La Magia y Las Leyes Hermèticas...

miércoles, 29 de junio de 2011

 



¿Existe la magia o es pura charlatanería? Hay creyentes y detractores lo mismo que hay imaginativos y pragmáticos, o magos y matemáticos. Desde el principio de los tiempos, mientras que la humanidad se debate entre ciencia y fetichismo, este principio del mentalísmo permanece aun sumergido en las abis ...males aguas de la ignorancia, y el hombre una vez más auto limita su crecimiento por el miedo a conocer el potencial que habita en él mismo.

Pero todo el mundo habla ultimamente de magia. Compramos libros de recetas mágicas, se abren escuelas, se realizan talleres, se cuenta, estudia, e investiga, hasta hay catedráticos de universidad que pretenden encontrar una razón, un sentido cartesiano, a algo que para ellos es incomprensible, y cuyo limite se encuentra en el hilo funanbulico que separa la supersitición de la lógica científica. Y sin embargo ¿Alguien ha explicado como se crea la magia?... ¿De donde procede esa vibración capaz de transmutar? ¿Cuáles la palabra mágica, el símbolo, el ritual que transmuta un lazo rojo en un contrato matrimonial? Los eruditos mágicos nos dan las recetas, los rituales y el procedimiento, pero no nos enseñan a manipular la energía, ni explican como atraerla hacia nuestro objetivo, y sin eso, no hay magia.

En este escrito hablamos de las posibilidades de incorporar la práctica mágica, en nuestras vidas a fin de hacerla asequible a todo el que busque de corazón el conocimiento autentico y sincero de cómo mejorar su vida, y a ellos queremos brindarles estos apuntes básicos pero esenciales.

Empezaremos definiendo la magia como “la capacidad de transmutar, un deseo en una realidad concreta, mediante la voluntad, utilizando rituales, símbolos, o imágenes representativas de fuerzas invisibles”.

La primera manifestación mágica la tenemos en la Biblia cuando dice que La tierra era caos, confusión y oscuridad por encima del abismo, y el aliento de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas. [3]Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz.
[4] Y vio Dios que la luz era buena, y apartó Dios la luz de la oscuridad”... Fue el deseo, el acto volitivo, lo que diferenció la Luz de la tiniebla, y así surgió la creación. La palabra, Hágase, sirvió de herramienta que dio la forma a la idea; y la Voluntad materializó el deseo que originó la creación. La intención de crear Luz marcó la diferenciación, y hubo Espacio y Tiempo; y el Cosmos fue. Cada vez que leo eso me siento sobrecogida de emoción, ante la presencia de ese poder en la vida, como si estuviera asistiendo a un parto cósmico.

Bien, pero un deseo es algo intangible creado a partir de una idea que mediante la atracción de una vibración afín a nosotros, adquiere forma en nuestra mente. En realidad es una proyección mental de una necesidad anímica. Es evidente que eso no es nada nuevo, podríamos decir que nacemos proyectando necesidades. La diferencia esta en que es la voluntad consciente la que manipula este deseo que genera la mente mediante la idea. Pero todo esto es sutil, no tiene consistencia física, ni es tangible. Es energía, es espíritu, es mente, al fin de cuentas, y este es el verdadero sentido del principio hermético que dice EL UNIVERSO ES MENTAL.

Esto significaría que "cada una de las cosas que vivimos depende de nuestro pensamiento". De acuerdo a ello, el Universo es una sola Mente y absolutamente todo lo que existe está comprendido dentro de ella. El Kybalión utiliza la palabra "Todo", para de esta manera, sintetizar la idea de una Única Presencia a partir de la cual se genera la creación.
La Ciencia cuántica hoy en día lo ha definido como la teoría de los campos unificados, mediante el cual estaríamos todos unidos a una gran central de información, a través de canales de comunicación. Seria como una enorme red informática cósmica y su sistema de conexiones que vincularían en el Todo cualquier posibilidad de existencia. Visto así, podríamos aplicar un dicho tibetano que manifiesta de una forma muy grafica el sentido del principio mental diciendo:” ¿Cómo evitar que una gota de agua se seque?, ¡vaciándola en el océano ¡”.

Todo aquello que conocemos ya sea por nuestra propia experiencia o por aprendizaje es mental, la intuición, la parapsicología, la mediumnidad, es mental igualmente. Aquello que llamamos materia, o energía, es mente y eso es la esencia que perdura en todas las manifestaciones. Todo tiene su origen en el espíritu a partir del cual concretamos, y por consiguiente es el espíritu, incognoscible e indefinible, la base de la existencia del cual procede todo.
Cada uno de nosotros, como las gotas de agua en el océano, somos una partícula o pensamiento inmerso en este gran cuerpo mental y quizá de esta manera las premoniciones al futuro, la transmisión de pensamiento, los sueños vividos, e incluso las revelaciones, tendrían la explicación de su existencia.

Entonces, si es cierto que todos estamos conectados por una sola Mente", si hemos sido generados por ella, también básicamente, estamos compuestos de las mismas cualidades que nuestra fuente de origen, ¿no?, lo cual, significaría que el hombre puede así mismo crear, pero cualquiera que sea su creación, esta siempre comenzará en su propia mente a través de una idea, que generará un deseo, el cual mediante un acto volitivo activará la intención de convertir ese principio espiritual en una concreción material. Este es el proceso que debemos aplicar cada vez que deseemos crear una obra mágica.

Sin embargo nos resulta difícil creer en nosotros mismos y pasamos la vida en devaneos mentales que nos conducen a la “ciudad de ninguna parte”. Algunos consideran la vida como un banco de experiencias útiles y necesarias para crecer y disfrutar evolucionando; sin embargo, para otros, la vida sólo es un gran valle de lágrimas donde la palabra clave es sacrificio y lucha. La gran diferencia entre ambos puntos está en la propia mente, y en la manera de concebir el mundo.
La apreciación que tenemos de nosotros mismos, sera lo que veamos reflejado en los demás. Mientras que no tomemos conciencia del ser interior que nos habita y respetemos nuestra propia fe, participando activamente en nuestra vida interna; mientras no valoremos nuestro potencial; mientras no nos consideremos merecedores de felicidad, no lograremos el respeto de los demás, ni seremos tenidos en cuenta, ni disfrutaremos de la abundancia, y de la misma forma ocurrirá con los ingresos, la suerte o el éxito en el amor.
El ADN y la magia...
Por un momento quisiera comprender como lo hacían los magos, brujos y chamanes de la naturaleza, antiguamente. Esos seres iluminados de sabiduría, sin duda llegaron a la comprensión del principio hermético del mentalísmo, así pues la mente crea, y para concretar eso, basta utilizar las mismas herramientas básicas con las que fuimos concebidos, y se realizará la obra mágica.

Hemos dicho, que la creación comienza en la mente a través de la idea, se alimenta con el deseo, se concibe con la voluntad, y se plasma con la decisión. Y el concepto que diferencia un objeto de otro y la hace irrepetible sobre los demás es el adn, y eso es universal, es el guión que vinculara irremisiblemente la obra teatral y su protagonista.Yo lo definiria como el orden que regula la estructura sobre la que se concibe la idea, que sera materializada por el deseo intencionado de crear. Es decir, asi como el arquitecto prepara unos planos sobre los que se edificara un proyecto, que sera una urbanización, la mente crea una estructura sobre la que edifica la idea, que sera un concepto que tendra una forma fisica..Eso significa que el Adn sera proyectado en la mente previamente a la concepción de la idea que originará la creación, y a partir de ahi, e incluso, gracias al Adn se originará la gestación magica.

Si entendemos así este concepto, habremos llegado al punto que como dice mi amigo Cuarzo, el adn es multidimensional y el mentalismo es la puerta magistral de acceso a los complicados vericuetos de la cadena genetica.

Prosigamos haciendo magia. Los magos usan saliva, pelos, sangre y todo tipo de material genético para atraer, o dañar a dos personas, porque eso contiene la información esencial del individuo en su esencia. Si, a esas células de vida única e irrepetible les aportamos la vibración del deseo, sea cual sea, y lo lanzamos con nuestra proyección volitiva sobre el objeto a conseguir, habremos logrado que en el mundo del deseo, sus cuerpo astrales se impregnen de las vibraciones mutuas, generando la resonancia armónica entre ambos cuerpos etéricos. Añádele ahora, arquetipos, palabras mágicas, colores, formas o conjuros, según el poder de cada mago, que como una amalgama poderosa defina aspectos de la obra y alarguen la vibración por más tiempo, pero en realidad son complementos que redecoran la esencia. Mientras dure ese efecto en el astral habrá creación magica en el plano denso.

Por esta mágica regla de tres, podremos comprender, que si la mente puede concretar en cualquier nivel, plaza o dimensión, la telequinesia, la proyección astral o los desplazamientos a mundos paralelos son igual de posibles, que generar la lluvia, el desdoblamiento en varios lugares a la vez, o la transfiguración de Jesús en el Monte Tabor.

Nada es fortuito, o aleatorio y lo que nos ocurre es siempre reflejo de alguna pauta de pensamiento interna, que en la mayor parte de los casos ni sabemos de su existencia, pero que en si misma forma parte de nuestro karma.Esta claro que nuestro potencial creador es enorme, y también nuestro despilfarro de cualidades.

Quizá fuera este, el momento oportuno de despertar a ese ser luminoso, creativo, y amoroso que llevamos dentro y recuperar nuestra vibración original y ser la Luz que ilumina el mundo. Quizá ha llegado la hora en que como Lázaro, debamos levantarnos y caminar, antes de que sea demasiado tarde.
La mente creadora...

Ahora reflexionemos. Tanto las técnicas de visualización curativas, como las prácticas de meditaciones tántricas, e incluso el control mental, actúan proyectando en nuestra mente, una imagen perfecta de nosotros mismos en un ambiente sano, poderoso, reluciente y armónico, donde somos creadores con nosotros mismos. Es importante que las imágenes queden perfectamente delimitadas, si es posible hasta con colores, olores, y texturas del entorno para darle mayor realidad. Se trata de crear un mundo lo mas real posible adecuado a nuestras necesidades.
El efecto reflejado actúa como un cliché de fotografía en el plano astral, donde, el ejercicio de identificación ha quedado impregnado de nuestra propia vibración, y la nueva proyección, se superpone a la antigua imagen que teníamos de nosotros mismos, quedando nuestras limitaciones sepultadas en aquella. Ahora ha nacido un nuevo ser, pleno y merecedor de la abundancia.

Esta es exactamente la forma de crear magia. Pero entonces, ¿en que se diferencia de la energía de sanación?, pues unicamente en la intención de lo que pretendemos lograr. Lo demás es nivel de vibración.
Las practicas de Budismo tántrico, que son llamadas “la vía rápida de la iluminación”, actúan a modo de psicodrama.
Nos visualizamos con la forma, vestimenta, posición, color y símbolo del buda cuya mantra se repite, mientras dura toda la practica.
La vibración del sonido del mantra va desprendiendo capas sucias, apegos, y agregados, del aura del meditador, mientras que la imaginación absorbe la visión del practicante convertido en divinidad, hasta lograr la trasmutación de uno en otro. En realidad lo que se hace mediante estas visualizaciones es un implante de la personalidad búdica en la mente y por eso, estas practicas son peligrosas sino se tiene una previa iniciación por un lama maestro cualificado, y se realiza siempre la practica bajo su consejo y dirección.
El tantra esta sumamente relacionado con la magia simpática, de la cual ya hablamos en la sección de amuletos de este libro de las sombras. Podríamos hablar en el mismo sentido del control mental del método Silva, regresiones terapéuticas, respiración alotrópica y un sinfín número de medicinas vibracionales en las que la proyección mental es el eje del camino hacia la sanación de nuestro espíritu.


No es ninguna locura relacionar mundos tan dispares, como es la magia, y las practicas espirituales. No hay aberración al incorporar textos bíblicos a conceptos mágicos, porque solo hay una energía y esta es espiritual; todo es mental, y la energía es la misma para todas las prácticas. Lo que varía es la intención y la voluntad.
El cambio de cualidad se genera por los diferentes estados vibracionales que van desde el sutil al denso de la misma, siendo estos últimos los de menor vibración y por consiguiente, los mas fáciles de percibir por el ojo humano. Conforme se aumenta la vibración, los cuerpos se vuelven más sutiles, más lumínicos, hasta llegar al estado de Luz pura, cualidad esta, que a nuestra visión le es imposible de acceder mientras permanezcamos en este denso nivel vibratorio

Así pues estamos inmersos en un mundo de proyecciones que nos muestran que todo plano mental es transmutable en materia concreta, pero tampoco olvidemos que aquello que creemos o proyectamos, es lo que se va a manifestar en nuestra vida; por lo tanto, debemos ser extremadamente cuidadosos del alimento que se nutre nuestra mente, de las emociones que anidan en nuestro corazón porque serán las que se manifiesten en nuestra vida. Seamos muy concienzudos en discernir aquellas verdades en las que creemos y en que ambientes nos desenvolvemos, porque toda la información que adoptemos como creencia la viviremos en el plano físico, y no es fácil desprenderse de errores.

