
XIX 1. Y Salomé se adelantó, y dijo: Señor, tu fuerza de luz ha profetizado esto por boca de David, en el salmo cincuenta y uno.
2. Diciendo: ¿Por qué el impío se alaba de su malicia?
3. Y cuando Jesús escuché estas palabras, dijo: Está bien, Salomé.
4. Y en verdad, en verdad, os digo que yo os instruiré en todos los misterios del reino de la luz.
5. Y Jesús continuó hablando y dijo a sus disçípulos: Me aproximé luego al caos.
6. E iba revestido de una luz inmensa, para quitar su luz a la fuerza con faz de león.
7. Y cuando la fuerza con rostro de león me vio, tuvo miedo, y llamó a su dios para que la socorriese.
8. Y se llenó de cólera y la fiel Sabiduría sintió gran espanto.
9. Yse dirigió a mí y dijo: No me olvides, ¡oh luz!
10. Porque mis enemigos han abierto su boca contra mí.
11. Y han querido arrebatarme mi luz y me han odiado.
12. Porque yo entonaba tus alabanzas y te amaba.
13. Que sean sumergidos en las tinieblas exteriores; arrebátales su fuerza y no los dejes remontarse a sus regiones.
14. Y que el caos los envuelva como una vestidura.
15. Ten piedad de mí, ¡oh luz!, por el misterio de tu nombre, y sálvame en tu misericordia.
16. Ven a mi ayuda, porque mi fuerza es destruida.
17. Porque aquí no hay ningún misterio, y mi matena ha sido encadenada, porque se me ha quitado toda mi fuerza.
18. Y que aquel que haya sido animado en su interior, se adelante y explique las palabras de la fiel Sabiduría.
19. Y Andrés dijo: Señor, tu fuerza de luz ha profetizado esto.
20. Cuando dijo por boca de David, en su salmo ciento ocho: Dios mío, no calles en mi elogio, porque los pecadores y los pérfidos han abierto su boca contra mí.
21. Y el primer misterio, continuando su discurso, dijo de esta manera:
22. Y ocurrió que yo no saqué aún del caos a la Sabiduría fiel.
23. Porque yo no había recibido todavía la orden de mi Padre.
24. Y las emanaciones del triple poder, viendo a la Sabiduría fiel otra vez provista de luz como lo fue desde el principio, se detuvieron en sus ataques a la Sabiduría.
25. Y a grandes gritos pidieron asistencia al triple poder.
26. Para que él los ayudase a arrancar otra vez a la fiel Sabiduría las fuerzas que había en ella.
27. Y el triple poder envió otra gran fuerza de luz, que descendía en el caos como una flecha que vuela.
28. Y era para que ayudase a sus servidores a arrebatar a la Sabiduría fiel la fuerza que le había sido reintegrada.
Jesús confunde a las fuerzas del triple poder
XX 1. Y cuando aquella fuerza de luz hubo descendido, los servidores del triple poder tuvieron gran confianza.
2. Yotra vez persiguieron a la Sabiduría fiel, que estaba llena de turbación y espanto y la atormentaron cruelmente.
3. Y uno de ellos se transformó en un basilisco de siete cabezas.
4. Y otro tomó forma de dragón, y la primera potencia del triple poder, con cabeza de león, y otros muchos se reunieron.
5. Yatacaron a la fiel Sabiduría, y la llevaron de nuevo a las regiones inferiores del caos, y la atormentaron mucho.
6. Y ella huyó, y vino a las regiones superiores del caos, y ellos la persiguieron y la torturaron cruelmente.
7. Y Adamas el tirano miró las doce regiones de los eones, y también sintió coraje contra la Sabiduría fiel.
8. Porque había querido subir a la luz de las luces, que está por encima de todos ellos.
9. YAdamas miró, y vio que los enemigos de la Sabiduría la atormentaban hasta quitarle cuantas luces había en ella.
10. Y cuando la potencia del triple poder hubo descendido en el caos, encontró la fiel Sabiduría.
11. Yla fuerza con rostro de león, y la fuerza con rostro de serpiente, y la fuerza con rostro de basilisco, y la fuerza con rostro de dragón, y todas las fuerzas del triple poder rodearon a la fiel Sabiduría, queriendo arrebatarle por segunda vez sus fuerzas.
12. Y cuando la atormentaban y afligían, ella se dirigió otra vez a la luz.
13. Y dijo: Luz en la que he caído, que tu luz venga a mí.
14. Porque tú eres quien me ha tomado en ella y tú me librarás de mis perseguidores.
15. Y cuando la Sabiduría fiel hubo hablado de este modo, por orden de mi Padre, yo envié a Miguel, y a Gabriel, y a los satélites de la luz.
16. Para que llevasen a la Sabiduría fiel sobre sus manos, a manera que sus pies no tocasen las tinieblas exteriores.
17. Y les ordené que se dirigiesen a las regiones del caos en donde la tenían que conducir.
18. Y cuando los ángeles y las emanaciones de la luz hubieron descendido al caos, todas las emanaciones del triple poder y las de Adamas vieron la emanación de la luz y constituyeron una luz inmensa, a la que ninguna clase de luz era ajena.
19. Y quedaron atemorizados y dejaron a la Sabiduría fiel.
20. Y una gran emanación de luz rodeó por todas partes a la Sabiduría, a derecha e izquierda, y sobre su cabeza se levantó una corona de luz.
21. Y cuando la emanación de la luz rodeó a la fiel Sabiduría, ésta se sintió llena de confianza.
22. Y aquella emanación no dejaba de rodearla y ella no tenía ya las emanaciones del triple poder.
23. Y los servidores del triple poder no pudieron transformar más su figura, ni aproximarse a la Sabiduría fiel por la gran luz que la rodeaba.
24. Y no pudieron hacerle ningún mal, porque ella creía en la luz.
25. Y según el mandato de mi Padre, el primer misterio descendió en el caos.
26. Y ataqué a la potencia del rostro de león, que era la mayor luz, y le arrebaté toda su luz.
27. Y herí a todas las emanaciones del triple poder y todas cayeron, impotentes, en el caos.
28. Y conduje a la fiel Sabiduría a la derecha de Miguel y Gabriel.
29. Y una gran emanación de luz entró en ella.
30. Y miró a sus enemigos, cuya luz había arrebatado yo completamente.
31. Y la hice salir del caos y puse a sus pies los servidores del triple poder que tienen rostro de serpiente.
32. Y el servidor que tiene forma de basilisco de siete cabezas, y la potencia de faz de león y la potencia de faz de dragón.
33. E hice permanecer la Sabiduría encima de la potencia que tiene el aspecto de un basilisco de siete cabezas, y que es la más fuerte de todas en su malicia.
34. Y yo, el primer misterio, he estado encima de ella, y he quitado todas sus fuerzas, y he destruido toda su materia, para que no pueda retoñar.
viernes, 27 de agosto de 2010

XVII 1. Y Jesús prosiguió hablando a sus discípulos.
2. Y dijo: Y ocurrió que cuando la fiel Sabiduría hubo elevado su novena plegaria, la fuerza que tenía rostro de león la atormentó con más fuerza.
3. Y le quería arrebatar su luz. Mas la Sabiduría fiel se dirigió, clamando, hacia la luz.
4. Y dijo: Luz en la que he creído desde el principio, y por la que he sufrido tantos dolores, ven y socórreme.
5. Y su ruego fue entonces atendido.
6. Porque el primer misterio lo oyó y me envió a mí para asistirla.
7. Y vine para ayudarla y la reconduje en el caos.
8. Porque había sufrido grandes penas y aflicciones a causa de su fe en la luz.
9. Y así, fui enviado por el primer misterio para socorrerla en todo.
10. Y aunque yo no había ido aún al mundo de los eones, sobrevine entre todos ellos.
11. Y ninguno de ellos lo supo, ni los que pertenecen a lo interior de lo interior, ni los que están en lo exterior de lo exterior.
