísmo e ignorancia, surgen durante el movimiento objetivador externo de la mente. Toda unidad, bien, armonía, sabiduría, surgen durante el movimiento hacia dentro y de retorno. El conflicto entre la separación y unidad es continuo y en determinados períodos críticos de transición del karma evolutivo se puede volver un conflicto abierto de muy grave importancia histórica.
La Mente Universal ha puesto sus límites. El mal es efímero, sólo tiene una vida negativa. Representa la ceguera de lo que “ES”, la no realización de la armonía, la no comprensión de la verdad, una inadecuada captación de la vida, un alejamiento del verdadero ser. Cuando se consigue la visión interior esto se desvanece.
La existencia cósmica, se renueva en sucesivas reencarnaciones, es eterna e infinita en sí misma, pero
los ciclos recurrentes son necesariamente finitos y temporales. Jamás ha habido un punto de partida para todos los seres, porque siempre existió la proyección de la Mente en un universo en serie, que se repite a
sí mismo sin comienzo ni fin. El ascenso y progreso es un hecho real solamente porque la evolución tiene una estructura en espiral, lo que quiere decir es que siempre hubo simultáneamente, cultura, civilización, aspiración ética, desarrollo intelectual, etc., junto a condiciones primitivas.
El mal forma parte de la experiencia que el ego tiene del mundo, no porque sea inherente al mundo mismo, sino porque está en las ilusiones que los contrastes y limitaciones del mundo producen en el ego. El mal está en la persona no en su contorno.
No vemos el tiempo de los procesos naturales de evolución del ego, porque no puede cumplirse plenamente, mientras todavía permanecemos en este mundo inferior, debido a que nuestras percepciones espacio-temporales al ser finitas y pobres, impiden tener un mundo absolutamente perfecto. Todo lo finito es necesariamente imperfecto. Sólo cuando el hombre ha resuelto el misterio del tiempo, que pertenece a su vida terrenal, se le permitirá resolver el misterio de la Duración infinita, que esencialmente pertenece a su vida no terrenal.
La historia del hombre es el intento de realizar en el tiempo y en el espacio, lo que ya existe como unidad armoniosa en la consciencia de la Mente Universal. El universo es para Ella un proceso activo que actúa simultáneamente en el tiempo: un acto eterno. Es por eso que todas las cosas y seres incluidos en el universo, inconsciente o conscientemente, se esfuerzan por alcanzar su realidad interior, que los llevará más allá de esta esfera terrenal con sus limitadas percepciones. “Retorno al hogar”, llaman los chinos al afán de la vida humana de alcanzar su infinita Fuente y realizarse en ella. El hombre puede llegar a esa Fuente “dentro” de sí mismo.
Ramana Maharshi, en sus Platicas, explica: “el asiento de la Realización está en el interior y el buscador
no lo podrá encontrar como un objeto que está fuera de él. Ese asiento es la Dicha y el núcleo de todos los seres. La única finalidad útil del nacimiento actual, es volverse hacia el interior y realizar eso. El resultado de la concentración es el silencio. La meditación sin actividad mental es el silencio, la subyugación de la mente es meditación. La meditación profunda es palabra eterna”.
La eliminación de la ignorancia, es el objetivo de la práctica, no la adquisición de Realización. La Realización está presente siempre aquí y ahora y eternamente. La Gracia está siempre, no hay que adquirirla, la Gracia es el Yo. “Estad quietos y conoced que Yo soy Dios ” Aquí la quietud es entrega total, sin vestigio de individualidad. Prevalecerá la quietud y no habrá agitación mental. La agitación mental es la causa del deseo, del sentido de la ejecución del acto y de la personalidad. Allí conocer significa Ser. No es el conocimiento relativo, abarca a las tríadas, al conocimiento al sujeto y al objeto.
La naturaleza de la Realidad significa:
1.- La existencia sin principio ni final: eterna.
2.- La existencia por doquier, sin término: infinita.