Alguien de los lectores podria decirme:" si eso es tan claro, ¿porque seguimos atados sin lograr esos objetivos?"...puedo decir que yo tambien lo pensé así, y durante mucho tiempo trataba de adivinar donde estaba el fallo, hasta que un buen dia se me ocurrio discernir que cuando me visualizo, cuando me transformo a mi misma en deidad, lo hago mirando mi yo, es decir, a mi persona fisica, que es el vehículo portador de mi ser, unico y divino", y este cuerpo esta sujeto a karma y sufrimiento, pero ¿que pasaría si yo lograra acceder a mi ser esencial, al mi Adn y desde alli proyectara mi tranformación al cuerpo denso?. La respuesta es que se habria creado la obra magica en mí, y estaria libre, me habria iluminado, al menos asi lo creo; ahora lo dificil es liberarme del ego, y encontrar la forma de hacerlo. Pero es posible, estoy segura. Otros ya lo hicieron...

La disciplina magica: orden y método...
Podremos comprender que si la esencia mágica se basa en los dos pilares de voluntad e intención, es esencial desarrollar esta dos cualidades en nosotros, sin olvidar que de acuerdo al tipo de vibración personal que tengamos tendremos mas facilidad en acceder a astrales mas superiores o menos.
Los grandes maestros de la humanidad aplicaron esos conocimientos a las leyes de la naturaleza, modificando así las vibraciones de los planos materiales, y los milagros ocurrieron.
Queremos aportar pequeñas pautas que favorecerán el desarrollo de nuestra fuerza interna y potenciaran las cualidades mentales a la hora de hacer magia.
1.- Vaciado mental.
Es esencial la limpieza a fin de que nos libremos de interferencias con el Ser. Siéntate tranquilo y dedícate a respirar serenamente mientras observas simplemente tus pensamientos. No los elimines, no los cambies, no te asustes de ellos, solo observa la ingente cantidad de ideas que habitan en tu mente. Comprueba que tipo de mensajes, que emociones te embargan, y no hagas nada, solo defínelas, obsérvalas, ella solas se iran. Ese tráfico mental es de aquello de lo que tu mente se alimenta. Si quieres subir de vibración, si deseas hacer magia, deberás cambiar el chip de tus pensamientos. Si mantienes la continuidad diaria de la observación mental, aumentaras de poder de concentración veras como paulatinamente se va haciendo espacio para nuevas ideas más luminosas. Esencial practicar esto 15 minutos diarios.
2.- Visualiza colores y formas.
Comienza por hojas tamaño folio, todas iguales. Rellénalas de los colores del arcoiris, sin imágenes sin letras solo color y uno en cada hoja. También sirven las cartulinas de colores o el papel charol siempre que sean colores definidos puros y sin mezcla. Siéntate tranquilamente y observa el rojo. Respira serenamente y comprueba que sensaciones te produce. No hagas nada, sientas lo que sientas, solo mira y observa.
Cierra los ojos y piensa en el color rojo que te has concentrado en observar previamente. Veras que en tu mente puede aparecer un rectángulo verde que se superpone o lo rodea. No es nada, solo el complementario del rojo que tu nervio óptico ha recogido. Repite este ejercicio con amarillo, verde, azul y violeta. Las primeras dos semanas cuando seas capaz de visualizar estos colores básicos amplíalo con el naranja, y el turquesa. Se trata de aprender a visualizar sin esfuerzo. Cuando ya puedas hacer esto con los ojos cerrados y con fluidez, haz lo mismo con formas, línea, triangulo cuadrado circulo.
Despues incorpora a tus ejercicios imágenes bellas que te atraigan, flores naturaleza seres santos, bebes. Míralas apréndete todos los detalles de colores vestimentas, cabellos, cielo, entorno y paisaje hasta poder verla con los ojos cerrados de igual forma que si estuvieras en una situación real. Cuidado no utilices símbolos si no conoces el significado y consideres que es importante para ti, porque el símbolo tiene un poder oculto y puede gastarte alguna mala pasada. Piensa somos niños que comenzamos a andar con los primeros pasos, y la situaciones en ese campo duras o conflictivas no nos ayudaran a avanzar sino que nos paralizaran. De la continuidad que le des dependerá la rapidez en el éxito. Estas fomentando la intención.
Cuando ya lleves mese de esta practica y visualices fluidamente comienza con tu magia, visualizando cosas que para ti sean sinónimo de amor, de bienestar de trabajo de éxito…pequeños símbolos tuyos que podrás incorporar a tu magia como por ejemplo, un anillo de oro para un compromiso o un regalo de amor. Lluvia de colores para simbolizar armonía. Cuando yo quiero enviar paz a alguien que esta angustiado veo a la persona y la veo en las condiciones actuales y una vez bien fijada le envío una lluvia de arcoiris que, o invade y va penetrando en el como en una ducha de luz y saliendo por los pies la suciedad, que es absorbida por la tierra. Cuando hago eso la persona en cuestión me da noticias que de repente se siente como mas animado y las cosas parecen que estén cambiando de sentido. Y yo entiendo que la magia ha funcionado.
3.- Visión.
Practica las visualizaciones a ojos cerrados y cuando tu práctica ya te demuestre que tienes una habilidad buena para ello abre los ojos. Netote en el tercer ojo entrecejo y trata de visualizar de la misma forma pero con esa zona. Esa es realmente la visión interna que te ampliara los campos mentales.
4.- Siempre intención.
Dedica los meritos de tus visualizaciones de tus meditaciones o de tus obras mágicas en beneficio de todos los seres, porque eso purifica karma, te aporta beneficios espirituales y por encima de todo, estarás generando amor y generosidad, y eso es de una altísima vibración.
La clave magica...
Desde niños hemos recibido una educación basado en pautas de conducta transmitidas de padres a hijos. Con ellas fuimos creciendo y a base de repetición se incorporaron en nuestra vida. Una mañana al despertar, se habia producido el transvase y los hábitos de la saga familiar se habían incorporado a nuestra vida. Unas eran de corte positivo otras no tanto y algunas terriblemente nefastas.

Todo eso, más la influencia del medioambiente, la cadenas del adn, las posiciones planetarias a la hora del nacimiento y memoria akashica que traíamos como parte de nuestro bagaje kármico, configuraron el ser humano que hoy somos. Pero la vida es imparable hasta que finaliza así que al cabo de un tiempo, comprobamos ciertos errores de base y decidimos cambiar los viejos moldes. Lamentablemente la inversión no será fácil, comprendemos que el esfuerzo será trabajoso, se trataba de dar la vuelta a situaciones de rancio abolengo en nuestra mente, así que los primeros intentos no tendrán un éxito muy prolongado y caeremos de nuevo muchas veces en nuestro antiguo sistema. No hay que desanimarse, siempre hay una estratégia, que nos dará la realización del deseo.

La pieza clave del éxito es: el hábito,es decir, la constancia y la fe en nosotros mismos. Cuanto mas deseos tengamos de cambiar, cuanto mayor sea el entusiasmo con más facilidad nuestras neuronas aceptaran el cambio y lo incorporaran al organismo. En muchos casos la "impaciencia" será un gran enemigo a vencer, es uno de los ropajes con que el Ego se manifiesta, y es que en realidad la impaciencia es una forma de resistencia al cambio. Es la antitesis de la humildad y el método.

El hábito es el planning de nuestro cerebro, el lenguaje de nuestro espíritu que canaliza la dirección del enfoque correcto de la energía, para actuar basándose en actuaciones ya conocidas y repetidas continuamente. A mayor numero de repeticiones más facilidad en actuaciones. Al principio, esta "Nueva conducta" será inestable y con grandes oscilaciones pero a medida que se va repitiendo, se abren conductos de seguridad que se iran fortaleciendo, llegando incluso a superar los hábitos anteriores. Solo la repetición continúa de los actos, la práctica metódica del objetivo dará el éxito y la garantía de cambio.
Hay dos condiciones esenciales para tener el éxito en nuestros proyectos mágicos: el deseo y la repetición.
Ya vimos que el deseo mueve la voluntad activa la intención y origina la magia. Sin deseo no hay magia, igual que sin atracción no hay pareja...
La repetición es lo que da poder al hábito, es la estabilidad, la promesa de continuidad, le logro fluido, la mente enfocada hacia un objetivo definido.
Los grandes maestros y sabios de la humanidad siempre recomiendan lo mismo: en aquello q ...ue creas, mantente firme, es la clave de la realización. Nosotros desde aquí mágicamente os decimos, no importa que sea poco o mucho, el objeto de nuestro deseo, lo que importa es la constancia con que mantengamos la línea de trabajo de aquello que decidamos lograr. Cuanto mas entusiasmo pongamos en conseguir nuestro objetivo, más firmeza de carácter adquiriremos mas luz generaremos y eso es magia...



Artículo de Esquina Mágica . Extraido de: http://www.esquinamagica.com/articulos.php?idar=432&id1=13 CopyLeft .

SIMBOLISMO MÁGICO DE LOS ESPEJOS...

 