12. Y todo lo sabía el primer misterio. Y cuando llegué al caso para ayudarla, ella me vio.
13. Porque yo resplandecía con una gran luz y me presentaba misericordioso.
14. Y no me presentaba altanero, como la fuerza con faz de león que arrebaté la fuerza y la luz a la Sabiduría, y que la atormentó para quitarle cuanta luz había en ella.
15. Y me vio brillando con una luz diez mil veces más poderosa que la de la fuerza con rostro de león.
16. Y comprendió que yo venía de las regiones superiores, en cuya luz ella había tenido fe desde el comienzo de las cosas.
17. Y la fiel Sabiduría tuvo entonces confianza y elevé su décima súplica.
18. Y dijo: Yo he clamado a ti, luz de las luces.
19. Y en mi aflicción me has oído; preserva ahora mi fuerza de los labios injustos y engañosos.
20. Porque estoy envuelta en las asechanzas y calumnias de los orgullosos y de los que no conocen la misericordia.
21. Malhaya yo, que tan lejos estoy de mi morada, y me veo forzada a habitar en el caos.
22. Porque mi fuerza no está en las regiones que me pertenecen.
23. Y he hablado con dulzura a mis enemigos, y cuando yo les hablaba con dulzura, ellos me han atacado sin motivo.
La fuerza satánica de rostro de león se encoleriza ante Jesucristo
XVIII 1. Y cuando Jesús hubo dicho estas palabras a sus discípulos, dijo: Que se adelante aquel que se sienta infundido de inteligencia y que explique la décima impetración de la Sabiduría fiel.
2. Y Pedro contestó y dijo: Señor, tu fuerza de luz ha profetizado esto por boca de David.
3. Cuando dijo en el salmo ciento diecinueve: He clamado a ti, Señor, en mi aflicción.
4. Y tú me has oído, Señor, mas preserva mi alma de los labios injustos y de la lengua mentirosa.
5. Tal es, Señor, la explicación de la décima plegaria de la fiel Sabiduría, tal como ella la pronunció cuando se sentía atormentada por las emanaciones materiales del triple poder, y éstas y la fuerza de faz de león la hacían sufrir extremadamente.
6. Ydijo Jesús: Bien está, Pedro. Has hablado justamente.
7. Y continuó Jesús hablando a sus discípulos.
8. Y dijo: Cuando la fuerza que tenía cara de león se acercaba a mí, al ir hacia la fiel Sabiduría, me vio resplandecer con una luz inmensa.
9. Y se llenó de cólera y proyecté fuera de sí una muchedumbre de otras emanaciones enfurecidas.
10. Y entonces la Sabiduría fiel pronunció su undécima plegaria, y dijo:
11. ¿Por qué la fuerza (de faz de león) se apresta a hacer el mal?
12. Su propósito era herirme y robar la luz que había en mí.
13. Porque yo he preferido descender al caos que permanecer en la región del decimotercero eón, que es la región de la justicia.
14. Y han querido envolverme en sus astucias, para arrebatarme toda mi luz.
15. Mas la luz les quitará toda su luz y destruirá toda su materia.
16. Y les arrebatará toda su luz y no los dejará permanecer en el decimotercero eón, su morada.
17. Y no dejará sus nombres entre los nombres de los vivos.
18. Y las veinticuatro emanaciones verán lo que sucede a la fuerza con faz de león.
19. Para que tomen ejemplo, y teman, y no sean indóciles.
20. Y darán la pureza de su luz y te verán, para que te glorifiquen.
21. Y habrán de decir: he aquí el que no ha dado el brillo de su luz para salvarse.
22. Mas quiere ser glorificado en todo el esplandor de su luz, y él ha dicho: Yo arrebatará la luz de la Sabiduría infiel.
23. Y que aquel cuya fuerza sea exaltada se adelante y diga la explicación de la undécima plegaria de la Sabiduría fiel.

XVI 1. Y cuando Jesús hubo dicho estas palabras a sus discípulos, dijo: Que aquel que entre vosotros haya comprendido nos dé la explicación.
2. Y Jacobo se adelantó y abrazó el pecho de Jesús.
3. Y dijo: Señor: tu soplo me ha infundido inteligencia y estoy presto a explicar lo que nos has dicho.
4. Porque es respecto a esto lo que profetizó tu fuerza, mediante la voz de David, en su salmo treinta y cuatro.
5. Diciendo: Juzga, Señor, a aquellos que me agravian, combate a aquellos que me combaten.
6. Y cuando Jacobo hubo hablado así, dijo Jesús: Tú has hablado bien, Jacobo.
7. Porque ésa es la explicación de la novena súplica de la fiel Sabiduría.
8. Y en verdad, en verdad os digo, que vosotros entraréis conmigo en el reino de los cielos antes que todos los invisibles y todos los dioses y todos los archones que están con el eón trece y con el eón doce.
9. Y no solamente vosotros, sino todo el que haya practicado mis misterios.
10. Y cuando el Salvador hubo hablado así, dijo: ¿Comprendéis lo que acabo de decir?
11. Y dijo María: Señor, es lo que nos has dicho otras veces.
12. Que los últimos serán los primeros y que los primeros serán los últimos.
13. Porque los creados antes que nosotros son los invisibles, pues que existieron antes que el género humano.
14. Y los dioses, y los archones, y los hombres que reciban tus misterios entrarán los primeros en el reino de los cielos.
15. Y dijo Jesús: Así es, María.

XIV 1. Y Jesús prosiguió su discurso a sus discípulos.
2. Y dijo: Cuando la Sabiduría fiel hubo dicho su séptima plegaria en el caos, y sin que aún me hubiese llegado orden del primer misterio para libertarla, elevándola sobre el caos, por mi propio impulso, y en virtud de mi misericordia, sin esperar la orden, la conduje a un lugar despejado sobre el caos.
3. Y sus enemigos cesaron momentáneamente de atormentarla, creyendo que iba a ser definitivamente arrojada en el caos.
4. Y la fiel Sabiduría ignoraba que yo la asistía y me desconocía del todo.
5. Y persistía en celebrar el tesoro de la luz, que había visto antes y al que seguía fiel.
6. Y pensaba que era él el que la asistió, y como era fiel a la luz, creía que su súplica se escucharía y sería llevada del caos.
7. Mas no se había aún cumplido la disposición del primer misterio a fin de que su ruego fuese escuchado.
8. Escuchad, pues, y yo os diré cuántas cosas sucedieron a la fiel Sabiduría.
9. Ocurrió que, cuando yo la llevé a un lugar más desahogado del caos, las emanaciones del triple poder dejaron de atormentarla creyendo que yo la iba a llevar completamente al caos.
10.. Ycuando supieron que la Sabiduría fiel no era conducida al caos, volvieron a torturarla sumamente.
11. Y por eso ella elevó su octava súplica.
12. Y dijo de este modo: Yo he puesto, ¡oh luz!, mi corazón en ti; no me dejes en el caos. Escúchame y líbrame en tu pensamiento.
13. Vuelve mi espíritu hacia mí y líbrame; sé mi salvador, ¡oh luz!, y líbrame.
14. Llévame a tu luz, porque tú eres mi salvador y tú me conducirás hacia ti.
15. Y por el misterio de tu nombre, indícame tu camino y dame tu misterio.
16. Y librame de la fuerza de rostro de león y de mis enemigos, que me han tendido asechanzas.
17. Porque tú eres mi salvador y yo entregaré la pureza de mi luz en tus manos.
18. Libértame, ¡oh luz!, en tu conocimiento.
19. Y tú te irritarás contra aquellos que vigilan contra mi, para que no se apoderen de mí totalmente.
20. Porque yo he creído en la luz, y yo te adorará y cantará tus alabanzas, para que tengas piedad de mí y vuelvas tu corazón a la pena en que me encuentro.