3.- La existencia que subyace en todas las formas, todos los cambios, todas las fuerzas, toda la materia
y todo espíritu. La multiplicidad cambia y desaparece (está constituida por los fenómenos) mientras la Unidad perdura siempre. ( es el nóumeno).
4.- La Unidad desplaza a las tríadas. Las tríadas son sólo apariencias en el tiempo y el espacio, mientras
que la realidad yace más allá de aquéllos y detrás de aquéllos. Aquéllos se parecen a un espejismo que está detrás de la Realidad. Son el resultado de la engañosa ilusión.
“El Yo expulsa la ilusión del yo, pero permanece como Yo. Esa es la paradoja de la Realización del Yo, que
es Dicha porque es la Realización del Yo como el ojo espiritual ilimitado, no es clarividencia, es el supremo renunciamiento personal.”
Extractado por Elisa Aliaga de:
Brunton, Paul.- La Sabiduría del Yo Superior.- Kier
Brunton, Paul.- La Búsqueda del Yo Superior.- Kier
Ramanananda Saraswati.-Pláticas con Sri Ramana Maharshi.- Kier
La esencia que revelas es la vida que transitas ...y si temes expresarte, estas negando tu existencia... No te quedes encerrado viviendo en el pasado, anhelando un futuro y perdiendote el presente... Expresate hoy tal como tù eres y tu vida serà exactamente todo lo que quieres: Paz, amor, felicidad y riqueza... Porque tù y la vida son la misma cosa...
Si las cosas no fluyen en armonia como una sola melodia, no se pertecen... Alèjate de lo que te hace mal, rehace tu vida y sè feliz...
“Al minuto de escuchar mi primera historia de amor, te comencé a buscar sin saber cuán ciego fui... Los amantes no se encuentran finalmente en algún lugar; están dentro el uno del otro todo el tiempo...” Rumi.
domingo, 17 de julio de 2011

Pues he aquí que el reino de los cielos está en medio de vosotros.
Lucas 17,21
La idea principal de la nueva Alquimia, el cordel que liga todas las ideas que presentamos aquí, se encuentra en el concepto de la unidad: la gran inseparabilidad de las cosas. Tomado literalmente, esto significa, como veremos, que los conceptos mismos de un cielo aparte de la Tierra, de una mente aparte del cuerpo, de un libre albedrío aparte del determinismo, de una vida aparte de la muerte, y de hecho toda dualidad, toda pareja de opuestos en la que proponemos un adentro y un afuera, una frontera, una nación, una isla, una membrana, una distinción; todo eso y más, no son datos primarios.
Sin embargo, nos esforzamos inconscientemente por guardar enterrado este secreto dentro de nosotros. Trabajamos sin darnos cuenta por mantener el statu quo. Dicho de otro modo, optamos inconscientemente por vivir sujetos a la ilusión de que todo es tal como lo vemos. Ésta no sólo es una verdad fundamental para ti y para mí, sino que es el secreto profundo de la existencia del universo: esconderse del propio yo esencial. Es el gran truco de Dios, y si funciona es sólo porque nosotros accedemos a creernos el truco. Si somos capaces de dejar de creerlo durante un minuto, durante un segundo, aunque sea durante un milisegundo, y de permitir que nuestra consciencia advierta que nos hemos detenido, nos daremos cuenta del truco.
En algún momento de nuestras vidas, de alguna manera, en alguna parte, por un solo instante, se devela el gran misterio. Dios, el mago, levanta el telón, nos enseña ligeramente el truco y nosotros captamos un atisbo de ilusión. Pero no gritamos: Caramba!. El local no se llena de exclamaciones de asombro. Algo se vuelve distinguible de la nada en un solo acto creativo, pero nos engañamos a nosotros mismos para no ver. Y así sigue la cosa. El aire no se llena de aplausos. Nos quedamos sentados contemplando el espectáculo, liberamos un suspiro de alivio y nos decimos inconscientemente: Esto no lo entenderemos nunca, más nos vale aceptarlo sin más.