No se sabe con seguridad cuándo apareció el espejo en la vida del hombre; lo cierto es que se encuentra desde la más remota antigüedad, en los mismos albores de la Humanidad, cuando todavía no existía la Historia, tan sólo oscuros recuerdos, relatos y leyendas fantásticas. Se han encontrado espejos e ...n todas las civilizaciones, en América, Asia, África y Europa. Aunque para este siglo materialista el espejo sea tan sólo un objeto de uso corriente en nuestro aseo diario, para aquellos hombres además tenía una finalidad religiosa y mágica, y se utilizaba de muy diversas formas. El espejo es un sistema óptico constituido por una superficie pulimentada, plana o curva, en la que se reflejan los rayos luminosos. Esta superficie puede ser cualquiera (metal, piedra, plástico, cristal...) con la condición de que el rayo luminoso sea reflejado casi en la misma cantidad en que llegó. Cuanto más pulido o menos poro tenga dicha superficie, más nítida es la imagen reflejada. Los primeros espejos son casi todos de metal (oro, plata, bronce, latón, cobre, acero) y en algunos casos de obsidiana, que es un vidrio natural de origen volcánico de color negro o verde muy oscuro. Es muy probable que los primeros espejos de cristal fueran los fabricados por los romanos. Los espejos actuales no distan mucho de los romanos y están formados, como los primeros, de metal. El cristal que vemos es una lámina que cumple la doble función de proteger contra la corrosión y soportar la fina película de metal, que normalmente es de plata.
El simbolismo del espejo es muy complejo y variado, y veremos tan sólo algunos aspectos a lo largo de este estudio. Se ha dicho del espejo que es símbolo de la imaginación o de la conciencia, ya que tiene la capacidad de reproducir los reflejos del mundo visible en su realidad formal. Scheler y otros filósofos lo han relacionado con el pensamiento, pues es en el vehículo mental donde se produce la autocontemplación y reflejo del Universo. Es en este sentido en el que el espejo se relaciona con el simbolismo del agua reflejante y el mito de Narciso. También aparece con frecuencia en leyendas y cuentos infantiles convertido en mágico, ya que es capaz de proyectar imágenes que ocurrieron en el pasado o que ocurrirán en el futuro, o simplemente ver en el presente lo que está sucediendo a mucha distancia. Pero sobre todo el espejo mágico dice la verdad, pues él tan sólo refleja lo que ve, sin las máscaras o escudos que los seres humanos nos ponemos para protegernos; ellos tienen la cualidad de ver el alma tal como es. Esta característica es propia de los espejos de mano, que en China están relacionados con la felicidad conyugal y tienen cierto poder contra las influencias diabólicas. Además de relacionarse con el agua, también lo hacen principalmente con la Luna, precisamente por su condición reflejante y pasiva, pues reciben las imágenes como la Luna la luz solar. Los mejores espejos son los que se realizan con plata, metal consagrado a la Luna y del que los antiguos creían que era producido por los propios rayos de ésta. En el templo de Coricancha (Cuzco) había un santuario consagrado a la Luna, recubierto totalmente de plata. Así, el espejo y la plata aparecen relacionados con todas las diosas lunares, ya que forman parte de sus atributos y emblemas. Para Loeffler, los espejos son símbolos mágicos de la memoria inconsciente (como los palacios de cristal). El cristal, como parte integrante de los espejos, se une a su simbolismo de autoluminosidad, de visión interior perfecta y de pureza. En la Alquimia el cristal simboliza la perfección espiritual. Pero es la transparencia la que hace que el cristal exista y no se vea, a la vez que deja ver a su través, convirtiéndose en un intermediario entre el mundo visible y el invisible, y por tanto en una base simbólica de la sabiduría, la adivinación y todas las facultades y poderes misteriosos del hombre.
EL ESPEJO EN LA MAGIA...
Una de las diosas que se sirven de su espejo mágico es la egipcia Isis. Recordemos que en el mito Osiris es el hermano-esposo de Isis, el cual será despedazado por Seth y sus fragmentos esparcidos por el mundo. Gracias a sus artes mágicas y con la ayuda de su espejo, Isis localizará los pedazos de Osiris para poder recomponerlo y devolverle la vida. Este espejo se encuentra en la barca de Isis o barca lunar (la Luna), y en él quedó impreso el llamado Ojo de Horus, que es signo de videncia, espiritualidad y poderes ocultos, equivalente al Ojo de Dangma hindú. El Ojo de Horus es el Oudjat, el ojo de la visión justa, y se relaciona con el llamado Tercer Ojo, el cual despierta la clarividencia en el hombre. Los espejos negros -confeccionados con obsidiana- quizás sean uno de los elementos más relacionados con la Magia. Según H.P. Blavatsky, estos espejos se fabrican en la provincia india de Agra, en el Tibet, en la China y también en Egipto, de donde parece ser que los introdujeron en México hace muchos miles de años los antecesores de los actuales mayas. Según la tradición, cuando desembarcaron los españoles, el Rey de los quichés ordenó a sus sacerdotes que consultaran el espejo para saber el destino del país. Los romanos también emplearon espejos negros de obsidiana. Así por lo menos lo afirma Plinio respecto del procedente de Etiopía, y parece que se empleaban particularmente para adosarse a las paredes. "La imagen que reflejan estos espejos -dice Plinio- parece una sombra, en la cual se ven los rasgos del objeto, pero no los colores: es una representación más bien oscura del objeto". Actualmente Raymond Moody, Profesor de Psicología de la Universidad de Carrolton (Georgia) está realizando de forma científica lo que hace unos siglos le hubiese llevado a la hoguera por tratarse de artes nigrománticas. Se trata de concentrarse en un espejo donde los sujetos ensayan regresiones a vidas pasadas y materializaciones de seres queridos muertos.
LOS ESPEJOS Y LA ADIVINACIÓN....
Donde más han destacado los poderes de los espejos es en el arte de la adivinación. Según el sentido vulgar de la palabra, adivinar significa conjeturar lo que se ignora; pero el verdadero sentido etimológico de la palabra es divinari, es decir, ejercer la divinidad. Los dos signos de la divinidad humana, o de la humanidad divina, son las profecías y los milagros. Ser profeta es ver por anticipado los efectos que existen en las causas, es leer en la luz astral; hacer milagros es obrar valiéndose del agente universal y someterle a nuestra voluntad. Parece ser que Nostradamus, según cuenta la leyenda y las tradiciones orales, utilizaba una bola de cristal de cuarzo para ver el futuro y de esta forma confeccionar sus profecías. Los instrumentos de adivinación no son otros que los medios de magnetizarse a sí mismo y de distraerse de la luz exterior, para estar atentos únicamente a la luz interna. Por eso Apolonio de Tyana se envolvía por completo en un manto de lana, y fijaba en la oscuridad su mirada sobre el ombligo. El espejo mágico de Du Potet es un medio análogo al de Apolonio. La hidromancia (adivinación por el agua) y la visión en la uña del pulgar, bien igualada y ennegrecida, es una variante del espejo mágico; el agua o el color negro absorben los rayos visuales, produciéndose entonces un desvanecimiento, un vértigo que va seguido de lucidez en los sujetos que tienen para esto una aptitud natural, y que están convenientemente predispuestos. Vemos que el nombre de "Espejo Mágico" es una denominación genérica donde los instrumentos de adivinación no son solamente espejos, sino que pueden ser bolas de cristal, copas de agua, perlas, piedras preciosas, etc. Uno de los espejos mágicos más célebres de la literatura oculta es un cristal de carbón que estaba en posesión de John Dee, ocultista inglés que vivió en el siglo XVI. Otro instrumento que se podría considerar un espejo mágico es la cubeta de madera negra del médico austriaco Anton Mesmer, en la cual María Antonieta vio reflejarse en sus turbias aguas todo el desenlace de la Revolución Francesa, incluyendo la muerte de sus amigos, del Rey y de ella misma. Si cada objeto se puede convertir en un espejo mágico es porque el Alma universal misma es el verdadero espejo en el que la vida cósmica entera viene a reflejarse. Y puesto que todas las almas humanas no son sino parcelas de este Alma universal, cada una de ellas es en sí misma un espejo. De lo que se deduce que hay dos tipos de clarividentes o adivinos: aquellos que encuentran el espejo mágico en sí mismos -es su alma aquella en la que vienen a reflejarse todos los acontecimientos del universo-, y aquellos que tienen la necesidad de un espejo mágico material, y por tanto exterior a ellos. De los primeros sería el caso de Apolonio, y de los segundos todos los ejemplos que a continuación exponemos: Pausanias nos dice: "Delante del santuario de Deméter hay una fuente, entre la cual y el templo se alza una tapia y hasta la que lleva un camino desde el exterior. Allí hay un oráculo muy seguro, no sólo para las consultas, sino para la curación de las enfermedades: atan un espejo con una cuerda fina y lo dejan caer sobre la fuente de forma que no se hunda en ella más que para que el agua toque su círculo. Entonces ruegan a la diosa y queman perfumes, después de lo cual miran el espejo, el cual indica si el enfermo vivirá o morirá. Tan verdadera es esta agua. En Cianeas, junto a Licia, hay un oráculo de Apolo Tirxeo que es también una fuente en la que mira el que quiere saber algo". W. Wynn Wescott nos dice: El Espejo Luminoso, llamado Aspaqularia Nera, es un término cabalístico que significa el poder de previsión y de visión a distancia, de profecía, tal como lo tuvo Moisés. Ordinariamente los mortales tienen sólo el Aspaqularia della Nera o Espejo No Luminoso, y sólo ven de un modo oscuro en el cristal.
LOS ESPEJOS EN LA RELIGIÓN...
Los espejos aparecen como atributo de las diosas en los mitos y ceremonias de casi todas las religiones antiguas diseminadas por el mundo. Así, en el Egipto de hace miles de años, cuando las aguas del mar salpicaban las patas de la Esfinge y la meseta de Gizeh era una isla, los sacerdotes realizaban una ceremonia secreta a la salida del sol, donde los primeros rayos del amanecer eran reflejados por un espejo de oro pulido que la Esfinge tenía en su frente, proyectándolos entre sus patas. También se han hallado en los sepulcros de la XIX dinastía espejos en forma de disco que encajaban entre los cuernos de la cabeza de la diosa Hathor, que probablemente estarían relacionados con la capacidad de adivinación de los dioses ctónicos. Hubo una diosa o demonio femenino mesopotámico llamada Lamastu, que atacaba y seducía a los hombres y trataba de arrebatar los niños a sus madres. Era probablemente una representación más de la muerte y la enfermedad. Esta diosa en sus representaciones y conjuros llevaba siempre consigo un peine, un espejo y un huso, atributos los tres muy antiguos de feminidad, magia y transcurso del tiempo. Entre los griegos hay varios mitos donde aparecen los espejos. Uno de ellos es el de Perseo, que tiene que matar a una de las Gorgonas, Medusa, la única que es mortal. Para ello el héroe se elevó por los aires con las sandalias aladas que le dieron las tres Gracias, mientras Atenea sostenía encima de Medusa un escudo de bronce bruñido a modo de espejo, para que el guerrero pudiese contemplar la escena sin tener que mirar a los ojos de la terrible Gorgona, que tenía la facultad de transformar en piedra a sus observadores, y de este modo pudo cortarle la cabeza. También podemos recordar el mito de Narciso, joven de incomparable belleza e incapaz de sentir amor por nadie; una ninfa se enamoró de él, pero éste, sólo interesado por sí mismo, la rechazó. La ninfa murió de amor, por lo que la diosa Artemisa castigó a Narciso a enamorarse de su propia imagen cuando se viera en una fuente.
Los romanos consagraron el lago Nemi, que tiene forma de cuenco, a Diana, diosa de la Naturaleza y de la fecundidad; allí los sacerdotes de su culto realizaban ritos y ceremonias lunares, por lo que el lago pasó a llamarse "el espejo de Diana", aunque estos cultos se realizaban incluso antes de la fundación de Roma. El neoplatónico Plotino nos va a referir en sus Enéadas: "las almas humanas, al ver sus imágenes en el Espejo de Baco, se lanzaron desde lo alto hacia ellas, pero sin cortar los lazos que las unen a la Inteligencia, hacia la que suben de tanto en tanto, cuando Zeus, compadecido, corta las ataduras que las ligan al dolor". En el panteón azteca también tenemos varios ejemplos como el dios Tezcatlipo-ca, "el Señor del espejo humeante". Es uno de los dioses más antiguos del panteón y rige las hechicerías y los encantamientos. A él se le dedicaban los abundantes fenómenos parapsicológicos que ornaban el México antiguo. Su oscuro espejo humeante está relacionado con la Luna, y estaba hecho con hielo arrancado de la Tierra Primera "aún no alumbrada por el sol". También hay un pasaje relacionado con Quetzalcoatl, "la serpiente emplumada". Este era un Rey de pureza intachable, por lo que los demonios, no pudiendo resistir tanta nobleza, deciden perderlo. Para ello le sitúan frente a un espejo negro, en el que percibe por primera vez su cuerpo, considerándolo feo e imperfecto. Sumido en la tristeza, los demonios aprovechan para embriagarle, y del espejo surge una figura femenina hecha de pura materia irradiante, que es su propia sombra o doble, y allí el Maestro pierde su pureza ascética. Mientras en Europa los hombres preparaban las hogueras de San Juan en honor del solsticio de verano, en el hemisferio sur los incas festejaban el Inti Raymi, la Fiesta del Sol, en la que el monarca vestía sus galas más preciadas y lucía ornamentos de oro y plata que reflejaban la luz solar. La parte principal de la ceremonia consistía en renovar el fuego sagrado, que ardía durante todo el año. En esta ocasión era el mismo Sol quien lo encendía. Para ello los sacerdotes llevaban un brazalete llamado chipana, el cual tenía una lente que reflejaba los rayos del sol como una lupa, inflamando un algodón color carmín. Este tipo de espejos son llamados ustorios o ardientes; dos hechos históricos han dado celebridad a este medio de producir combustión desde lejos: Arquímedes abrasó en Siracusa la flota de Marcelo y Proclo quemó en Constantinopla la de Vespasiano. En cuanto a la leyenda, nos dice que los navíos atlantes, antes del hundimiento de su último resto llamado Poseidonis, llevaban unos espejos parabólicos enormes con los que incendiaban ciudades. En el Japón encontramos el símbolo teológico del espejo, que es el emblema de la diosa Amaterasu, "el Sol". Dice su religión que la diosa enfadada se escondió dentro de una caverna y que el resto de los dioses fabricaron un espejo, que colocaron en la entrada. Amaterasu, llena de curiosidad, salió a ver su imagen reflejada. Este espejo era octogonal, y su representación es una flor de ocho pétalos con su centro rojo (la flor del cerezo), llamado Kagami, y sirve de representación al Judo. Ninigi, nieto de Amaterasu, recibe dicho espejo, que "habría de considerar como si fuera la propia alma de Amaterasu", ya que es uno de los emblemas sagrados, junto con la espada y las joyas, que se identifican con el poder imperial. Son estos emblemas los que recibe el Emperador en una ceremonia secreta de sucesión; si el espejo llegara a empañarse indicaría que el candidato no es digno de convertirse en Hijo del Sol. En los templos japoneses se custodiaba el Shintai o morada del dios, que en la mayoría de los casos era un espejo metálico...