21. Y tú me librarás y me restituirás mi fuerza fuera del caos.
22. Y no me abandonarás a la fuerza con rostro de león, mas me conducirás a la región en que la aflicción no existe.
23. Y cuando Jesús habló así a sus discípulos, continué.
24. Y dijo: Cuando la fuerza de faz de león supo que la Sabiduría fiel no había sido arrojada en el caos, vino con todas las otras emanaciones materiales del triple poder.
25. Y otra vez atormentaron a la fiel Sabiduría. Y cuando la torturaban, ella prosiguió impetrando.
26. Y dijo: Ten piedad de mí, luz, porque ellos me atormentan aún.
27. Y cuanto hay en mí, y mi fuerza y mi espíritu son turbados, según tu orden, ¡oh luz!
28. Y mi fuerza ha sufrido grandes perjuicios, mientras yo estaba sujeta a tormentos.
29. Y el número de mi tiempo está en el caos.
30. Y mi luz se ha eclipsado, porque mi fuerza me ha sido arrebatada.
31. Y cuantas fuerzas había en mí han sido destruidas.
32. Y soy impotente ante todos los archones de los eones que me odian y ante las veinticuatro emanaciones en cuyas regiones yo estaba.
33. Y mi hermano ha temido seguirme, en vista de las persecuciones en que me ha visto sumida.
34. Y todos los archones de las regiones superiores me han mirado como la materia en que no hay ninguna luz.
35. Y me he convertido como en una fuerza material que ha caído lejos de los archones.
36. Y cuantos están en los eones han dicho: Ella es como el caos.
37. Y todas las fuerzas que no tienen misericordia han venido sobre mí, para qiutarme toda mi luz.
38. Pero yo he creído en ti, luz, y he dicho: Tú eres mi salvador, y mi suerte, que tú has marcado, está en tu mano.
39. Líbrame, pues, de los enemigos que me acusan y me persiguen.
40. Extiende tu luz sobre mí, porque yo no soy nada en tu presencia, y consérvame en tu misericordia.
41. Y no consientas que caiga sobre mí la ignominia.
42. Porque es a ti, oh luz, a quien yo glorifico en mis himnos.
43. Que el caos envuelva a mis perseguidores y que sean sumergidos en las sombras infernales.
44. Cierra la puerta a quienes quieren devorarme.
45. Y dicen: arranquémosle la luz que hay en ella.
46. Porque yo no les he hecho ningún mal.
Novena plegaria de la Sabiduría fiel
XV 1. Y Mateo, cuando Jesús hubo hablado así, se adelantó.
2. Y dijo: Señor, tu luz me ha instruido para que yo explique la octava plegaria de la Sabiduría fiel.
3. Porque tu fuerza ha profetizado en el salmo treinta de David, diciendo: En ti he puesto, Señor, mi corazón.
4. No permitas que se me humille eternamente.
5. Y oyendo estas palabras, dijo Jesús: En verdad te digo, Mateo, que cuando el número perfecto sea cumplido, y cuando el universo sea destruido, yo estaré sentado en el tesoro de la luz.
6. Y vosotros estaréis sentados sobre las doce fuerzas de la luz, hasta que sean restablecidos los rangos de los doce salvadores en las regiones de cada uno de ellos.
7. Y continuó hablando y dijo: ¿Comprendéis lo que os he dicho?
8. Y María se adelantó y dijo: Señor, tú siempre nos has hablado en parábolas.
9. Y nos has dicho en ellas: Yo estableceré con vosotros un reino como el que mi Padre ha establecido conmigo.
10. Y comeréis y beberéis en mi mesa y en mi reino.
11. Y estaréis sentados en los doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
12. Y Jesús contestó: Está bien, María.
13. Y continuó y dijo a sus discípulos: Y las emanaciones del triple poder continuaron atormentando, en el caos, a la Sabiduría fiel.
14. Y ella pronunció su novena súplica y dijo: ¡Oh luz, confunde a los que me arrebatan mi fuerza y devuélveme la que me han quitado!
15. Ven y sálvame. Porque grandes tinieblas me envuelven y me afligen.
16. Di a mi fuerza: yo te libertaré.
17. Y que cuantos quieren arrebatarme mi luz sean privados de su fuerza y vuelvan al caos.
18. Que sean reducidos a la impotencia los que quieren quitarme mi luz.
19. Que su fuerza sea como el polvo y que tu ángel, Ieû, los hiera.
20. Y si quieren ascender a lo alto, que las tinieblas los rodeen.
21. Y que sean arrojados en el caos, y que Ieû, tu ángel, los persiga para herirlos en las tinieblas del infierno.
22. Porque me han tendido asechanzas y lo mismo la fuerza con faz de león.
23. Y sin que yo los haya dañado, me atormentan y me quieren arrancar mi fuerza toda.
24. Arranca, ¡oh luz!, la pureza a la fuerza de faz de león, sin que ella lo sepa.
25. Y confunde el proyecto que ha maquinado el triple poder, para arrebatar mi fuerza, y arrebátale la suya.
26. Y mi fuerza se regocijará en la luz y será alegre, porque tú la habrás salvado.
27. Y todas las partes de mi fuerza dirán: no hay más salvador que tú.
28. Porque me has librado de la fuerza con rostro de león que me arrebataba mi fuerza.
29. Y me salvarás de todos los que me quitan mi fuerza y mi luz.
30. Porque se han levantado contra ti, profiriendo mentiras, y diciendo que yo conocía el misterio de la luz de la región superior.
31. Y me apremiaban, exclamando: Dinos los misterios de la luz de la región superior.
32. Mas yo ignoraba esos misterios y me han infligido grandes males.
33. Porque yo he sido fiel a la luz de la región superior.
34. Y me he sentado en las tinieblas, con el alma sumida en el duelo.
35. Sálvame, ¡oh luz, a la que elevo mis himnos!
36. Porque yo sé que tú me salvarás, pues que yo hacía tu voluntad cuando estaba en la región de los eones.
37. Y yo cumplía tu voluntad como las potencias invisibles que están en mis regiones y yo lloraba, buscando con celo tu luz.
38. Y ahora mis enemigos me rodean, y se alegran de mis males, y me infligen sin piedad grandes aflicciones.
39. Y rechinan los dientes contra mí y me quieren arrebatar toda mi luz.
40. ¿Hasta cuándo, luz, permitirás que sigan afligiéndome?
41. Libra mi fuerza de sus malos propósitos y presérvame de la fuerza con rostro de león. Porque yo estoy sola en estas regiones.
42. Y en medio de cuantos se han juntado contra mí, yo te glorifico, ¡oh luz!
43. Y clamaré siempre a ti, en medio de todos los que me afligen.
44. Que no se regocijen más sobre mí, atormentándome y quitándome mi fuerza.
45. Tú conoces su astucia, ¡oh luz! No permitas que tu ayuda se aleje de mi.
46. Apresúrate, ¡oh luz! Júzgame en tu bondad y véngame.
47. ¡Oh luz de las luces! Que mis enemigos no me arrebaten mi luz.
48. Y que no digan entre sí: Nuestra fuerza se ha reforzado con su luz.
49. Y que no digan: Hemos devorado su fuerza.
50. Sino que las tinieblas los rodeen y hagan impotentes a aquellos que me quieren robar mi luz.
51. Y que aquellos que dicen: Nosotros hemos robado su fuerza y su luz, sean hundidos en el caos y en las tinieblas.
52. Sálvame, para que yo sea en gozo.
53. Porque yo aspiro a la trecena región de los eones, que es la región de la justicia.
54. Y para que yo diga a toda hora: La luz de Ieû, tu ángel, irá aumentando de brillo.
55. Y mi lengua cantará eternamente tus alabanzas en la decimotercera región de los eones.

XII 1. Y Jesús continuó hablando a sus discípulos.