En realidad, todas las distinciones surgen de tales actos. Y la mayoría de nosotros solemos mantenernos inconscientes y aferrarnos a la ilusión hasta el último nanosegundo de nuestra existencia. Contemplamos la frontera que separa el mar y la tierra, que separa el aire, la tierra y el agua. Contemplamos la corteza efervescente de arena, agua y aire, y recordamos las distinciones. Y del mismo modo, vivimos nuestra vidas con la idea tranquilizadora de que existe una membrana invisible que nos separa a nosotros de ese mundo que está allí fuera; de que aquí dentro, en nuestras mentes, en nuestros mundos interiores de la imaginación, estamos solos y a salvo. Ninguna persona o cosa puede entrometerse de ninguna manera en nuestros mundos mentales individuales. Todos los sentidos de nuestros cuerpos nos dicen constantemente que esto es la verdad, que cada uno de nosotros está solo. No tenemos en cuenta ninguna información, ningún pensamiento, ninguna percepción, ningún relato de imaginación, ningún relato de otra persona que se oponga a nuestra presentación sensorial de los mundos separados del allí fuera y del aquí dentro. Miramos con escepticismo a las personas que nos dicen otra cosa, y lo más probable es que las tachemos de necios errados o incluso de locos.
Actualmente, muchos de nosotros, atrapados en este dilema entre la ilusión y la realidad, quisiéramos creer que la separación es una ilusión. En tal caso, tenemos suerte!.
Lo que sabían los alquimistas...
Las distinciones no son reales. Son los susurros pasajeros de una realidad potencial que todo lo alcanza, sutil y no expresiva. El mundo no está hecho de tareas separadas. La mente no está separada de la materia. Y tú no estás separado de ningún otro ser, animal, vegetal, vivo, muerto, o que sea aparentemente materia inanimada. El reino de los cielos y la isla del infierno se encuentran dentro de ti. Todo lo que has querido saber siempre se encuentra dentro de ti. Se encuentra dentro de ti una vasta potencialidad que se incita a sí mismo a levantarse y a convertirse en algo. Dentro de ti, como una serpiente enroscada que espera levantarse de tus sombras más profundas, se encuentra todo momento creativo que existe, que ha existido y que existirá.
Pero la marea acaba por bajar, como la del mar que baña las costas. El agua vuelve al mar. La orilla se hace valer. Todas las distinciones desaparecen tarde o temprano. Ninguna frontera perdura para siempre. Nada perdura. Todo vuelve al gran mar de la unidad. La vida, la muerte y todas las pautas se mueven de manera vibrátil. Puedes concebir esto como el principio imposible de vida/muerte.
Hasta el espacio y el tiempo (la palestra donde pasamos nuestras vidas) no sólo son reales, sino que son proyecciones que vienen de algo mucho más profundo y misterioso. Hasta esta misma palestra desaparecerá. Este pensamiento imposible, sin extensión espacial, no pensante, que no dura ni un segundo ni una eternidad, ni siquiera la menor pizca de tiempo ni el más largo de los eones, esta profundidad, esta luz/oscuridad que está más allá de lo que puede representarse como vacío, este principio paradójico de vida/muerte, este anhelo profundo, aparece como una nube, como un recuerdo, como una leve perturbación, y se desarrolla como tal. Pero a nosotros nos da la impresión de que cobra existencia sin más, sin el menor pensamiento ni aviso.
El gran oleaje, siempre ondulante, se hace valer una vez más. El mar baña la orilla. Es una ilusión producida por la necesidad misma de que el acto que da la existencia al universo requiere de esta ilusión.
Pero la requiere? Y si la noción misma de encontrar la verdad fuera puramente imaginaria?
Los antiguos alquimistas que percibieron el vacío.
La inseparabilidad es escurridiza; en la mayoría de los casos resulta imperceptible para nuestros sentidos, y es difícil de describir. No obstante, en todo el mundo antiguo hubo muchos alquimistas independientes entre sí que percibieron la presencia de este principio imposible, no dividido de vida/muerte que existen simultáneamente.