LOS ESPEJOS Y LOS ESPÍRITUS ELEMENTALES DE LA NATURALEZA...
- Los espejos se hallan relacionados principalmente con los elementales del agua. Entre los más pequeños están los que viven en la espuma del mar, que servían a los Magos que podían ... leer augurios en la reflexión de la luz lunar o Camino de Plata de la luna llena sobre el mar. Los tritones, que forman parte del séquito de Neptuno, responden al Trino Poder del Reflejo del Logos sobre el Gran Espejo o Cristal Negro de origen Terrestre e ígneo, guardado en Thule para la corona del Rey del Mundo. Las ninfas son expertas en encantamientos, metales mágicos y piedras preciosas en el seno de las cuales se pueden ver cosas lejanas, pasadas y futuras. Algunos del aire, como los elfos, gustan de la luz reflejada en los espejos no muy pulidos. Hemos visto la relación de los espejos con la imaginación, con la Luna, con la plata, con el agua, pero además se relacionan con la psiquis o astral de la naturaleza y el hombre. El espejo es una "puerta" a esa otra dimensión que es el mundo astral; de ahí proviene la tradición europea de dar la vuelta o tapar los espejos cuando ha fallecido alguien recientemente, para evitar su regreso o para que no les robara su alma. Los pueblos antiguos pensaban que el alma humana radicaba en la sombra o en la imagen reflejada en el agua o en un espejo; quizás sea por eso por lo que los vampiros no se reflejen en los espejos, pues no tienen alma. El mundo de lo cotidiano está lleno de circunstancias mágicas o prodigiosas que habitualmente desatendemos o no escuchamos. Una nueva mirada a los objetos de nuestro hogar y de nuestra vida cotidiana, y no sólo a los espejos, nos descubriría un universo oculto de fascinante riqueza interior...

Numero y espacio en el I Ching (2da parte)

miércoles, 22 de junio de 2011

 


Ese quelónido que sigue siendo primordial para entender el misterio que rodea al I Ching. Al respecto, Vitus Droscher, el genial etólogo alemán, sostuvo que la tortuga es “longeva porque crece hasta el día de su muerte”, frase a todas luces alquímica si las hubiere. Prueba elocuente del número indivisible de lo vivo, la tortuga sostiene el mundo desde la vieja cosmogonía hindú hasta la fantasía galápago, allí en donde silban sus amores y hablan de una felicidad que los seres humanos nunca conoceremos. El carey de su caparazón, como el jade, es un elástico cómputo de las revoluciones solares y la danza estelar y tal vez por eso, al contacto del fuego, entre el azar y la intuición, que diría E. Saad, fundó para los primeros adivinos y sabios chinos un saber basado en la sincronicidad. Mas tarde, por encima de la tortuga y segura como ella, creció el I Ching, arrastrando en su curso secular taoísmo y confucionismo, ritual y danza, número y aforismos.
En occidente, por una curiosa sincronía, la tortuga fue para los griegos un animal hermético, dueño de saberes secretos, entre los cuales se cuenta el de la música cítara. Plutarco dice de ella que es símbolo de las virtudes domésticas y Dom Pernety sostuvo que ella es la prima materia del trabajo alquímico: ejemplifica en su forma cómo lo lento se vuelve rápido, cómo la tierra se vuelve cielo.
En apretadas páginas el estudioso E. Saad intenta hallar el puente, tan necesario hoy, entre Oriente y Occidente, sirviéndose para ello de analogías biológicas y científicas y probando, una vez más, lo que ahora llamamos biorritmos, los chinos lo conocieron bajo el principio sincrónico del I Ching. El largo y fascinante laberinto que ese libro antiguo nos propone recorrer tiene, desde el punto de vista numerológico, dos cifras significativas a las que también Occidente prestó atención: el 6 y el 9. Sólo de pensar su reflejo especular nos vienen a la memoria las leyes que rigen la embriología humana, siendo seis sexos y nueve la cifra aproximada de lunas que tardará una criatura cabeza abajo en el vientre de su madre, en tornarse cabeza arriba entre los brazos de su padre. Los cabalistas hebreos sostienen que la letra cuya cifra es seis, la vav ( ), alude al día de la creación del hombre, y que por ello representa su columna vertebral; mientras que la tet ( ) cuyo valor es nueve, alude a su ombligo, centro aúreo, punto de intersección entre las generaciones. ¿A caso no nos dice, de modo parecido, el I Ching, que entre la segmentación (líneas partidas) y la coherencia (líneas enteras) el peso del pasado puede hacer ingrávido nuestro presente, alternándonos una y otra vez sobre lo que crece y decrece, sobre la ilusión dualista y, sobre todo, acerca de la relación cabeza/pie, principio y fin de nuestro destino personal?

Si el hombre desea nacer una y otra vez tiene, al fin y al cabo, que revertir el seis en nueve, pasando por el trigrama dialéctico psicoanalítico si quiere o bien atendiendo a la inscripción metabólica que desde su propio cuerpo le anuncia las rutas correctas e incorrectas de su fisiología y su camino dietético, tiene la ventaja de transpersonalizar nuestras preguntas arrojándonos de regreso al cosmos, mas allá de la ciudad y de la época, es decir más acá de la máscara social, y en tal sentido emerge, al igual que la cabala con sus treinta y dos senderos, como una vía de sabiduría que mediante sesenta y cuatro hexagramas (obsérvese que es el doble de la occidental) nos permite pensarnos más allá del ego, como simples puntos focales en el gran diorama de la naturaleza.
Tal vez en esa diferencia numérica escribe el secreto del valor que los chinos confieren al espacio, del que elocuentemente nos habla el I Ching.
Cuando digo espacio, nos referimos a la naturaleza, medio ambiente, ecología.
Los treinta y dos senderos de la sabiduría judeocristiana se remiten, tout court, al corazón del hombre. Pero hoy sabemos que no somos ni debemos ser, como especie, el centro del universo. Hay otras treinta y dos formas esparcidas en las redes cristalinas de la materia y son ellas, que nos preceden y nos sucederán, las que en definitiva regulan, desde una posición no egótica, nuestro ritmo viviente.
Heroica ha sido nuestra aventura numérica desde los días de Grecia a Israel, puesto que nos ha conducido al ordenador y a la fibra óptica, a las estadísticas y la tabla periódica de los elementos. Sin embrago tal aventura pertenece al reino del conocimiento al que sigue faltándole el rey sabio, un eje reparador, un acorde armónico.
El I Ching puede, según explica E. Saad, ocupar ese lugar, convirtiéndonos de pensadores temporales en seres para quienes el espacio no es meramente la envoltura aleatoria de su cuerpo sino un organismo vasto y maravilloso del que tenemos el privilegio de ser el sintético espejo microcósmico. Dado que la crisis energética que enfrentamos (carestía de petróleo, polución, materiales no biodegradables) pone en tela de juicio la velocidad, deberemos volver a pensar en la mítica tortuga de Fu Xi y su proverbial lentitud, porque, tal como dijo Lao Tsé, “sin salir de su cuarto el sabio conoce el universo”, y sólo hay una verdadera paz en la ecuanimidad de espíritu.

Abramos, pues, la ventana de nuestra habitación a ese libro que es el universo: el I Ching...

Numero y espacio en el I Ching...

 






Los asombrosos hexagramas del milenario oráculo chino, mucho más que un simple método predictivo, nos remiten al corazón del hombre, espejo del Universo.

El número nace, en la tradición occidental, de la confluencia piramidal egipcia y el remoto halo atlántico. Es arquitectura antes que cuerpo, geometría antes que concepto. De allí lo toman tanto griegos como hebreos, humanizándolo, reduciéndolo a algo más transportable y etéreo. Su destino será tan maravilloso como sutil, puesto que antes de fragmentarse en algoritmos y cifras digitales, admirará a los buscadores omphálicos de la divina proporción como Pitágoras y Paccioli, sentará las bases de la astronomía y la óptica en el ámbito helenístico, y ordenará la sabiduría bíblica de la época clásica desdoblándose en letras. El número griego será, pues, algo desnudo, una gema de sí mismo, independiente, exacto e, incluso, excluyente. En lo que respecta a la noción del número en la Biblia, jamás llegará a la abstracción, pocas veces saldrá del libro. Será cronología o profecía, pero, a excepción del templo salomónico, escasamente un concepto relativo al espacio.
En el ámbito extremo-oriental, en cambio (y eso lo conserva muy bien el I ching) es especial el antiguo País del Medio, el número será rúbrica y emblema, topografía y música, no dividiéndose nunca del espacio del que surge o hacia el que va. En efecto, mientras que Grecia y el viejo Israel, de donde derivan las dos ramas mas importantes del árbol de nuestra cultura espiritual, separan cada vez mas el numero del espacio, tomándolo como unidad de tiempo o mera proporción, los chinos insisten en cualificar su arquitectura, su medicina, sus artes adivinatorias incluso, como prolongaciones gestálicas del número. Desde luego que eso los limita y confina en sí mismo, como prueba de su propia historia, pero también les salva de la esquizofrenia occidental que inventa el mesianismo (una dudosa teleonomía jamás corroborada por la historia) o la razón pura (una aún mas dudosa forma filosófica de cuadricular la realidad) y acaba alejándose cada día más de la naturaleza.
Los chinos son un pueblo demasiado práctico para ver, en la inmortalidad, otra cosa que longevidad bien entendida, en tanto que para los griegos tardíos de influencia órfica y neoplatónica, el cuerpo es tumba; y para los hebreos el juicio final y la resurrección, negadores de toda entropía, vale mas la cultura que la naturaleza, lo que el hombre decide libremente que lo que el cielo dispone espontáneamente. Prometeo y Jesús, a diferencia de Fo Xi, ejercen la rebeldía, y expresan en su transgresión el alto grito libertario de Occidente, para bien y para mal. Al griego y al hebreo les cuadra el símbolo del fénix, en tanto que al citado personaje mítico chino la tortuga.

La Libertad...

 


La búsqueda de la libertad es la única fuerza que yo conozco. Libertad de volar en ese infinito. Libertad de disolverse, de elevarse, de ser como la llama de una vela, que aún al enfrentarse con la luz de un billón de estrellas permanece intacta, porque nunca pretendió ser más de lo que es: la llama de una vela.

Olvídate del Yo y no temerás nada, no importa el nivel de conciencia en que te encuentres.


Ahora sé que el ser humano es una criatura de conciencia, implicado evolutivamente en el viaje de esa conciencia, un ser que no se conoce a sí mismo y desbordante de recursos increíbles que jamás utiliza.


A toda cosa viviente se le ha otorgado el poder, si así lo desea, de buscar una apertura hacia la libertad y de pasar por ella. Es obvio para el vidente que ve esa apertura, y para las criaturas que pasan por ella, que el Aguila ha otorgado ese don a fin de perpetuar la conciencia.

DON JUAN MATUS...

Noche de San Juan...

 


23-24 DE JUNIO SOLSTICIO DE VERANO (Hemisferio Norte) Y DE INVIERNO (Hemisferio Sur)


SUPERSTICIONES Y RITUALES...

Esta noche se abre la puerta que nos introduce al conocimiento del futuro y a las dimensiones mágicas de la realidad. Es la noche en que los entierros arden, el Diablo anda suelto y los campos son bendecidos por el Bautista. Es una costumbre que en la mañana, muy temprano la gente se lava el pelo y la cara con las aguas bendecidas y comienza a llamar, tres veces consecutivas: ¡San Juan!, ¡San Juan!, dame milcao (guiso de papas con manteca) que yo te daré pan.

La noche anterior (23 de junio) dos han sido los eventos más importantes: el baile del fuego y las supersticiones. Algunas de estas supersticiones son:

1. La joven que sale al amanecer y se encuentra con un perro su marido será un goloso perro durante su vida.
2. Al salir, después de las 12, se encuentra con un gato negro es mala suerte para el futuro, felicidad si el gato es de otro color. (yo opino que un gato negro aleja las malas ondas)
3. Si a medianoche se hace una cruz en los troncos de los árboles, producirán el doble.
4. Si a las 12, mira la luna y después la higuera, la verá florecer.
5. La higuera y el “pesebre” (helecho) florecen esta noche. Quien posea una de estas flores será muy afortunado.
6. Quien vea florecer la hierbabuena esta noche será muy afortunado siempre que lo mantenga en secreto.
7. En la víspera se planta la flor de la hortensia, en un tarro con tierra y agua. Luego se le hace un pedido poniendo fe en el bautismo de San Juan.
8. Hay que lavarse las manos con agua de manantial para mantenerse joven y el cabello para conservarlo hermoso. Esa noche las aguas están benditas por el Bautista.
9. Cuando llueve esa noche o al día siguiente, va a haber abundancia de manzanas.
10. Antes de la salida del sol hay que regar los árboles con agua de manantial, para que den bastante fruta durante el año.
11. Para tener buena siembra hay que tirar un pedazo de vela la noche de San Juan.
12. Para aprender a tocar guitarra hay que colocarse durante esta noche bajo una higuera.



RITUALES PARA LA NOCHE DE SAN JUAN:

NOCHE DE SAN JUAN

Los antiguos celtas llamaban Alban Heruin a este festival, y su principal significado era el de celebrar el instante en el que el Sol se hallaba en su máximo esplendor, cuando duraba más tiempo en el cielo y mostraba su máximo poder a los hombres, y al mismo tiempo, el día en que empezaba a decrecer en el Solsticio de Invierno.

Para conmemorar y al mismo tiempo para atraer su bendición sobre hombres, animales y campos, se encendían grandes hogueras. Este festival se lo asocia a rituales destinados a obtener pareja o a conservarla.