2. Y les dijo: La fiel Sabiduría volvió a elevar clamores hacia la luz.
3. Y ésta le remitió el pecado que había cometido.
4. Y dejando su sitio, entró en las tinieblas.
5. Y la Sabiduría fiel elevó su sexta impetración de esta manera:
6. Yo te alabo, luz, en las tinieblas de los infiernos.
7. Escucha mi súplica y que tu luz atienda el clamor de mis plegarias.
8. Porque yo no iría ante ti, y tú me abandonarías, si tú no existieras, oh luz, mi liberadora, a causa de la luz de tu nombre.
9. Yo he creído en ti, luz, y tú eres mi fuerza.
10.. Y he sido fiel a tu misterio, y mi fuerza ha creído en la luz que está en lo alto, y ha creído en ella hasta cuando estaba sumida en el caos del infierno.
11. Y toda la fuerza que hay en mí ha creído en la luz, aun cuando estaba sumida en las tinieblas del infierno.
12. Y ellas ceerán también cuando lleguen a las regiones superiores, porque Él nos verá y nos rescatará. Y el misterio de su salvación es grande.
13. Y Él preservará todas las fuerzas contra el caos, en virtud de mi falta, cuando, dejando mi sitio, yo he venido al caos.
14. Y quien pueda entender que entienda.
15. Y cuando Jesús acabó estas palabras, dijo a sus discípulos: ¿Comprendéis lo que os he dicho?
16. Y Andrés se adelantó, diciendo: Señor, la fuerza de tu luz profetizó por boca de David, en su ciento veintinueve salmo, al decir: Y he clamado, Señor, desde el fondo del abismo... Escucha mi voz. Que Sirad ponga su confianza en el Señor.
17. Y dijo Jesús: Está bien, Andrés; bienaventurado seas. Que ésa es la explicación de la plegaria de la Sabiduría.
18. En verdad, en verdad, os digo, que yo os haré conocer todos los misterios de la luz.
19. Y toda gnosis, desde el interior de los interiores hasta el exterior de los exteriores.
20. Y desde el Inefable hasta las tinieblas de las tinieblas.
21. Y desde la luz de las luces. Y desde los dioses hasta los demonios.
22. Y desde todos los señores hasta todos los decanos. Y desde todas las revoluciones hasta todas las emanaciones.
23. Y desde la creación de los hombres hasta la de las bestias, y los animales, y los reptiles.
24. Y así se os llamará perfectos y completos en todas las cosas.
25. En verdad, en verdad, os digo: cuando yo sea en el reino de mi Padre, vosotros estaréis conmigo.
26. Y cuando el número del perfecto se cumpla, para que la mezcla sea destruida, yo ordenaré que os conduzca a todos los dioses que no han dado aún la fuerza de su luz.
27. Y ordenaré al fuego de la Sabiduría que respete a los perfectos y consuma a los tiranos hasta que hayan dado la última pureza de su luz.
28. Ycuando Jesús habló así, dijo a sus discípulos: ¿Comprendéis lo que os digo?
29. Y María dijo: He aquí, Señor, el sentido de las palabras que tú has dicho. Tú has dicho que en la destrucción de la nada tú estarás sentado sobre la fuerza de la luz.
30. Y que nosotros, tus discípulos, estaremos sentados a tu diestra.
31. Y que juzgaremos a los tiranos que no hayan dado aún la pureza de su luz.
32. Y del fuego que has dicho que debe consumirlos hasta que hayan dado la última luz que hay en ellos, tu fuerza de luz ha profetizado en el salmo veinticuatro, en que dice David:
33. Dios se sentará en la asamblea de los dioses para juzgar a los dioses.
34. Y Jesús dijo: Está bien, María.
Interpretación de Tomás
XIII 1. Y continuó hablando y dijo a sus discípulos: Y sucedió que cuando la fiel Sabiduría hubo dicho la sexta súplica de la remisión, se volvió a las regiones inferiores.
2. Para ver si sus pecados se le habían remitido, y para ver si iba a ser conducida al caos, ya que la orden del primer misterio para remitirle su pecado no se había dado aún para sacarla del caos.
3. Y se volvió a las regiones superiores, a fin de ver si su súplica se había entendido.
4. Y vio a los doce archones de los doce eones burlándose y regocijándose, porque no se la habia escuchado.
5. Y cuando vio cómo se burlaban, se afligió extremadamente y elevó su séptima súplica.
6. Luz, yo he elevado de nuevo mi fuerza hacia ti.
7. Y te suplico que no me dejes caer en la ignominia, ni que los doce archones de los eones que me odian se congratulen de mi desgracia.
8. Porque quienquiera que te sea fiel no será entregado a la ignominia.
9. Y los que me han quitado mi fuerza no seguirán siendo sus poseedores.
10. Mas les será arrebatada y ellos permanecerán en las tinieblas.
11. Luz, muéstrame tus caminos, y yo me salvaré siguiéndolos.
12. Y muéstrame aquellos sitios a que debo dirigirme para libertarme del caos.
13. Y muéstrame la senda en tu luz y haz que yo sepa, ¡oh luz!, que tú eres mi salvador.
14. Y lo creerá en ti en todo tiempo.
15. Vuelve a mí tu atención para salvarme, ¡oh luz!, porque tu misericordia se extiende hasta la eternidad.
16. No me imputes, ¡oh luz santa y recta!, el pecado que me ha hecho cometer mi ignorancia.
17. Sino sálvame por tu gran misterio y que mis pecados me sean remitidos por tu gran bondad.
18. Porque ella me devolverá a la senda, para que yo sea perdonada de mi falta.
19. Y quitará a mis enemigos mi fuerza, que ha sido rota por las emanaciones materiales del triple poder.
20. Porque todas las ciencias de la luz son para la salvación, y los misterios son para los que buscan las regiones de sus posesiones, en virtud del misterio de tu nombre, ¡oh luz!
21. Y mi falta es grande, mas perdónamela.
22. Y dará a cuantos creen en la luz el misterio que quiera.
23. Y su alma estará en las regiones de la luz y su fuerza será la adquisición del tesoro de la luz.
24. Porque la luz es quien da la fuerza a quienes le son fieles.
25. Y el nombre de su misterio está en quienes creen en Él.
26. Y Él les mostrará el lugar de las posesiones que están en el tesoro de la luz.
27. Y yo he sido siempre fiel a la luz que librará mis pies de las cadenas de las tinieblas.
28. Vuelve tu atención a nos, ¡oh luz!, y sálvame.
29. Porque mis enemigos han arrebatado mi nombre en el caos y me han causado grandes aflicciones.
30. Líbrame de estas tinieblas y pon tu mirada en el dolor de mis aflicciones.
31. Perdóname mis errores. Piensa en los doce archones que me acusan y están celosos de mí.
32. Vela sobre mi fuerza y protégeme y no me hagas quedar en estas tinieblas en que te he sido fiel.
33. Porque mis enemigos me han como privado de razón, viendo la fidelidad que tengo por ti.
34. Y ahora, ¡oh luz!, conserva mi fuerza en las penas que me afligen y protégeme contra mis enemigos.
35. Y habiendo así hablado Jesús a sus discípulos, Tomás se adelantó.
36. Y dijo: Señor, mi espíritu se anima y yo me regocijo grandemente, porque nos has revelado estas palabras.
37. Y yo no me he adelantado hasta ahora a mis hermanos para no incomodarlos.
38. Porque los veía reunidos para dar la explicación de los misterios de la Sabiduría fiel.
39. Y he aquí, Señor, que respecto a la séptima plegaria de la Sabiduría fiel, tu fuerza de luz ha profetizado, con la voz de David, en su salmo Veinticuatro.