De manera no muy distinta de algunos científicos de nuestros días, de pensamiento profundo, que buscan en sus descubrimientos de nuevos principios de inseparabilidad el significado oculto de la vida y respuestas a los misterios del universo, los alquimistas buscaban maneras de salvar el aparente abismo que implica toda distinción. Buscaban el mal que estaba detrás de todo bien. Cuando quedaban convencidos de su visión, llegaban a creer que toda separación, descubierta o percibida, era ilusoria. Y por ello buscaron un camino que los condujera al reino de la inseparabilidad. Querían tener en las manos la paradoja de la existencia. Querían ver las dos caras de la moneda a la vez. Todo su trabajo, todos sus esfuerzos experimentales, tenían un único objetivo: destrozar la membrana de la separabilidad. Para conseguirlo no sólo debían trabajar en su arte alquímico, sino que debían trabajar también sobre sí mismos, replanteándose constantemente los límites de lo aceptable dentro de los que se sentían cómodos.
Disolver la antigua membrana.
Por tanto, la antigua alquimia tenía tanto que ver con el dominio de uno mismo como con el dominio de las leyes físicas de la naturaleza. Este dominio exigía paciencia, observación y, sobre todo, devoción. Un antiguo alquimista, Juan de Rupescisia, escribió en el siglo XIV que la alquimia es el secreto del dominio de fijar el Sol en nuestro propio cielo, para que brille allí y arroje luz, y el principio de la luz, sobre nuestros cuerpos.
Disolver la membrana. Los antiguos alquimistas buscaron disolver la barrera entre la realidad que ellos veían que era una ilusión, y lo imaginario que pensaban que era real.
Para descubrir este secreto, los alquimistas tenían que aprender a dominar el arte de disolver todas las barreras de la separabilidad. Entre estas barreras se contaban, sobre todo, todas las ideas o conceptos que apuntaran a una distinción sensorial entre el allí fuera y el aquí adentro. Por tanto, la membrana más notable que tenían que disolver era la que separaba la mente de la materia. Aspiraban a aclararse a sí mismos la invalidez de la distinción entre el mundo real y el mundo imaginal. Para ello, tenían que descubrir el modo de pasar de manera consciente y voluntaria de uno de los reinos al otro. Esta tarea no era sencilla a causa de la ley de la inercia.
La ley secreta de la resistencia: la inercia...
Para los alquimistas, la inercia no sólo llenaba aparentemente el mundo exterior, tendiendo a mantener las cosas en sus lugares respectivos y separados, sino que también llenaba el mundo interior del pensamiento y de la percepción, tendiendo a hacerles aceptar como hecho objetivo aquello que podía repetirse una y otra vez. El mismo Isaac Newton, que también era alquimista, descubrió el principio universal de la inercia, que lo llevó a formular las leyes mecánicas objetivas del movimiento.
Para conseguir la ruptura que supone superar la inercia mental se precisa una manera nueva de pensar. Con una forma nueva de pensar aparecen maneras nuevas de evaluar lo que pensamos. Y con estos nuevos instrumentos de evaluación surgen nuevas formas de sentir. Cuando hablo de sentir no me refiero a lo que se percibe por el sentido del tacto. Uso el término con el significado que le daba Carl Jung. Sentir significa pasar por un devenir asegurado y duradero, ser conscientes de una vivencia aquí dentro a lo largo del tiempo, pero sin ser conscientes del tiempo que dura este sentir; ser conscientes, a lo largo de un período de tiempo, de un tipo o cualidad concreta de un estado físico, mental o emocional. La cualidad duradera de un sentimiento tiene una importancia extrema en lo que sigue.