Son innumerables los rituales propios de la Noche de San Juan, que se conmemora la víspera del 24 de Junio, pero todos giran en torno a la glorificación del fuego. De hecho, este es el festival del fuego por excelencia.

Realmente la noche del solsticio es la del 21 de Junio aunque la Iglesia la ha adaptado a la festividad de San Juan.

De igual forma, la presencia del agua es uno de los grandes símbolos de las celebraciones de San Juan que parece no tenerse en tanta consideración y que sin embargo, es una parte esencial de numerosos ritos de esta festividad.

El apelativo de "Verbena" a esta fiesta se lo dio la costumbre practicada en algunos lugares por las jóvenes casaderas de ir a recoger verbena a las doce de la noche en la víspera de San Juan, creyendo que con ello conseguirían el amor del hombre deseado por su corazón.

Otra de la creencias era que la pareja que saltaba unida la hoguera conseguía felicidad y buena fortuna.

Otra de las tantas costumbres es aquella en que las jóvenes arrojan guirnaldas trenzadas por ellas a sus amados a través de las llamas y ellos deben recogerlas antes de que caigan al fuego. Las guirnaldas se guardan como talismanes de buena fortuna y, ocasionalmente, se quemaba alguna cinta en el hogar para procurar protección de sus habitantes y animales.

Algunos grupos para finalizar las ceremonias se introducen entre las olas, comulgando por un corto tiempo con el mar y recibiendo de él toda su fuerza.

RITUAL CON AGUA



La noche de San Juan debes tomar un cuenco de barro o cristal, nunca plástico, ponerle agua y sal marina (de la gruesa), dentro del agua introducir los talismanes que tengas, joyas personales, conchas de mar y piedras de rio o de mar, dejenlo toda la noche a la luz de la luna (si está nublado no importa) y a primera hora de la mañana retirar las joyas, los talismanes, las conchas y las piedras. Las joyas y talismanes deben secarlos y ya estaran limpios y descargados de malas vibraciones.
En cuanto a las conchas y las piedras, se pueden colocar una o dos en las esquinas de las ventanas, sirven para proteger, ademas si hacen algun ritual de proteccion es bueno poner alguna concha de estas.

Importante: no tirar el agua. El agua se debe guardar en alguna botella de vidrio bien limpia, y se puede utilizar durante todo el año para proteger la casa. Cuando lo crean conveniente se puede tirar un chorro de este agua en el cubo de fregar el suelo, limpiar con ella ventanas , puertas de la casa y sus respectivos marcos. Esta es la menera de hacer una limpieza de la casa de malas vibraciones. El agua que sobre de esta limpieza hay que tirarla al W.C. y tirar de la cisterna 3 veces.



RITUAL DE AMOR

PARA CONSEGUIR EL AMOR

Materiales:

Una vela rosa ungida con aceite de Cardamomo o Jazmín.
Incienso de Sándalo o Rosa.
Perfume aroma de Verbena, también puede ser de Vainilla o Violeta.
Un saquito rosa.
Cordón rojo para atar el saquito.
Un cordón verde.
Verbena. (Substitución Violeta)
Purpurina roja.
Un pedacito de imán.
Una rosa seca (opcional).
Ceniza de una hoguera de San Juan.

Procedimiento

Encender la vela rosa la noche de San Juan (preferiblemente usando alguna madera de la hoguera) y luego encender el incienso.

Toma el cordon verde y hazle siete nudos en él, mirando la vela y visualizando, al realizar este acto, que atraemos amor hacia nosotros.

No trates de pensar en una persona en especial, (no es un amarre, es un ritual para atraer el amor verdadero a nuestras vidas). Al tensar cada nudo se dirá:

"Por las fuerzas de esta noche mágica, ato el amor hacia mí."

Realizado esto, toma la mitad de la purpurina y la arrojas al aire, de modo que parte de ella nos caiga encima. Repite "Que este polvo brillante ilumine y guíe el camino del amor hacia mí"

A continuación, introduce en el saquito el cordón con los nudos, una bolita con cera de la vela ( si la amasas en forma de corazón mejor), parte de la purpurina que queda y un poco de ceniza de la hoguera. A continuación, debes decir:

"¡Símbolos del amor y de los poderes de esta noche mágica, atrae hacia mí el amor que me está destinado, para colmar mi vida de amor y felicidad por el poder de este saquito de San Juan! ¡Que así sea!."

Deja arder la vela hasta el final, introduce en el saquito el imán, la verbena y la rosa seca.

Cierra el saquito con el cordón rojo y llévalo siempre contigo.

RITUAL DEL DINERO

Para conseguir dinero o mejoras económicas.

Materiales:

Una vela amarilla ungida con aceite del dinero.
Incienso de canela o jazmín.
Perfume aroma de Verbena o Pino.
Un saquito amarillo.
Cordón verde para atar el saquito.
Un cordón dorado.
Purpurina dorada.
Un pedacito de imán.
Una moneda dorada.
Ceniza de una hoguera de San Juan.

Procedimiento

Enciende la vela verde la noche de San Juan (preferiblemente usando alguna madera de la hoguera) y luego enciende el incienso.

Toma el cordón dorado y hazle siete nudos en él, mirando la vela y visualizando, al realizar este acto, que atraemos el dinero hacia nuestro bolsillo. Al tensar cada nudo se dirá:

"Por las fuerzas de esta noche mágica, ato el dinero hacia mí."

Realizado esto, toma la mitad de la purpurina y la arrójala al aire, de modo que parte de ella nos caiga encima. Dices "Que este polvo brillante ilumine y guíe el camino del dinero hacia mí"

A continuación, introduce en el saquito el cordón con los nudos, una bolita con cera de la vela (mejor si la amasamos en forma de moneda y trazamos un pentagrama sobre ella), parte de la purpurina que queda y un poco de ceniza de la hoguera. A continuación, debes decir:

"¡Símbolos de la prosperidad y de los poderes de esta noche mágica, llenen mi saquito del dinero para atraer hacia mí el bienestar económico que me está destinado, para llenar mi vida de tranquilidad y felicidad por el poder de este saquito de San Juan! ¡Que así sea!."

Deja arder la vela hasta el final. Tras esto, se añadirá a la bolsa un pedacito de imán, y una moneda dorada cierra el saquito con el cordón verde y llévalo contigo durante todo el año o bien debes ponerlo debajo de tu colchón.

Otro ritual para atraer el dinero

Materiales:

1 pirámide
3 monedas amarillas

Procedimiento:

El 23 de junio, a las 12 de la noche, coloque debajo de su cama (o del velador) las tres monedas amarillas, y sobre ellas, la pirámide. Dejelas ahi hasta que se hayan producido mejoras economicas.

Incienso del solsticio de verano

Este incienso debes quemarlo durante las ceremonias wiccanas que se celebran en el Solsticio de verano, en la noche de San Juan, para estar en armonía con las estaciones y con el Sol

Materiales:

2 partes de Sándalo
1 parte de Artemisa
1 parte de Camomila
1 parte de pétalos de Gardenia
unas gotas de aceite esencial de Rosas
unas gotas de aceite esencial de lavanda
unas gotas de aceite esencial de Milenrama

RITUAL DE LOS DESEOS

Materiales:

Una vela celeste
Una hoja de hiedra común
Un pedazo de papel

Procedimiento:

El 23 de junio, a las 12 de la noche, encienda la vela celeste y dejela que se consuma completamente en un lugar seguro, luego coloque debajo de su almohada una hoja de hiedra común y un papel en el que haya escrito su pedido.

Al día siguiente queme el papel, y entierre las cenizas y la hoja de hiedra en el jardín o en un macetero.

"VIAJES MÁS ALLÁ DEL TIEMPO Y DEL ESPACIO (Parte 2)" Fritjof Capra

 


Otro proyecto de conciencia que se aviene perfectamente con la psicología del espectro de Wilber ha sido desarrollado desde una perspectiva muy diferente por Stanislav Grof. Mientras que Wilber abordó el estudio de la conciencia como psicólogo y filósofo, derivando de su experiencia meditativa parte de sus percepciones, Grof lo enfocó como psiquiatra, basando sus modelos en muchos años de experiencia clínica. Durante diecisiete años Grof se ocupo de psicoterapia en sus investigaciones clínicas, en las que utilizó el LSD y otras substancias psicodélicas. En este período participó en unas tres mil sesiones psicodélicas y estudió los resultados de unas dos mil sesiones dirigidas por sus colegas en Europa y los Estados Unidos (28). Después, las controversias públicas sobre el LSD y las restricciones legales que de ellas se derivaron obligaron a Grof a abandonar su terapia psicodélica y a crear otras técnicas terapéuticas que inducían un estado similar sin el uso de fármacos.

Las extensas observaciones de experiencias psicodélicas convencieron a Grof de que el LSD es un catalizador o amplificador no determinado de los procesos mentales y que saca a la superficie varios elementos ocultos en lo más profundo del subconsciente. Una persona que toma LSD no experimenta una psicosis tóxica, como muchos psiquiatras creían al comienzo de las investigaciones sobre el LSD, sino que emprende un viaje por unas regiones de la mente que normalmente son inconscientes. Por consiguiente, la Investigación psicodélica, según Grof, no es el estudio de los efectos especiales inducidos por substancias psicoactivas, sino el estudio de la mente humana con ayuda de potentes catalizadores químicos. «No me parece inoportuno ni exagerado —ha escrito— comparar el significado potencial de estas substancias para la psiquiatría y la psicología con el del microscopio para la medicina o el del telescopio para la astronomía» (29).

La opinión según la cual las substancias psicodélicas no son más que un amplificador de los procesos mentales está confirmada por el hecho de que los fenómenos observados en la terapia con LSD no son en absoluto únicos ni limitados a la experimentación psicodélica. Muchos de ellos han sido observados en la práctica médica, en la hipnosis y en nuevas terapias experimentales. Basándose en esta clase de observaciones realizadas durante muchos años y sin usar substancias psicodélicas, Grof ha construido lo que él llama una cartografía del subconsciente, un mapa de los fenómenos mentales, que tiene muchos puntos en común con el espectro de la conciencia diseñado por Wilber. La cartografía de Grof abarca tres ámbitos principales: el campo de las experiencias psicodinámicas, correspondientes a los acontecimientos de la vida pasada y presente de una persona; el campo de las experiencias perinatales, relacionado con los fenómenos biológicos, que implica el proceso del nacimiento; y el campo de las experiencias transpersonales, que va más allá de los límites individuales.

El nivel psicodinámico es claramente en su origen un nivel autobiográfico e individual que abarca los recuerdos de experiencias de importancia emocional y de conflictos no resueltos que tuvieron lugar en varios períodos de la vida del individuo. Las experiencias psicodinámicas comprenden también la dinámica psicosexual y los conflictos psicosexuales descritos por Freud y pueden ser comprendidos, en gran medida, desde el punto de vista de los principios psicodinámicos básicos. Con todo, Grof ha añadido un concepto muy interesante a su estructura freudiana. Según sus observaciones, las experiencias en este ámbito tienden a presentarse en determinadas constelaciones de recuerdos que él llamó sistemas COEX (sistemas de experiencia condensada) (30). Un sistema COEX se compone de recuerdos de diversos períodos de la vida de una persona que tienen un tema básico similar, o que contienen elementos similares, y que van acompañados por una fuerte carga emocional de la misma calidad. Las interacciones detalladas entre los elementos constituyentes de un sistema COEX, en la mayoría de los casos, se avienen básicamente con el pensamiento freudiano.

El campo de las experiencias perinatales quizá sea la parte más interesante y original de la cartografía de Grof. En este campo, se presentan una variedad de complejos modelos experimentales relacionados con los problemas del nacimiento biológico. Las experiencias perinatales implican una repetición extremadamente realista y auténtica de las distintas fases del nacimiento de una persona: la serena beatitud de la existencia en el útero materno, en una unión primitiva con la madre, y la perturbación de este estado pacífico a través de substancias químicas tóxicas y contracciones musculares; la situación «sin salida» de la primera fase del parto, cuando el cuello del útero aún está cerrado, mientras las contracciones uterinas se comunican al feto creándole una sensación de claustrofobia junto con un intenso malestar físico; la salida por el mal del parto, que implica una enorme lucha por la supervivencia en la que el feto, oprimido y aplastado, muchas veces puede asfixiarse; y, por último, el alivio imprevisto y la relajación, la primera respiración, y el corte del cordón umbilical, que concluye la separación de la madre.