40. Diciendo: Señor: yo he alzado mi voz hacia ti. Señor: yo tengo puesto mi corazón en ti.
41. Y cuando Jesús oyó las palabras de Tomás, le dijo: Bien has hablado, Tomás, y ésa es la explicación del séptimo himno de la fiel Sabiduría.
42. En verdad, en verdad, os digo que todas las criaturas os mirarán en la tierra como bienaventurados.
43. Porque os he revelado estas cosas y os he infundido mi soplo y os he dado la inteligencia espiritual de lo que os digo.
44. Y os he de llenar de toda luz y de toda la fuerza de mi soplo,
45. Para que comprendáis desde ahora todo lo que se os diga y todo cuanto veáis.
46. Esperad un poco, y os hablaré de lo concerniente a las regiones superiores desde el exterior hasta el interior, y desde el interior hasta el exterior.

X 1. Y Jesús, continuando su discurso, dijo a sus discípulos: La Sabiduría.fiel hizo su cuarta plegaria.
2. Y la dijo antes que la fuerza de rostro de león y las emanaciones materiales que había con ella y que había enviado el poder orgulloso volviesen a atormentarla.
3. Y dijo así: Luz en la que yo he creído, oye mi ruego, y que mi voz ascienda hasta tu morada.
4. No vuelva lejos de mí la imagen de tu luz.
5. Mas dirígela a mí, que estoy en la aflicción.
6. Arráncame, sálvame de esta destrucción, porque mi tiempo desaparece y yo me estoy convirtiendo en materia.
7. Mi luz me ha sido quitada y mi fuerza ha sido destruida.
8. Y he perdido la memoria de mi misterio, al que he sido consagrada desde elprincipio.
9. Y mi fuerza ha sucumbido en virtud de mi espanto.
10. Y me he convertido como en un demonio que habita en la materia, o como en un decano que está sólo en el aire.
11. Y mis enemigos han dicho: En lugar de la luz que hay en ella, la llenaremos del caos.
12. Y he devorado el sudor de mi sustancia y la amargura de las lágrimas de la materia de mis ojos.
13. Para que los que me atormentan no me arrebaten estas otras cosas.
14. Y todas estas cosas, luz, me han sucedido por tu disposición, y ha sido tu decisión y tu voluntad que me sucedieran.
15. Y tu voluntad me ha traído al infierno y he venido al infierno como la fuerza del caos.
16. Y mi fuerza se ha helado en mí.
17. Señor: Tú eres la luz en la eternidad y visitas en toda Ocasión a los afligidos.
18. Álzate, luz, busca mi camino y el alma que hay en mí.
19. Porque se ha cumplido la orden que tú habías dado para mi aflicción.
20. Y ha llegado el tiempo de que yo busque mi camino y mi alma; el tiempo que tú has marcado para buscarme.
21. Y en este tiempo, todos los archones de los eones de la materia temerán tu luz.
22. Y todas las emanaciones de la decimotercera región de los eones de la materia temerán los misterios de tu luz.
23. Para que los demás se revistan de la pureza de su luz cuando el Señor busque la fuerza de nuestra alma.
24. Y este misterio es el modelo ofrecido a la raza que está por crear, y esta raza eleva un himno a las regiones superiores.
25. Yla luz mira desde lo alto de su luz y mirará toda la materia, para oír los gemidos de los que están encadenados.
26. Para romper la fuerza de las almas, cuya fuerza ha sido sujeta, y para poner su nombre en el alma y su misterio en la fuerza.
27. Y cuando Jesús hubo hablado así a sus discípulos, dijo: He aquí la cuarta plegaria de la Sabiduría fiel. Y el que sepa comprender que comprenda.
28. Y cuando Jesús dijo esto, Juan se adelantó, y adoró el pecho de Jesús, y dijo: Señor, perdóname y déjame que yo dé la explicación de la cuarta plegaria que elevó la fiel Sabiduría.
29. Y Jesús dijo a Juan: Yo te autorizo y te animo a dar la explicación de la cuarta plegaria que elevó la Sabiduría fiel.
30. Y Juan repuso y dijo: Señor, tu fuerza ha profetizado lo que dijo la fiel Sabiduría en el salmo ciento uno de David.
31. Señor: Oye mi plegaria y que mis clamores lleguen a ti.
32. Y al concluir Juan estas palabras, dijo Jesús: Es acertado, Juan, y en el reino de la luz te está reservado un puesto.
Felipe interpreta el sentido de la quinta plegaria que elevó a la Sabiduría fiel
XI 1. Y Jesús, persistiendo en su discurso, dijo a sus discípulos:
2. Las emanaciones del triple poder orgulloso atormentaron a la Sabiduría fiel en el caos, porque querían quitarle su luz.
3. Y el tiempo de sacarla del caos no había llegado aún.
4. Y la orden del primer misterio no había llegado todavía, y yo no debía aún salvarla del caos.
5. Y cuando las emanaciones materiales la torturaban, ella clamó.
6. Y dijo su quinta súplica: Luz de mi salvación, yo te elevo un himno en el lugar de las regiones superiores y, a la vez, del caos.
7. Porque yo te elevo el himno que te dirigía en las regiones Superiores.
8. Ven a mí, ¡oh luz! Vuelve el espíritu, ¡oh luz!, hacia mi súplica.
9. Porque mi fuerza está llena de tinieblas y mi luz se ha perdido en el caos.
10. Y me he convertido, como en los archones del caos, que están en las regiones inferiores.
11. Y soy como un cuerpo material, para el que no hay salvador en las regiones superiores
12. Y me he convertido como en las materias cuya fuerza ha sido quitada, y que han caído en el caos, y tú no las has salvado, y han perecido.
13. Y me han sumido en las tinieblas infernales, en la oscuridad.
14. Allí donde están las materias inertes y privadas de toda fuerza.
15. Y tú has dado mandato sobre mí y sobre cuantas cosas has organizado.
16. Y me has alejado tu aliento, y me has hundido en el abismo.
17. Y por tu mismo mandato sobre las cosas que has ordenado, mis enemigos están atormentándome.
18. Y me odian, y no me auxilian, y estoy casi del todo perdida, y mi luz ha disminuido en mí.
19. Y he clamado a la luz, con toda la luz que hay en mí, y he alzado las manos elevándola, hacia ti.
20. Y ahora, luz, ¿se ha cumplido tu voluntad en el caso?
21. ¿Se elevarán entre las tinieblas los liberadores que han de Venir según tu voluntad?
22. ¿Y darán el misterio de tu nombre en el caos?
23. ¿Dirán tu nombre en el caos que tú no iluminas?
24. Yo te glorifico, luz, y mi voz te llegará en las regiones Superiores.
25. Que tu luz venga sobre mí, porque me han quitado mi luz.
26. Y yo estoy en el sufrimiento por causa de la luz, desde que mis enemigos me atacan.
27. Y cuando he mirado a lo alto, hacia la luz, y he mirado el infierno, he caído en el infierno, según la disposición de la luz, elevándome en el caos.
28. Y tu mandato ha venido sobre mí, y los temores y turbaciones que tú has fijado me han rodeado, abundantes como las aguas.
29. Y se han apoderado totalmente de mí.
30. Y, según tu voluntad, no has dejado que mi compañera me ayudase y socorriese en esta aflicción.
31. Tal es la quinta plegaria que formuló la fiel Sabiduría en el caos, cuando estaba atormentada por las emanaciones materiales del triple poder.
32. Y cuando Jesús hubo hablado así a sus discípulos, les dijo: Que oiga quien tenga oídos para oír.
33. Y quien tenga en sí el hálito brillante, que se adelante y dé la explicación del quinto ruego de la Sabiduría fiel.
34. Y se levantó Felipe cuando hubo hablado Jesús.
35. Y dejó en el suelo un libro que tenía entre las manos, y en ese libro escribía las palabras de Jesús, y todas las cosas que había hecho.