Cuando te ha surgido una nueva manera de sentir acerca de tus pensamientos, empiezas a percibir el mundo allí fuera con ojos nuevos: de manera creativa, informativa, nueva; como un niño. Con el surgimiento de nuevas sensaciones iluminadas, empiezas a tener intuiciones más profundas. Estas intuiciones surgen en forma de ideas, nociones, predicciones del futuro o reevaluaciones del pasado. Aparecen en forma de visiones. Y cada pensamiento nuevo instituye un ciclo. El ciclo recorre unas fases, como las del Sol y la Luna, del pensar al sentir, del sentir al percibir, del percibir al intuir, y ahí vuelve a comenzar el ciclo. La repetición del ciclo forma una energía vibratoria que se repite físicamente en el cuerpo. Si no hay nada que lo interrumpa, constituye un recuerdo al que se puede acceder, como quien acude a un barril de cerveza a llenar su jarra.
De esta manera cíclica se forman todos los recuerdos, se estabilizan todas las impresiones en forma de hechos, se forman todas las opiniones sobre el mundo y todas las opiniones sobre ti mismo en ese mundo. Cuando se interrumpe el ciclo, cuando se disuelve su hábito adictivo, comienza un nuevo ciclo. Como se verá, el ciclo completo tiene todo lo necesario para pasar a formar parte de la realidad: tiene inercia, tiene resistencia y si se alimenta de ciclos energéticos que están en fase con él, se desarrolla y vive. Si se desarrolla y vive sin trabas, se convierte en un arquetipo y posee al usuario con tanta seguridad como un demonio poseería a un filósofo medieval empeñado en penetrar en los secretos de Dios, cueste lo que cueste.
Un secreto así se revelaba continuamente a los antiguos alquimistas y los poseía. Se les aparecía en sueños o les surgía en sus pensamientos cuando ellos revolvían la materia en sus laboratorios. Recibían un atisbo de que lo que pasaba aquí, en la Tierra (en el mundo inferior), estaba vinculado con lo que pasaba en los cielos (el mundo superior), y de que lo que tenía lugar en el mundo interior de la psique transforma el mundo exterior de las estrellas, las personas, los lugares y las cosas. Habían visto cómo podía transformarse la información en materia. Y habían visto lo inverso. Habían discernido el principio de la vida y la muerte. Se habían aventurado en el vacío y habían traspasado la membrana de la inercia.
El misticismo antiguo y la ciencia moderna...
Podríamos considerar que estos antiguos místicos estaban errados. Quizás lo estuvieran, en el sentido de que no conocían la ciencia moderna. Pero en lo que respecta al principio esencial vida/muerte, daban en el clavo, hablando desde el punto de vista científico. Un mundo imaginal abstracto interior tenía que ejercer un efecto de causación sobre el mundo material exterior, y viceversa. Lo que es abajo es como lo que es arriba. Lo que es afuera es como lo que es adentro. Los estados soberanos de lo imaginal y de lo real están conectados entre sí estrechamente.
Este hecho de la naturaleza, que se sospechaba desde hacía mucho tiempo pero que se dudó y se enterró, vuelve a salir a la superficie en esta era basada en la ciencia a la que llamamos era de la información. Nos conduce a una visión nueva de la realidad; a una visión en que la realidad imaginal, subjetiva o virtual de la ciencia y la realidad física, exterior u objetiva de la materia están vinculadas entre sí inseparablemente. Como veremos en seguida, este vínculo trasciende el tiempo y el espacio.
Dado que este vínculo es exterior al reino espacio-temporal, muchas personas inteligentes creen que la respuesta al acertijo de la relación entre el mundo exterior de la sustancia y el mundo interior del conocimiento no se encuentra en el mundo de la ciencia, sino que debe buscarse únicamente en el mundo metafísico de la espiritualidad. No obstante, y tal como veremos aquí, estos dos mundos están unidos entre sí, fuera del espacio y del tiempo, para constituir una visión del mundo única, constituyendo una unión tan íntima como la del propio espacio y el tiempo en la teoría de la relatividad de Einstein-Minkowski. Están vinculados tan estrechamente como la mente y la materia, como lo real y lo imaginal. La mente no está en el cerebro; el cerebro no está en la mente. Podemos concebirlos, en cierto sentido, como dos países fronterizos, o como regiones o hemisferios del mundo. Desde perspectivas separadas, cada uno puede considerarse como si estuviera contenido por el otro. Desde el exterior, aparecen como una unidad.