En las experiencias perinatales, las sensaciones y sentimientos relacionados con el proceso de nacer pueden revivirse de manera directa y realista y también pueden aparecer en forma de experiencias simbólicas y visionarias. Por ejemplo, la experiencia de las enormes tensiones que caracterizan la lucha en el canal del parto suele ir acompañada de visiones de combates titánicos, catástrofes naturales, secuencias sadomasoquistas y otras imágenes de destrucción y autodestrucción. Para facilitar la comprensión de la gran complejidad de los síntomas físicos, de las imágenes y de los modelos experimentales, Grof los ha dividido en cuatro grupos llamados matrices perinatales, que corresponden a las fases consecutivas de proceso del nacimiento (31). De los estudios detallados sobre las relaciones recíprocas entre los distintos elementos de estas matrices han resultado intuiciones muy profundas de muchas condiciones psicológicas de la experiencia humana.

Uno de los aspectos más sorprendentes del ámbito perinatal es la estrecha relación que existe entre las experiencias del nacimiento y de la muerte. El encuentro con tal sufrimiento y con la lucha y la anulación de todos los puntos de referencia anteriores al proceso del nacimiento son tan similares al proceso de la muerte que muchas veces Grof llamaba a todo el fenómeno la experiencia de la muerte-renacimiento. De hecho, las imágenes relacionadas con esta experiencia suelen comportar símbolos de muerte y los síntomas físicos correspondientes pueden provocar la sensación de una última crisis existencial que puede ser tan vívida que se confunda con el mismo proceso de la muerte. Por consiguiente, el nivel perinatal del subconsciente es el nivel del nacimiento y de la muerte, un campo de experiencia existencial que ejerce una influencia crucial en toda nuestra vida mental y emocional. «El nacimiento y la muerte —escribe Grof— parecen ser el alfa y el omega de la existencia humana, y un sistema psicológico que no los incluya será siempre un sistema superficial e incompleto» (32).

El encuentro experimental con el nacimiento y la muerte en el transcurso de la psicoterapia equivale muchas veces a una verdadera crisis existencial, obligando al individuo a examinar seriamente el significado de su propia vida y los valores que lo inspiran. Las ambiciones mundanas, los instintos competitivos, el deseo de mejorar su posición social, de poder o de posesiones materiales: todas estas cosas tienden a desaparecer cuando se ven en el trasfondo de una muerte inminente. Como decía Carlos Castaneda, exponiendo las enseñanzas del hechicero yaqui Don Juan: «Gran cantidad de mezquindad se derrumba si la muerte te hace una señal, o si la vislumbras fugazmente... la muerte es el único consejero sabio que tenemos» (33).

La única manera de superar el dilema existencial de la condición humana es, en el fondo, trascenderlo al experimentar la propia conciencia dentro de un contexto cósmico más amplio. Este resultado se consigue en el ámbito transpersonal, el último campo importante de la cartografía del subconsciente de Grof. Las experiencias transpersonales parecen ofrecer ideas profundas sobre la naturaleza y la pertinencia de las dimensiones espirituales de la conciencia. Como la psicodinámica y las experiencias perinatales, también ellas tienden a presentarse en grupos temáticos, pero su organización es mucho más difícil de describir en el lenguaje de los hechos—como han subrayado Jung y muchos místicos— pues estas experiencias ponen en duda la base lógica de nuestro lenguaje. En particular, las experiencias transpersonales pueden comportar una serie de fenómenos paranormales o psíquicos que han sido notoriamente difíciles de tratar dentro de la estructura del pensamiento racional y del análisis científico. De hecho, parece haber una relación complementaria entre los fenómenos psíquicos y el método científico. Los fenómenos psíquicos parecen manifestarse con toda su fuerza únicamente fuera de la estructura del pensamiento analítico, y disminuir progresivamente a medida que su observación y su análisis se vuelven más científicos (34).


Tanto el modelo de Wilber como el de Grof indican que la comprensión final de la conciencia humana va más allá de las palabras y de los conceptos. Esto plantea el importante problema de la posibilidad deshacer afirmaciones científicas sobre la naturaleza de la conciencia: además, puesto que la conciencia es un punto de interés central de la psicología, surge la duda de si la psicología puede o no considerarse una ciencia. Tradicionalmente, desde que Galileo puso la calidad fuera del ámbito de la conciencia científica, la ciencia ha sido relacionada con las mediciones y afirmaciones cuantitativas y todavía hoy la mayoría de los científicos comparten esta opinión. El filósofo y matemático Alfred North Whitehead expresa la esencia del método científico con la regla siguiente: «En primer lugar se han de buscar los elementos mensurables de los fenómenos, y luego las relaciones entre las medidas de las cantidades físicas» (35).

Una ciencia interesada sólo en la cantidad y basada exclusivamente en la medición será intrínsecamente incapaz de ocuparse de la experiencia, de la calidad o de los valores; por tanto, no podrá llegar a la comprensión de la naturaleza de la conciencia, pues la conciencia es un aspecto central de nuestro mundo interior y, por ello, es ante todo una experiencia. De hecho, tanto Grof como Wilber describen la cartografía de la conciencia desde el punto de vista de los campos de experiencia. Cuanto más insistan los científicos en las afirmaciones cuantitativas, tanto menos podrán describir la naturaleza de la conciencia. En el campo de la psicología, el caso más extremo se halla en el conductismo, que se ocupa exclusivamente de las funciones y los modelos de comportamiento mensurables y que, por consiguiente, no puede hacer ninguna afirmación sobre la conciencia, negando de hecho incluso su misma esencia.

La pregunta, pues, será la siguiente: ¿Puede existir una ciencia que no se base exclusivamente en la medición, una comprensión de la realidad que incluya tanto la calidad como la experiencia y que, pese a ello, pueda ser llamada científica? Creo que, en realidad, esta comprensión es posible. La ciencia, en mi opinión, no tiene que estar limitada forzosamente a mediciones y análisis cuantitativos. Estoy dispuesto a considerar científica cualquier manera de abordar el conocimiento siempre que satisfaga dos condiciones: que el conocimiento se base completamente en observaciones sistemáticas y que se exprese desde el punto de vista de modelos coherentes, aunque sean limitados y aproximativos. Estos requisitos —la base empírica y el proceso de la creación de modelos— representan, en mi opinión, los dos elementos esenciales del método científico. Otros aspectos, como la cuantificación o el uso de las matemáticas, suelen ser deseables, pero no son cruciales.

El proceso de la creación de modelos consiste en la formación de una red lógica y coherente de conceptos que se usan para enlazar los datos observados. En la ciencia clásica, estos datos equivalían a cantidades obtenidas a través de la medición, y los modelos conceptuales se expresaban, cada vez que se presentaba la posibilidad, con lenguaje matemático. El objeto de la cuantificación era doble: aumentar la precisión y garantizar la objetividad científica eliminando toda referencia al observador. La teoría cuántica ha modificado en gran medida la concepción clásica de la ciencia, revelando el papel crucial desempeñado por el sujeto en el proceso de observación, invalidando así la idea de una descripción objetiva de la naturaleza (36). Ahora bien, la teoría cuántica sigue basándose en las mediciones y es, de hecho, la más cuantitativa de todas las disciplinas científicas, pues reduce todas las propiedades de los átomos a series de números integrales (37). Los físicos que estudian la teoría de los cuantos, por consiguiente, no pueden hacer ninguna afirmación sobre la naturaleza de la conciencia dentro de la estructura conceptual de su ciencia, pese a que la conciencia humana ha sido reconocida como una parte indivisible de esta estructura.

Una verdadera ciencia de la conciencia se ocupará más de la calidad que de la cantidad y estará basada en las experiencias compartidas más que en las mediciones verificables. Los factores de la experiencia que constituyen los datos de esta ciencia no pueden ser cuantificados o descompuestos en sus elementos fundamentales y siempre serán subjetivos a distintos niveles. Por otra parte, los modelos conceptuales que sirven de enlace a los datos siempre tendrán que ser lógicamente coherentes, como todos los modelos científicos, e incluso pueden contener algunos elementos cuantitativos. Las cartografías de la conciencia formuladas por Grof y por Wilber son un ejemplo notable de este nuevo enfoque científico. Estas cartografías son típicas de una nueva psicología, una ciencia que cuantificará sus afirmaciones cada vez que este método resulte adecuado, pero que también será capaz de ocuparse de la calidad y de los valores derivados de la experiencia humana.


El nuevo enfoque bootstrap, o de sistemas, de la psicología comprende una concepción de la enfermedad mental que se aviene perfectamente con las opiniones generales sobre la salud y la enfermedad que hemos descrito en el capítulo precedente. Como todas las demás enfermedades, la enfermedad mental se concibe como un fenómeno multidimensional que abarca aspectos físicos, psicológicos y sociales interdependientes. Cuando Freud creó el psicoanálisis, uno de los puntos centrales de su teoría eran los trastornos nerviosos conocidos como neurosis, pero desde entonces la atención de los psiquiatras se ha desplazado hacia los trastornos más graves conocidos como psicosis, y en especial hacia una vasta categoría de trastornos mentales graves que han sido denominado de manera más bien arbitraria, trastornos de esquizofrenia. A diferencia de la neurosis, estos trastornos mentales van mucho más allá del nivel psicodinámico y no pueden comprenderse plenamente SI no se tienen en cuenta los campos biosociales, existenciales y transpersonales de la psique. Este enfoque multinivelado es sin duda muy necesario, pues la mitad de todas las camas de hospital disponibles en los Estados Unidos para enfermos mentales están ocupadas por pacientes a quienes se les ha diagnosticado esquizofrenia (38).

La mayoría de los tratamientos psiquiátricos se ocupan de mecanismos biomédicos relacionados con un trastorno mental determinado y, gracias a esto han tenido mucho éxito en la eliminación de los síntomas con ayuda de fármacos psicoactivos. Este enfoque no ha ayudado a los psiquiatras a entender mejor la enfermedad mental ni tampoco ha permitido a sus pacientes resolver los problemas que son el origen de su enfermedad. En vista de estas deficiencias del enfoque biomédico, en los últimos veinticinco años varios psiquiatras y psicólogos han formulado una concepción integral de los trastornos psicóticos que tiene en cuenta los múltiples aspectos de la enfermedad mental y que es al mismo tiempo social y existencial.

La incapacidad de evaluar la propia percepción y la experiencia de la realidad y de integrarlas en una visión coherente del mundo parece ser el punto clave de una enfermedad mental grave. En la práctica psiquiátrica actual, a muchas personas se les diagnostican casos de psicosis basándose en el contenido de sus experiencias y no en sus modelos de comportamiento. Estas experiencias son típicamente transpersonales por naturaleza y se contraponen netamente a cualquier forma de sentido común y a la visión del mundo clásico occidental. Sin embargo, muchas de estas experiencias son muy conocidas para los místicos, pues con frecuencia se verifican en situaciones de meditación profunda y también pueden ser muy fácilmente inducidas a través de otros métodos. La nueva definición de lo que es normal y lo que es patológico no se basa en el contenido y en la naturaleza de las propias experiencias, sino en la manera como se tratan y en la medida en que una persona puede integrar en su vida, estas experiencias insólitas. Investigaciones dirigidas por psicólogos humanistas y transpersonales han revelado que la aparición espontánea de experiencias no ordinarias de la realidad es mucho más frecuente de lo que la psiquiatría convencional sospecha (39). Por consiguiente, una integración armoniosa de estas experiencias es de crucial importancia para la salud mental, y el apoyo y la asistencia solidaria en estos procesos, basados en una comprensión de todo el espectro de la conciencia humana, serán muy importantes en el tratamiento de muchos tipos de enfermedad mental.

La incapacidad de algunas personas para integrar sus experiencias transpersonales suele verse agravada por un ambiente hostil. Inmersas en un mundo de símbolos y mitos, estas personas se sienten incapaces de comunicar la naturaleza de sus experiencias. El temor al aislamiento puede ser tan opresivo que genere una onda de pánico existencial y es este pánico, más que cualquier otra cosa, lo que engendra muchos síntomas de la enfermedad mental (40). La sensación de aislamiento y el miedo a la hostilidad se ven aún más acentuados por el tratamiento psiquiátrico, que a menudo supone un examen vejatorio, una diagnosis punitiva y una hospitalización obligada que invalidan completamente a la persona como ser humano. Como ha observado un investigador que se ha ocupado recientemente de los efectos psicológicos de los institutos psiquiátricos: «Ni los datos anecdóticos ni los datos «objetivos» pueden transmitir la oprimente sensación de impotencia que invade al individuo cuando se ve expuesto constantemente a la dcspersonalización del hospital psiquiátrico» (41).

Entre las experiencias que los pacientes psicóticos no logran integrar parecen tener crucial importancia todas las que se relacionan con su ambiente social. Los grandes progresos que recientemente se han realizado en la comprensión de la esquizofrenia se han basado en el reconocimiento de que esta enfermedad no puede comprenderse centrando la atención en el paciente, sino que debe considerarse en el contexto de las relaciones del paciente con las demás personas. Muchos estudios de familias de esquizofrénicos han revelado que la persona a quien se le ha diagnosticado una esquizofrenia casi siempre forma parte de una red de modelos de comunicación gravemente trastornados dentro de la familia (42). La enfermedad que se manifiesta en el «paciente identificado» es en realidad un trastorno de todo el sistema familiar.