36. Y Felipe, adelantándose dijo a Jesús: Señor: yo soy aquel a quien has confiado el cuidado del mundo.
37. Para que escriba cuantas cosas nosotros decimos y hacemos.
38. Y no me has permitido exponer la explicación del misterio de las súplicas de la Sabiduría fiel.
39. Y mi espíritu se ha agitado fuertemente en mí, para que yo diese la explicación de ese misterio.
40. Y me he adelantado, porque soy el que escribo todas las cosas.
41. Y Jesús, oyendo a Felipe, fe dijo: Escucha, Felipe, que yo te hablo, porque es a ti, y a Tomás, y a Mateo, a quienes el primer misterio ha ordenado escribir todas las cosas que yo diga y haga y cuantas cosas veáis.
42. Aún no ha terminado el número de palabras que tú debes transcribir por escrito.
43. Y cuando termines, tú tendrás holgura para decir lo que quieras.
44. Mas ahora, vosotros tres, escribid las cosas que yo diga y que yo haga, y que yo vea, para que dé testimonio de todo en el reino de los cielos.
45. Y cuando Jesús concluyó estas palabras, dijo a sus discípulos: Quien tenga oídos para oír que oiga.
46. Y Marta se levantó de entre los discípulos y se puso junto a Felipe.
47. Y dijo: Señor, mi oído ha entendido la voz de la luz, y estoy presta a oír, según la fuerza de mi entendimiento, la palabra que tú has dicho.
48. Mas, Señor, déjame que te hable con claridad.
49. Porque tú has dicho: Que oiga quien tenga oídos para oír.
50. Y has dicho también a Felipe: A ti, y a Tomás, y a Mateo, se os ha encargado por el primer misterio de escribir todas las cosas del reino de la luz, para que deis testimonio de ellas.
51. Oye, pues, la explicación de la palabra que tu fuerza de luz hizo profetizar a Moisés cuando dijo: De toda cosa se hará constancia por medio de dos o tres testigos.
52. Y estos tres testigos son Felipe, Tomás y Mateo.
53. Y cuando Jesús oyó esto, dijo: Ésa es, María, la explicación
54. Adelántate, pues, Felipe, y danos la explicación de la quinta súplica de la Sabiduría fiel.
55. Y luego siéntate hasta el fin de la misión que se te ha encomendado, que es la de escribir todas las cosas del reino de la luz.
56. Y tú continuarás diciendo lo que tu espíritu comprenda.
57. Mas ahora, explica el misterio de la quinta plegaria de la fiel Sabiduría.
58. Y Felipe respondió a Jesús, y dijo: Escucha, Señor, la explicación que yo doy de la quinta plegaria de la fiel Sabiduría.
59. Tu fuerza ha profetizado sobre ella, diciendo en el salmo ochenta y siete de David: Señor, Dios de mi salvación, yo clamo hacia ti de noche y día.
60. Que mí palabra llegue hasta ti y presta oído a mi súplica.
61. Y Jesús, oyendo estas palabras, dijo: Ven y siéntate, querido Felipe, y escribe cuantas cosas yo haga, y cuantas palabras yo diga, y cuantas cosas veas.
62. Y Felipe se sentó y escribió.

IX 1. Y María dijo: Señor, mis oídos reciben la luz y yo oigo en mí fuerza de luz.
2. Oye, pues, lo que tengo que decir sobre las palabras de la fiel Sabiduría al confesar su pecado.
3. Tu fuerza de luz ha sido profetizada por boca de David, cuando dijo en su salmo sesenta y ocho: Dios mío, protégeme, porque las aguas han llegado hasta mi alma.
4. Y dijo luego María: Tal es, Señor, la explicación de la súplica de la Sabiduría fiel.
(No hay versículo 5)
6. Y siguió hablando, y dijo: La fiel Sabiduría elevó un himno de este modo:
7. Luz de las luces, yo creo en ti; no me dejes para siempre en las tinieblas.
8. Ayúdame y protégeme en tus misterios. Acerca tu oído a mí y sálvame.
9. Que la fuerza de tu luz me preserve y me lleve hasta los eones elevados.
10. Y líbrame de la fuerza de faz de león y de todos mis enemigos.
11. Porque yo he creído en ti desde el comienzo, y tú eres mi salvador y mi tesoro de luz.
12. Mi boca está llena de gloria, para que cante siempre tus alabanzas y el misterio de tu grandeza.
13. No me dejes en el caos y no me abandones. Porque mis enemigos me han querido arrebatar toda mi luz.
14. Vuélvete a mí, ¡oh luz!, y líbrame de estos malvados.
15. Que quienes han querido quitarme mi fuerza caigan, ¡oh luz!, en las tinieblas.
16. Y cuando dijo estas palabras, Jesús preguntó a sus discípulos: ¿Comprendéis lo que os digo?
17. Y Pedro se adelantó, y dijo: Señor, no permitas hablar siempre a esta mujer, porque ocupa nuestro puesto y no nos deja hablar nunca.
18. Y Jesús dijo a sus discípulos: Adelántese y hable aquel en quien obre la fuerza de la inteligencia.
19. Porque yo veo, Pedro, tu fuerza en el conocimiento de las palabras que dijo la fiel Sabiduría.
20. Ven, pues, y da tu explicación entre tus hermanos.
21. Y Pedro fue, y dijo: Señor, tu fuerza ha sido profetizada por David en el salmo sesenta y nueve, cuando dijo: Señor Dios mío, piensa en socorrerme.
22. Y el Salvador dijo: Ésa es la explicación del himno de la Sabiduría fiel.
23. Dichosos vosotros entre todos los hombres de la tierra, porque os he revelado estos misterios.
24. Y en verdad os lo digo: Yo os explicaré los misterios de todas las regiones de mi Padre y de todas las regiones del primer misterio.
25. Para que lo que aprobéis en la tierra sea aprobado en el reino de las regiones superiores, y para que lo que rechacéis en la tierra sea rechazado en el reino de mi Padre, que está en los cielos.
26. Escuchad, pues, y entended las palabras que la Sabiduría fiel pronunció.
27. Luz de las fuerzas, protégeme.
28. Que los que quieren quitarme mi luz sean hundidos en el caos.
29. Y que sean sumidos en las tinieblas los que me persiguen diciendo: Seremos más fuertes que ella.
30. Que se regocijen cuantos buscan la luz y que digan siempre: Yo celebraré el misterio de los que quieren tu misterio.
31. Protégeme, pues, ¡oh luz!, porque yo necesito mi luz, que mis enemigos me quieren arrebatar.
32. Tú eres mi salvador, luz; sácame y libértame de este caos.
33. Y cuando Jesús hubo expuesto así a sus discípulos el cántico tercero de la Sabiduría fiel, agregó:
34. Que quien comprenda el sentido del tercer cántico de la fiel Sabiduría se adelante a darnos su explicación.
35. Y Marta se abrazó a sus pies, dando gritos y llorando, y entregándose al dolor y a la humillación.
36. Y dijo: Señor, ten piedad de mí y extiende sobre mí tu misericordia, y permite que dé yo la explicación del tercer himno de la Sabiduría fiel.
37. Y Jesús, dando la mano a Marta, dijo: Bienaventurado el que se humille, porque él disfrutará misericordia.
38. Dichosa tú eres, Marta: Danos la explicación del canto de la fiel Sabiduría.
39. Y Marta dijo: Tu fuerza, Señor, ha sido profetizada en el salmo setenta de David, cuando dijo: Señor, creo en ti. No permitas que yo sea humillado para siempre.