Aun actualmente nos resulta difícil creer que el mundo imaginal ejerce un efecto de causación sobre el mundo real. Por otra parte, nos cuesta poco trabajo creer que el mundo material influye sobre el mental. Al fin y al cabo, sabemos que las drogas y los medicamentos que alteran la mente pueden hacer cambiar los estados de ánimo, hacer que el dolor se disipe aparentemente e incluso aliviar las enfermedades. La medicación puede transformar el cerebro de una persona que padece esquizofrenia de manera que produzca una mente de funcionamiento aparentemente normal.
La locura de los alquimistas...
Hoy día no está muy clara la frontera que separa al loco del ingenioso. También los antiguos alquimistas tenían que cargar con la etiqueta de locos. Todo lo que tocaban los alquimistas quedaba rodeado de una aureola de locura. De hecho, para muchos que presenciaban sus actos, ser alquimistas era estar loco. Esto se debía a que para conseguir sus aparentes milagros los alquimistas debían viajar a lugares de la mente a los que pocos se atrevían a llegar. Y según la leyenda, al llegar allí tenían que hacer frente a un embaucador, a un engañador, que estaba en la frontera que separa la realidad de la imaginación, iluminada por la Luna.
Pero cómo conseguían realizar los antiguos alquimistas su aparente magia? Cómo cruzaban la frontera, sorteando al embaucador que estaba siempre presente en el límite? No cabe duda de que, metafóricamente, debían dejarse guiar por la luz de la Luna. Y tenían que esperar ver al embaucador, que los dejaría pasar cuando ellos lo hubieran reconocido como a una imagen de sí mismos.
Su visión del mundo iluminada por la Luna, toda su manera de ver el mundo, suponía que:
Cielo arriba
Cielo abajo
Estrellas arriba
Estrellas abajo
Todo lo que es arriba
También es abajo
Capta esto
Y regocíjate.
Los alquimistas veían los mundos superior e inferior como analogías de los mundos interior (personal) y exterior (externo), de lo que hoy llamamos lo subjetivo y lo objetivo. En nuestra nueva alquimia, estos mundos están conectados por líneas de relato múltiples, por historias de posibilidad relacionadas con la idea de la física cuántica de los caminos de acción. Resulta que podemos alterar estas líneas de relato con sólo que nos arriesguemos a plantarnos cara al embaucador en cada uno de los puntos del camino.
Cuando te desplazas por tu propia línea de relato, los objetos mentales (los contenidos de una realidad virtual dentro del reino subjetivo, que suelen aparecer en tus sueños como personajes oscuros) cobran vida y se te aparecen como nuevas imágenes, pensamientos, sentimientos e intuiciones. Estas imágenes te pueden arrastrar como si te llevara una ola gigante.
La línea de relato conecta el mundo de allí fuera con el mundo de aquí dentro. La onda de la vida desplaza al yo desde los objetos mentales de la línea de relato hasta el reino físico, donde anima las contrapartidas materiales. Entonces, las contrapartidas materiales reaccionan y devuelven por esas mismas líneas de relato una onda reflejada que establece una conexión entre la realidad virtual interior y el campo físico exterior. Esta respuesta de onda imaginal de iniciación/onda física reflejada produce un bucle en el tiempo, en el que la actividad física se produce antes o después de que aparezca el objeto mental. Cuando la actividad física se produce después, tú lo experimentas como el cumplimiento de un deseo. Cuando se produce antes, lo ves como un dejá vu, o tienes una sensación interior de saber lo que va a pasar.
Acuérdate del primer ser, Adán Kadmón. De sus ojos, boca, nariz y oídos emanó la luz primigenia ilimitada. En un gran misterio abrumador, surgieron entonces de la nada unos recipientes especiales que recogieron esta luz primigenia. Estos recipientes eran materia primigenia o seminal. Eran los primeros actos de limitación.