La característica central de los modelos de comunicación entre las familias de casos esquizofrénicos diagnosticados fue identificada por Gregory Bateson como una situación de «doble vínculo» (43). Bateson descubrió que el comportamiento definido como esquizofrénico representa una estrategia especial inventada por el individuo para sobrevivir en una situación insoportable. Este individuo se halla enfrentado en su familia con una situación que parece ponerlo en una posición insostenible, una situación en la que «no puede ganar» haga lo que haga. Por ejemplo, el doble vínculo puede instaurarse en el caso de un niño, por medio de los mensajes verbales y no verbales contradictorios que le llegan de uno de sus progenitores o de ambos; estos mensajes siempre suponen un castigo o una amenaza a la seguridad emocional del niño. Cuando estas situaciones se verifican constantemente, la estructura del doble vínculo puede convertirse en la vida mental del niño, en una esperanza habitual y es probable que esta situación engendre unas experiencias y un comportamiento esquizofrénico. Esto no significa que toda persona expuesta a una situación de este género se convierta en esquizofrénico. Determinar qué es exactamente lo que hace que una persona se vuelva esquizofrénica mientras otra sigue siendo normal en las mismas circunstancias exteriores es un problema complejo que implica probablemente factores bioquímicos y genéticos aún desconocidos. En particular, el efecto de la nutrición en la salud mental aún ha de explorarse más a fondo.

R.D. Laing ha subrayado que la estrategia proyectada por un esquizofrénico muchas veces puede considerarse como una respuesta apropiada a un grave estrés social, una respuesta que representa los esfuerzos desesperados realizados por el individuo para conservar su integridad cuando se ve confrontado con presiones paradójicas y contradictorias. Laing extiende esta observación a una crítica de la sociedad en conjunto, en la que ve la condición de alienación, de estar dormido, inconsciente, «fuera de sí», como condición de la persona normal (44). Estos hombres «normalmente» alienados, según Laing, son considerados sanos de mente simplemente porque actúan más o menos como cualquier otra persona, mientras que otras formas de alienación que no concuerdan con el modelo común son tachadas de psicóticas por la mayoría de los «normales». Laing ofrece la siguiente observación:

Un niño que nace hoy en Inglaterra tiene una posibilidad diez veces mayor de acabar en un manicomio que de entrar en la universidad... lo que puede considerarse como una indicación de que en lugar de educar sanamente a nuestros hijos, estamos logrando enloquecerlos. Quiza sea nuestra manera de educarlos lo que los convierte en locos (45).

Laing denuncia sucintamente el doble papel de los factores culturales en el desarrollo de la enfermedad mental. Por una parte, la cultura genera mucha de la angustia que da origen al comportamiento psicótico, y por otra, establece las normas de lo que debe considerarse sano. En nuestra cultura, los criterios utilizados para definir la enfermedad mental —el sentido de identidad, la imagen, el reconocimiento del tiempo y del espacio, la percepción del ambiente, etcétera— requieren que las percepciones y opiniones de una persona sean compatibles con la estructura conceptual cartesiano-newtoniana. La visión cartesiana del mundo no sólo es el principal punto de referencia, sino que también se considera la única descripción exacta de la realidad. Esta actitud restrictiva se refleja en la tendencia de los psicólogos y los psiquiatras a usar unos sistemas de diagnosis más bien rígidos. Los peligros de este condicionamiento cultural han sido ilustrados muy bien por un experimento reciente en el que odio voluntarios fueron aceptados en varias instituciones psiquiátricas de los Estados Unidos alegando que habían «escuchado voces» (46). Estos pseudopacientes fueron considerados irrevocablemente esquizofrénicos, pese a que luego se comportaron de manera totalmente normal, y —lo que constituye una curiosa ironía— muchos internados reconocieron inmediatamente que los pseudopacientes eran normales, pero el personal del hospital no fue capaz de reconocer la normalidad de su comportamiento después de que se les hubo diagnosticado la «psicosis».

Parecería que el concepto de salud mental tuviese que incluir una integración armoniosa de los modelos cartesianos y transpersonales de percepción y experiencia. Una percepción de la realidad exclusivamente transpersonal es incompatible con un comportamiento adecuado y con la supervivencia en el mundo cotidiano. Una mezcla incoherente de las dos maneras de percepción, sin la capacidad de integrarlas, engendra la experiencia psicótica. Pero limitarse solamente al modo de percepción cartesiano es una locura: la locura de la cultura imperante.

Una persona que actúe exclusivamente según el modelo cartesiano puede no presentar los síntomas de una enfermedad mental pero tampoco puede ser considerada mentalmente sana. Estos individuos llevan por lo general una vida egocéntrica y competitiva, orientada hacia un objetivo. Preocupados de manera excesiva por el pasado y por el futuro, suelen tener una limitada conciencia del presente y por consiguiente una limitada capacidad de sentirse realizados con las actividades ordinarias de la vida cotidiana. Estas personas se concentran en la manipulación del mundo exterior y miden su nivel de vida por la cantidad de posesione materiales que tienen; alejándose cada vez más de su mundo interior, pierden la capacidad de apreciar el proceso de la vida. Las personas cuya existencia está dominada por esta suerte de experiencia nunca se sentirán verdaderamente realizadas con ningún nivel de riqueza, de poder o de fama, pues siempre serán víctimas de una sensación di inutilidad, de futilidad e incluso de absurdidad que ningún acontecimiento externo logrará disipar.

Los síntomas de esta locura cultural están presentes en todos los niveles de nuestras instituciones académicas, comerciales y políticas, y la carrera de armamento quizá sea su manifestación más psicótica. La integración del modo cartesiano de percepción en una perspectiva ecológica y transpersonal más amplia se ha vuelto hoy una tarea urgente que debe emprenderse a todos los niveles individuales y sociales. La salud mental genuina comportaría una interacción equilibrada de las dos maneras de experiencia, un modo de vida en el que la identificación con el Yo sea algo lúdico y provisional y no algo absoluto y obligatorio, y la preocupación con las posesiones materiales sea pragmática en lugar de obsesiva. Este modo de ser se caracterizaría por una actitud positiva ante la vida, por un fuerte énfasis en el momento presente y por un profundo conocimiento de la dimensión espiritual de la existencia. De hecho, estas actitudes y valores han sido enunciados a lo largo de la historia por los santos y los sabios que experimentaron la realidad de manera transpersonal. Se sabe perfectamente que las experiencias de estos místicos son con frecuencia muy similares a las de los esquizofrénicos. Sin embargo, los místicos no son locos, pues saben integrar sus experiencias transpersonales con sus modos de conciencia ordinarios. Utilizando la profunda metáfora de Laing: «Los místicos y los esquizofrénicos se hallan en el mismo océano, pero los místicos nadan, mientras que los esquizofrénicos se ahogan» (47).

La concepción de la enfermedad mental como fenómeno multidimensional que puede afectar a todo el espectro de la conciencia implica un enfoque multinivelado correspondiente a la psicoterapia. Utilizando el lenguaje de varias escuelas —freudiana, junguiana, reichiana, rogeriana, lainguiana y otras más— para describir las distintas facetas de la psique, los psicoterapeutas tendrían que poder integrar estas escuelas en una estructura conceptual coherente para interpretar los fenómenos que se presentan en el proceso terapéutico. Los terapeutas saben que cada cliente presenta síntomas diferentes y que para describirlos necesitarán terminologías diferentes. Jung, por ejemplo, escribió en su autobiografía: «En mi opinión, puesto que tratamos con individuos, hemos de comprenderlos como tales. Necesitamos un lenguaje distinto para cada paciente: en una sesión me podréis oír hablar en dialecto freudiano, y en otra, en dialecto adleriano» (48). De hecho, el cliente suele pasar por distintas fases en el curso de la terapia y cada una de estas fases está caracterizada por distintos síntomas y por un distinto sentido de la identidad. Cuando el trabajo terapéutico a nivel de conciencia ha llevado a una integración mejor, la persona puede encontrarse espontáneamente en otro nivel. En el tratamiento de estos casos, la nueva estructura podrá facilitar la aplicación de gran cantidad de terapias a medida que el cliente se desplace a lo largo del espectro de la conciencia.

Al nivel del Yo o nivel psicodinámico, los síntomas patológicos parecen ser una consecuencia de la interrupción de las comunicaciones entre los varios aspectos conscientes y subconscientes de la psique. El principal objeto de las terapias al nivel del Yo es el de integrar ''estos aspectos, rellenar el vacío entre la conciencia del Yo y del inconsciente y por consiguiente lograr un sentido más completo de la identidad. Para interpretar el sinfín de experiencias que tienen lugar a nivel psicodinámico, la teoría freudiana parece la estructura ideal. Esta teoría permite al terapeuta y al cliente comprender las manifestaciones de varias dinámicas psicosexuales y muchos otros fenómenos de naturaleza claramente autobiográfica. Ahora bien, el modelo freudiano, por estar limitado al campo psicodinámico, resulta inadecuado cuando se trata de experiencias existenciales y transpersonales más profundas; además, no tiene la capacidad de ocuparse de los orígenes sociales de los problemas individuales, que muchas veces resultan determinantes. En el contexto social hacen hincapié varios enfoques que se dirigen, —usando la terminología de Wilber—al ámbito biosocial de la conciencia. En las terapias orientadas hacia lo social, los problemas y síntomas del cliente se ven como la consecuencia del tipo de relación que existe entre el individuo y las demás personas y de las interacciones entre grupos sociales e instituciones sociales. El análisis transaccional, la terapia familiar y otras formas de terapia de grupo, entre ellas las que se orientan explícitamente hacia lo político, abordan el problema de esta manera.

Mientras que las terapias que obran al nivel del Yo tienden a aumentar el sentido de identidad de una persona integrando varios aspectos inconscientes de la psique, las terapias que funcionan a nivel existencial van un poco más lejos. Éstas últimas se ocupan de la integración de la mente y el cuerpo y su objeto es la autoactualización de todo el ser humano. Esta suerte de enfoques terapéuticos no son psicoterapias en el sentido estricto del término, pues a menudo implican una combinación de técnicas psicológicas y físicas. Entre ellas figuran la terapia Gestalt, la terapia reichiana, y las distintas terapias de expresión corporal. Muchas de estas terapias implican una intensa estimulación de todo el organismo que suele dar origen a intensas experiencias relacionadas con el nacimiento y la muerte, los dos fenómenos existenciales más destacados. Las matrices perinatales de Grof representan una estructura conceptual muy amplia para interpretar las experiencias existenciales de este género.

Por último, a nivel transpersonal el objeto de la terapia es ayudar a los clientes a integrar sus experiencias transpersonales con sus modos de conciencia ordinarios en el proceso del crecimiento interior y del desarrollo espiritual. Entre los modelos conceptuales que se ocupan del ámbito transpersonal figuran la psicología analítica de Jung, la psicología del ser de Maslow y la psicosíntesis de Assagioli. En el extremo más profundo del ámbito transpersonal de la, conciencia, que Wilber llamó el nivel del Espíritu (Mind), los fines de la terapia transpersonal se fusionan con los de la práctica espiritual.


La idea de que el organismo humano tiende a curarse por sí mismo y a evolucionar es un punto central de la psicoterapia y de todas las demás terapias. En el enfoque de sistemas, el terapeuta trata, en primer lugar, de iniciar el proceso de curación ayudando a su cliente a entrar en un estado en el que las fuerzas curativas naturales empiecen a funcionar. Las escuelas contemporáneas de psicoterapia parecen compartir esta noción de un estado específico de curación. Algunas lo definen como un fenómeno de repercusión, otras hablan de dar energía al organismo, y la mayoría de los terapeutas están de acuerdo en que es prácticamente imposible describir con exactitud lo que ocurre en esos momentos cruciales. En palabras de Laing: «En la psicoterapia, los momentos realmente decisivos, como muy bien saben todos los pacientes o terapeutas que han pasado por ellos, son imprevisibles, únicos, inolvidables, siempre irrepetibles y a menudo indescriptibles» (49).