40. Y éste es, Señor, el sentido del tercer himno de la fiel Sabiduría.
41. Y cuando Jesús oyó estas frases de Marta, dijo: Marta, tú has hablado bien.

VIII 1. Y ocurrió, según disposición del primer orden, que el gran triple poder orgulloso, que es uno de los tres poderes, condujo a la Sabiduría a la decimotercera región de los eones.
2. Y era para que contemplase los lugares del infierno y viese en aquellos lugares su potencia de luz con rostro de león.
3. Y quería que fuese allí, para que le quitasen la luz que había en ella.
4. Y la Sabiduría miró desde arriba, y vio la fuerza de aquella luz en la región de los infiernos, y no supo que pertenecía al triple poder orgulloso.
5. Sino que pensó que provenía de la luz que ella había visto desde el principio en la región superior, y que venía de las alas del tesoro de la luz.
6. Y pensó dentro de sí: Iré a tomar la luz que los eones de la luz han creado para mí, a fin de que yo pueda llegar a la luz de las luces, que está en la altura de las alturas.
7. Y con estos pensamientos salió de su lugar hacia la trecena región de los eones, y subió hacia los doce eones.
8. Y los archones de los eones la vieron y se irritaron contra ella, porque quería elevarse a las regiones superiores.
9. Y al salir de las doce regiones de los eones, vino a los parajes del caos, y avanzó hacia la fuerza de la luz con cara de león para devorarla.
10. Y todos los defensores de la materia la rodearon. Y la gran fuerza de la luz con faz de león devoró la potencia de la luz en la Sabiduría y purgó su luz, que ella había devorado, y su materia.
11. Y la arrojaron en el caos, que es en su mitad de llamas y en su otra mitad de tinieblas.
12. Y había un archon con rostro de león, y era Ialdabañrt, de quien yo os he hablado muchas veces.
13. Y cuando todo esto sucedió, la Sabiduría se encontro en una extremada debilidad.
14. Y la fuerza de la luz con rostro de león comenzó a arrebatar todas las fuerzas de la luz en la Sabiduría, y todas las fuerzas de la materia del poder orgulloso rodearon a la vez a la Sabiduría y la atormentaron.
15. Y la Sabiduría fiel, lanzando grandes gritos, se dirigió a la luz de las luces que vio desde el principio, implorando su ayuda.
16. Y le suplicó, con estas palabras: Luz de las luces, a quien he implorado desde el comienzo, escucha ahora, ¡oh luz!, mis súplicas.
17. Protégeme, luz, porque malos pensamientos han entrado en mí.
18. Y he mirado, ¡oh luz!, las regiones del infierno, y he visto la luz en ese lugar, y he venido aquí pensando alcanzar esa luz.
19. Y he caído en las tinieblas que son el caos del infierno.
20. Y no he podido volver a mí lugar, porque he sido atormentada por todos mis enemigos, y la fuerza del rostro de león me ha arrebatado la luz que había en mí, y yo he implorado tu auxilio, y mi voz no se ha elevado en las tinieblas.
21. Y he mirado a lo alto, para que la luz en la que creo me asista.
22. Y cuando he mirado a lo alto, he visto todos los archones de una multitud de eones.
23. Y mirándome en este estado, se alegraban de mis gritos. Y yo no les he hecho ningún mal.
24. Mas me odian sin motivos. Y cuando los próbolos del triple poder han visto que los archones de los eones se regocijaban de mi mal, han comprendido que los archones de los eones no me prestarían su socorro.
25. Y los que me afligían injustamente han tenido confianza y me han arrebatado la luz que yo había recibido de ellos.
26. Mas tú, luz verdadera, sabes que yo he hecho esas cosas cándidamente, creyendo que la luz de faz de león era tuya.
27. Y el pecado que he cometido es patente ante ti.
28. No permitas, Señor, que yo permanezca más tiempo así. Porque yo he creído desde el principio en tu luz.
29. Señor, luz de las fuerzas, no me dejes más tiempo privada de tu luz, porque por ansia de tu luz he caído en la aflicción y la vergüenza me ha cubierto.
30. Y por ansia de tu luz he quedado extraña a mis hermanas invisibles, y a las emanaciones del gran Barbelón.
31. Y esto me ha ocurrido, ¡oh luz!, porque he deseado penetrar en tu círculo.
32. Y ha venido contra mí la cólera del orgulloso, aquel que no escuchó tu orden para que expandiese su luz.
33. Porque yo he estado en la región de los eones y no he practicado su misterio, y todos los guardianes de las puertas de las regiones de los eones me buscaban, y cuantos comprenden sus misterios me perseguían.
34. Mas yo he mirado hacia ti, luz, y he creído en ti.
35. No me dejes en la aflicción de la oscuridad del caos, mas líbrame de estas tinieblas.
36. Si tú quieres venir a salvarme, grande es tu misericordia; escúchame en la verdad, y sálvame.
37. Estas son las palabras que dijo la Sabiduría fiel, y el que tenga oídos para oír que oiga.

Yo, Gaia, estoy aqui,
cierren sus ojos y siéntanme.
Sentirán la brisa, sentirán mi aliento como viento,
sentirán Mi Ser mientras sus pies tocan el suelo.
Yo Soy, también, un Ser Divino
y dentro de Mi están todos los planos terrestres
como también los planos del akasha.
Tu sabes que has venido a reconocerte,
no como una especie terrestre,
sino como un ser Divino
en este plano terreste.
Yo estoy aqui
para que recuerdes
y para que les digas,
a quienes sientan Mi Presencia,
que Yo los Amo
y que solo necesito que me den Amor,
quiero que me abrancen en Conciencia Divina,
quiero que me mimen
tocando mis tierras,
tocando mis aguas,
sintiendo que Yo estoy aqui para ti
como tu para mi.
Tu eres un ser de Luz que has venido a estos planos
y Yo he venido para recibirte
como planeta, como Ser Divino, como tu Madre Divina.
Yo doy todo para ti
y Tu solo tu tienes que dar Amor,
tienes que darme Amor
y asi sanas mis aguas
y sanas mis tierras,
porque Yo me regosijo en ese Amor,
y con él, tambien sanas a todas las criaturas que están dentro de Mi
y con ese mismo Amor, que esta dentro de ti,
puedes sanarte a ti mismo,
recuerda:
Si tu sanas solo una célula de tu cuerpo,
estarás sanando también a Mi Cuerpo,
por eso, sánate y sáname
y de esa manera entenderás la existencia de la Unidad,
en Mi y en ti.
Hoy es indispensable traer este mensaje,
porque hoy comienzas con una nueva vibración
y esa vibración habitará en ti,
como también en Mi,
si asi tu lo quieres.
Solo Amate,
haz las cosas cotidianas con Amor.
Siente que tienes la Presencia Divina de Dios dentro de ti,
porque estás hecho de una Chispa Sagrada de Dios
y esa misma Chispa que Dios puso para crearte a ti, la puso en Mi
y asi me creó.
Por eso,
tu y Yo somos Uno en Unidad
y si esa Unidad se crea desde el Amor,
entonces la Unidad se creará dentro de Mi
y Yo seré una Divina Presencia para todos,
porque seré la Madre Tierra que tiene y trae la Conciencia Crística
a una Nueva Tierra Sagrada donde la Unión y el Amor existirán al fin
dentro de cada ser,
dentro de Mi y de ti.
Tu y Yo somos un Ser de Luz
y ambos vivimos en Unidad y en Común Unidad.
Yo te Amo hijo mio,
tu me Amas y Yo lo se.
Cristina Di Martino...

La Qabalah es una doctrina esotérica que describe la creación del universo y del alma, y explica el modo en que el hombre puede progresar a través de diferentes estadios de evolución. El tema principal de la Qabalah es la tradición bíblica y ésta es una forma de teología que pretende adquirir el conocimiento de Dios. Al mismo tiempo es una especie de psicología que pretende ofrecer un detallado mapa del alma del hombre y una cosmología que describe el universo y su estructura.