Para convertirte en este Adán debes ser consciente de este misterio de la luz contenida. Debes acceder a la línea de relato del tiempo, acudir al pozo de lo imaginal y dar el primer paso hacia la magia y hacia un despertar sagrado. Este paso fue y es el principio de algo, en lugar de nada. Fue y es el acto primigenio de la creación. Fue y es la formación de la herramienta más poderosa que se ha creado jamás: la palabra...
Fred Alan Wolf...

Enfréntate a la realidad como un niño pequeño, abandona la idea preconcebida,sigue con humildad cualquier abismo adonde la naturaleza te conduzca o no aprenderás nada...
Thomas Huxley...

"Si se logra entender la relación íntima entre nuestras acciones y sus consecuencias para uno mismo y los demás, nos transformaremos automáticamente en cuidadosos y concienzudos. Esto es lo que significa tener auto-consciencia. " Lama Yeshe...

NO CREO en conseguir a una persona que nos “llene la vida”, CREO en una vida llena para poder compartir la felicidad con otra persona. NO CREO en que el amor lo genera alguien, CREO en que el amor está en nosotros, si hemos llegado a crecer lo suficien …te como para desarrollarlo y mantenerlo, y que de pronto se dispara por personas que comparten pensamientos y sentimientos.
NO CREO en la exclusividad de dar y estar, CREO en una actitud frente a la vida integral, con diferentes expresiones pero sin condiciones. NO CREO en el “amor” a primera vista ni en “creer en alguien” en muy poco tiempo, CREO en hablar el mismo idioma, en el “feeling”, en la comodidad de estar cerca, en conexiones de energía, como los ríos que se unen en un mismo curso.
NO CREO en el amor de hoy prometido para toda la vida, CREO en el respeto y en la sinceridad. En el amor maduro que nos deja espacio para crecer juntos… CREO en el amor que dos deciden, en el amor que nos da la gana de compartirlo… sin presiones… sin exigencias.
NO CREO en esfuerzos “unilaterales” por llegar. CREO en la naturaleza del fluir y coincidir. El estar centrados para escuchar hasta donde podemos llegar. Para equilibrar sin sufrir. NO CREO en amar sufriendo, CREO en amar con armonía. En que el amor es más y nunca menos. En el “te quiero” sin porqué…… NO CREO en amores que coartan, en amores que frenan. CREO en las relaciones que nos apoyan en los malos momentos, que leen la mirada… que sonríen con el alma… que están…!
NO CREO en callarse por no dañar…, CREO en la comunicación como la mejor vía para construir, coincidir y decidir. CREO en la absoluta sinceridad al decir “te amo” y también al decir “me voy”. CREO en que la vida la construimos nosotros y CREO en la frase que dice…”La vida es 10% lo que nos sucede y 90% cómo reaccionamos a ello”, y lo único que nos puede asegurar que así sea, es tener la valentía de enfrentarla sin miedos en el presente ya que el mañana podrían no estar… CREO completa y ciegamente en el AMOR Puro, integro, incondicional, cálido, ése que es tan profundo, como sensación, como belleza, como entrega, que en esencia no se diferencia del maternal, del fraternal, de la amistad, del de pareja. CREO que debemos asegurarnos cómo lo hacemos llegar, porque nos toca puntos distintos, pero al final es uno solo… el que está en nosotros como consecuencia de tener mente, emoción, sentimientos y corazón.
Antonio Ruiz Suñer...
viernes, 8 de julio de 2011

Que pueda ser un guardián para los que necesitan protección, una guía para los que caminan, un bote, una balsa, un puente para los que desean atravesar un río...
Que pueda ser una luz en la oscuridad, un lugar de reposo para los que están agotados, una medicina sanadora para todos los que están enfermos, una vasija de abundancía, un árbol de milagros...
Y para las innumerables multitudes de seres vivientes, que pueda aportarles el sustento y la iluminación perdurables como la tierra y el cielo, hasta que todos los seres se liberen del sufrimiento y todos estén despiertos.
Shantideva...