Las enfermedades mentales implican muchas veces la aparición espontánea de experiencias insólitas. En estos casos no se requiere ninguna técnica especial para iniciar la curación, y el mejor enfoque terapéutico consiste en proporcionar un ambiente solidario y favorable al paciente que permita el desarrollo de estas experiencias. Esta técnica ha sido practicada con gran éxito en muchas comunidades terapéuticas, por ejemplo en Inglaterra por Laing y en California por John Perry (50). Los terapeutas que usan este enfoque han observado a menudo que el drama existencial que forma parte del proceso de curación parece desarrollarse como una secuencia ordenada de acontecimientos que puede interpretarse como un viaje a través del mundo interior del esquizofrénico. Bateson describió la situación con las siguientes palabras:

Parecería que, una vez caído en un estado psicótico, el paciente hubiese de seguir una trayectoria. Podríamos decir que se ha embarcado en un viaje a lo desconocido que concluirá solamente cuando regrese al mundo de la normalidad, y a su regreso traerá unas ideas muy diferentes a las de los que nunca se han embarcado en este viaje. Una vez iniciado, un episodio esquizofrénico parecería seguir una trayectoria tan definida como la de una ceremonia de iniciación (51).

Muchas veces se ha señalado que nuestros hospitales psiquiátricos son inadecuados para tratar a las personas que emprenden esta suerte de viajes psicóticos. En cambio, lo que necesitamos es, según Laing, «una ceremonia de iniciación en la que el individuo pueda cumplir su trayectoria, con toda la aprobación y el apoyo de la sociedad, a través del espacio y del tiempo interior, guiado por otras personas que ya han estado allí y que han regresado» (52).

En muchos casos de enfermedad mental, la resistencia al cambio es tan fuerte que se necesitan técnicas específicas para estimular el organismo —algún tipo de catalizador que induzca el proceso de curación. Estos catalizadores pueden ser fármacos o técnicas físicas o psicológicas: pero uno de los catalizadores más importantes será siempre la personalidad del terapeuta. Una vez iniciado el proceso terapéutico, el papel del terapeuta será el de facilitar las experiencias emergentes y ayudar al cliente a superar su resistencia. El desarrollo completo de los modelos de experiencia puede ser extremadamente dramático y difícil tanto para el paciente como para el terapeuta, pero los creadores de este enfoque experimental afirman que se debe fomentar y apoyar el proceso terapéutico sin que importen las formas ni la intensidad que asuma. Sus motivaciones se basan en la idea de que los síntomas de la enfermedad mental son elementos paralizados de un modelo experimental que ha de completarse e integrarse plenamente para que los síntomas desaparezcan. En vez de suprimir los síntomas con fármacos psicoactivos, las nuevas terapias los activan e intensifican con objeto de experimentarlos plenamente, de integrarlos de manera consciente y finalmente resolverlos.

Se han creado muchísimas técnicas terapéuticas nuevas para movilizar la energía reprimida y transformar los síntomas en experiencias. Al revés de los enfoques tradicionales, la mayoría de los cuales se limitaban a la interacción verbal entre el terapeuta y el cliente, las nuevas terapias fomentan la expresión no verbal entre ambos y hacen hincapié en una experiencia directa que implica a todo el organismo. Por ello, muchas veces se las denomina con el término «terapias experimentales». La naturaleza elemental y la intensidad del modelo experimental en que se basan los síntomas manifiestos han convencido a la mayoría de los terapeutas que practican estas nuevas terapias de que las posibilidades de influir drásticamente en el sistema psicosomático sólo a través de los canales verbales son aún muy remotas y que por consiguiente se debe dar gran importancia a los enfoques terapéuticos que combinan tónicas psicológicas y físicas.

Muchos terapeutas creen que uno de los acontecimientos más importantes en el campo de la psicoterapia es la aparición de cierta resonancia entre el subconsciente del cliente y el del terapeuta. Esta resonancia será particularmente eficaz si ambos se hallan dispuestos a renunciar a sus papeles, a sus máscaras y a todas las barreras que los separan, de suerte que el encuentro terapéutico se vuelva, como lo describe Laing «un verdadero encuentro entre seres humanos» (53). Probablemente el primero que comprendió este aspecto de la psicoterapia fue Jung, que subrayó con fuerza la influencia recíproca entre el terapeuta y el cliente y comparó su relación con una simbiosis química. Últimamente Carl Rogers ha confirmado la necesidad de crear una atmósfera especial de solidaridad para intensificar la experiencia del cliente y aumentar la potencialidad de autoactualización. Rogers sugiere que el terapeuta sea intensamente consciente del cliente, poniendo toda su atención en la experiencia del cliente y reflejando todas sus expresiones verbales y no verbales desde una posición de empatía y con una actitud incondicionalmente positiva.

Uno de los enfoques más populares entre las nuevas terapias experimentales fue creado por Fritz Perls (54) y se conoce por el nombre de terapia de la Gestalt. Esta terapia comparte con la psicología de la Gestalt la suposición básica de que los seres humanos no perciben las cosas como elementos aislados y no relacionados entre sí, sino que los organizan durante el proceso de la percepción en una serie de conjuntos significativos. Por tanto, la orientación de la terapia de la Gestalt es explícitamente holística, pues subraya la tendencia intrínseca de todos los individuos a integrar sus experiencias y a actualizarse en armonía con su entorno. Los síntomas físicos representan los elementos reprimidos de la experiencia, y el objeto de la terapia es facilitar el proceso de la integración personal ayudando al cliente a completar la Gestalt experimental.

Para liberar las experiencias reprimidas del cliente, el terapeuta de la Gestalt centrará su atención en varios modelos de comunicación, tanto interpersonales como interiores, con objeto de intensificar la conciencia del cliente con respecto a los procesos físicos y emocionales implicados. Este agudizamiento de la conciencia ha de determinar el estado especial en el que los modelos experimentales se vuelven fluidos y el organismo comienza el proceso de autocuración y de integración. No se insiste en la interpretación de los problemas ni en la conveniencia de ocuparse de los acontecimientos del pasado, sino en la necesidad de experimentar los conflictos y los traumas en el momento presente. El trabajo individual suele hacerse en el contexto del grupo y muchos terapeutas de la Gestalt combinan los enfoques psicológicos con alguna técnica de expresión corporal. Este enfoque multinivelado parece favorecer las experiencias existenciales intensas y, ocasionalmente, las transpersonales.

La manera más eficaz de activar las experiencias en todos los niveles del subconsciente, e históricamente una de las formas más antiguas de terapia experimental, es el uso terapéutico de substancias psicodélicas. Los principios básicos y los aspectos prácticos de la terapia psicodélica han sido enunciados con gran detalle por Stanislav Grof (55) en vista de futuras posibles aplicaciones cuando las restricciones legales provocadas por el mal uso del LSD hayan sido atenuadas. Además se pueden usar varios enfoques neorreichianos para dar energía al organismo de manera similar a través de ciertas técnicas físicas.

El mismo Grof, junto con Christina, su esposa, ha integrado la hiperventilación, la música evocadora y la expresión corporal en un método terapéutico que puede inducir experiencias sorprendentemente intensas después de un período relativamente breve de respiración rápida y profunda (56). Este método consiste en alentar al cliente a concentrarse en la respiración y en otros procesos físicos del cuerpo y a renunciar en lo posible al análisis intelectual mientras se abandona a sus sensaciones y emociones. En la mayoría de los casos, la respiración y la música no bastan para resolver eficazmente los problemas que se plantean. Los temas que quedan por resolver, sí los hubiere, se tratan concentrándose en la terapia corporal, durante la cual el terapeuta trata de facilitar las experiencias amplificando los síntomas y las sensaciones que se manifiestan y ayudando al paciente a encontrar la mejor manera de expresarlas: a través de sonidos, movimientos, actitudes del cuerpo o de cualquier otra manera no verbal. Tras haber experimentado este método durante muchos años, Grof está convencido de que se trata de uno de los enfoques más prometedores de la psicoterapia y de la autoexploracíón.

Otra forma de terapia experimental, que en esencia es un enfoque neorreichiano, es la terapia desarrollada por Arthur Janov (57). Esta terapia se basa en la idea de que la neurosis es un tipo de comportamiento simbólico que representa las defensas de una persona frente a un dolor excesivo relacionado con los traumas de su infancia. El objeto de esta terapia es superar estas defensas y experimentar a fondo los sufrimientos originales reviviendo el recuerdo de los acontecimientos que los causaron. El principal método para inducir estas experiencias es el del «grito primario», un sonido involuntario, profundo y resonante que expresa de forma condensada la reacción de la persona los traumas del pasado. Según Janov, los estratos sucesivos de sufrimientos reprimidos se pueden eliminar gradualmente de esta manera a través de varias sesiones centradas en el grito primario.

Pese a que las entusiastas afirmaciones iniciales de Janov sobre la eficacia de su método no han resistido la prueba del tiempo, su terapia representa un enfoque experimental extremadamente eficaz. Aun así, el sistema conceptual de Janov no es suficientemente amplio para poder explicar las experiencias transpersonales que su técnica puede suscitar. Por este motivo, varios de sus discípulos se han desligado recientemente de su escuela y han formado otras escuelas alternativas en las que siguen usando las técnicas básicas de Janov, pero al mismo tiempo tratan de encontrar una estructura conceptual más amplia.

Los psicoterapeutas modernos han ido evidentemente mucho más allá del modelo biomédico que dio origen a la psicoterapia. El proceso terapéutico ya no se concibe como el tratamiento de una enfermedad y sí como una aventura en la exploración de uno mismo. El terapeuta no tiene el papel de protagonista, sino que se limita a facilitar un proceso en el que el cliente desempeña el papel principal y del que tiene toda la responsabilidad. El terapeuta crea un ambiente favorable a la autoexploración y actúa de guía mientras dura este proceso. Para asumir este papel, los psicoterapeutas han de tener cualidades muy diferentes de las que exige la psiquiatría convencional. La formación médica puede resultar útil, pero no es en absoluto suficiente, y el conocimiento de cierta; técnicas terapéuticas tampoco tiene una importancia determinante, ya que éste puede adquirirse en un plazo relativamente breve. Los atributos esenciales de un buen psicoterapeuta serán sus cualidades personales: el calor humano y la autenticidad, la capacidad de escucha' y de demostrar empatía, y la disponibilidad a participar en las intensas experiencias de otra persona. También tendrá importancia vital la fase de autoactualización y de conocimiento experimental de todo el espectro de la conciencia por parte del terapeuta.

La estrategia fundamental de la nueva terapia experimental requiere —para conseguir los mejores resultados terapéuticos— que tanto el terapeuta como el cliente suspendan lo más posible sus estructuras conceptuales de referencia durante el proceso experimental. Ambos han de permanecer abiertos y dispuestos a la aventura, prontos a seguir el flujo de la experiencia con una fe profunda en que el organismo encontrará la manera de curarse a sí mismo y de desarrollarse. La experiencia ha demostrado que cuando el terapeuta está dispuesto a fomentar y a apoyar este viaje hacia la curación aun sin comprenderlo a fondo y el cliente está dispuesto a aventurarse en un territorio desconocido, ambos suelen verse premiados con extraordinarios resultados terapéuticos (58). Una vez finalizada la experiencia, podrán analizar lo sucedido si sienten deseos de hacerlo, pero han de tener en cuenta que este análisis, pese a ser quizá intelectualmente estimulante, tendrá muy poca importancia terapéutica. Por lo general, los terapeutas han observado que cuanto más completa sea una experiencia, menos análisis e interpretación requerirá. Un modelo, o Gestalt, experimental completo tiende a ser evidente y válido de suyo para la persona cuya psique lo produce. Por tanto, lo ideal sería que la conversación que sigue a una sesión de terapia tenga la forma de un encuentro compartido con alegría y no de una lucha dolorosa para comprender lo que sucedió.

Aventurándose en lo más profundo de los ámbitos existenciales y transpersonales de la conciencia humana, los psicoterapeutas tendrán que estar preparados para enfrentarse con experiencias tan insólitas que desafían cualquier tentativa de explicarlas de manera racional (59). Experiencias de naturaleza tan extraordinaria son relativamente raras, pero incluso las formas menos notables de experiencias existenciales y transpersonales pondrán a prueba la estructura conceptual clásica del terapeuta y su cliente, y la resistencia intelectual a las experiencias que se manifiesten tenderá a obstaculizar el proceso de curación. El apego obstinado a una concepción mecanicista de la realidad, a una noción lineal del tiempo o a una visión parcial de la causa y el efecto puede convertirse en un potente mecanismo de defensa contra la emergencia de las experiencias transpersonales y, por consiguiente, puede interferir en el proceso terapéutico. Como ha señalado Grof, el último obstáculo para las terapias experimentales ya no es de naturaleza emocional o física, pues asume la forma de una barrera cognoscitiva (60). Por este motivo, quienes practican terapias experimentales obtendrán mejores resultados si tienen conocimiento del nuevo paradigma que está emergiendo de la física moderna, de la biología de sistemas y de la psicología transpersonal, para que así puedan ofrecer a sus clientes no sólo fuertes estímulos experimentales, sino también la expansión cognoscitiva correspondiente.