El léxico qabalistico, que incluye
términos como "Dios", "Satán", "demonios" y "ángeles", podría parecer,
al lector moderno y laico, extraño y arcaico. Al escribir este libro,
habría podido hacer las cosas más fáciles tanto para
mí como para muchos lectores, describiendo la Qabalah
con términos tomados en préstamo de la psicología moderna, costumbre
muy en boga en la literatura qabalistica popular influida por la New
Age.
Yo creo, en cambio, que es
importante utilizar la terminología tradicional lo más posible, incluso
si lo que se discute es referente también a los procesos psicológicos.
No debemos olvidar que la psicología es una ciencia joven, mientras
que la religión tiene un fuerte bagaje de experiencia y conocimiento
milenarios. Naturalmente, el lector que pretenda abordar las prácticas
qabalísticas presentadas en este libro, no debe ser necesariamente una
persona religiosa.
Términos como "Dios" y "Satán",
"paraíso" e "infierno", indican principios y poderes idénticos,
indistintamente de la época y la cultura. Un ateo podría preferir
términos como «universo» y «vida» en lugar de «Dios», mientras que un
público hindú elegiría con mucha probabilidad, nombres del panteón
hindú. En la antigua tradición nórdica, sólo Tyr podría representar al
dios de la Biblia, mientras que probablemente Loki, o alguna otra
divinidad de las fuerzas del caos, podría corresponderse con Satán.
También utilizando una terminología religiosa debemos discernir,
precisamente como los antiguos qabalistas, bajo la superficie de las
palabras para encontrar el mensaje oculto, con mayor razón en un libro
como éste, que subraya la importancia del lado oscuro de la Qabalah.
Algunos lectores podrían
sobrecogerse por las descripciones de los Qlifoth y del lado demoniaco
de la Qabalah, pero es fundamental que ellos entiendan desde el
principio que a las fuerzas oscuras y malignas que se describen en los
mitos no conviene confundirlas con la maldad grisácea con la que nos
encontramos cuando leemos un periódico o miramos la televisión.
Esta maldad grisácea que nos rodea a
todos es principalmente cometida por individuos frustrados y
confundidos, por políticos sin escrúpulos y por delincuentes,
individuos incapaces de controlar sus mezquinos deseos. Esta maldad, en
realidad, no tiene absolutamente nada que ver con el mal metafísico
que encontramos en los textos religiosos. El hombre, en efecto, posee
una predilección única por la brutalidad y la violencia gratuita que lo
distingue de otros animales: nosotros parecemos los únicos autores de
campos de concentración, violaciones en masa, masacres y asesinatos a
gran escala, cometidos por puro deleite. El mal grisáceo es humano,
demasiado humano, mientras que el mal metafísico es negro como la noche
y totalmente inhumano.
A menudo, esta característica humana
del mal grisáceo se justifica con la bondad. ¿Cuántas veces vemos
terribles crueldades cometidas en nombre de la bondad? Cientos de miles
de mujeres fueron asesinadas durante la caza de brujas, cuando los
clérigos cristianos intentaban luchar contra Satán y los poderes del
mal; la Biblia alienta el genocidio y muchos actos crueles, cosa que
empuja al lector dotado de sentido crítico a preguntarse quién es bueno
y quién realmente perverso. Ya los antiguos gnósticos del sig. III
tuvieron bastantes dificultades para ponerlos juntos en el mismo marco
de las cosas, y llegaron a la conclusión de que Dios no es bueno, sino
que perverso. Grupos de gnósticos como los Cainitas y los Ofitas
reverenciaron a enemigos de Dios como Caín, la Serpiente del Jardín
del Edén y los Ángeles Caídos.
Las fuerzas del mal que aparecen en
los mitos son fuerzas que se rebelan, que ponen en tela de juicio, que
invierten y que crean. El mal metafísico es duro y brillante como un
diamante negro, y tan distante en su fuerza aniquiladora - como los
agujeros negros del universo. Será al mismo tiempo afilado como una
cuchilla de afeitar y liso como la seda. El aspecto más aterrador de
las fuerzas oscuras es su antigüedad, su ser remoto y el hecho de que
parecen estar constituidas por un conocimiento que, para la humanidad
es demasiado amplio como para ser contemplado. El escritor H. P.
Lovecraft aprovecha esta atmósfera, con las palabras que constituyen el
inicio de una de sus historias góticas: "La cosa más compasiva del
mundo, pienso, es la incapacidad de la mente humana para relacionar
todos sus contenidos. Vivimos en una plácida isla de ignorancia en
medio de los negros mares del infinito, y no estaba previsto que nos
alejáramos tan distantemente".
El conocimiento es sin duda un arma
de doble filo que lleva constantemente al hombre a atreverse cada vez
más, y que incluso puede destruirlo si se va demasiado lejos. Un tema
recurrente en los mitos y en los textos religiosos es, que las fuerzas
del mal están en posesión de un profundo conocimiento del cual el
hombre para apropiárselo, está dispuesto a todo. Del Apócrifo Libro de
Enoch podemos aprender que el mayor crimen de los ángeles caídos es que
enseñan al hombre lo que ocurre en los cielos; en el primer Libro de
Moisés la astuta serpiente ofrece al hombre el conocimiento que puede
convertirlo en un dios. El titán Prometeo, de la mitología griega, roba
el fuego y lo dona a los hombres; él es por lo tanto castigado por el
gran dios Zeus. En la mitología nórdica los poderes del caos son los
gigantes primordiales, siendo los que poseen la mayor sabiduría. Los
AEsir buscan constantemente aprovechar las capacidades de los héroes o
de apropiarse de su sabiduría, incluso si - para conseguir la empresa -
deben recurrir tanto a la traición como a la violencia.
La doble naturaleza del
conocimiento está personificada en el hombre faustiano, que busca la
verdad a toda costa, no importa si ésta lleva directamente a la
condenación. Según la leyenda un erudito mago renacentista, el Dr.
Fausto, hace un pacto con el diablo para obtener todo el conocimiento
del mundo a cambio de su alma. El dilema faustiano consiste en que el
conocimiento se obtiene a un alto precio, especialmente si se es
incapaz de manejarlo correctamente. La leyenda del Dr. Fausto revela
que el buscador espiritual está obligado a dirigirse a las fuerzas
oscuras para satisfacer su sed de conocimiento. Mefistófeles, la
Serpiente del Jardín del Edén y los Ángeles Caídos transgreden los
límites y son los mediadores del conocimiento prohibido. En los
antiguos libros de artes oscuras podemos leer de un gran número de
demonios que el mago podrá evocar para diversos fines. Aunque algunos
demonios puedan ser de ayuda en cosas prácticas, como enamorar a las
mujeres, la mayor parte de los demonios podrá transmitir el
conocimiento de las ciencias y responder a las preguntas. La palabra
"demonio" puede remontarse al término griego Daimon, que hacía
referencia a entidades existentes entre el mundo de los hombres y el
mundo de los dioses. Ellos eran mediadores entre los mundos, y en
Sócrates el Daimon indica el Ser superior o el espíritu guardián del
hombre. Sólo cuando los demonios fueron identificados con los Ángeles
Caídos, vinieron a ser etiquetados como absolutamente malvados.
En este Libro se publicarán los
sigilos de todos los demonios descritos en los libros clásicos de las
artes negras: el Lemegeton, la Clave Menor de Salomón y el infame
Grimorium Verum. La influencia de estos libros sobre la magia oscura
europea, no podrá ser subestimada.
El lado luminoso representa, en las
religiones y los mitos, un orden ideal mientras que el lado oscuro,
infinito, salvaje y temible, se esconde más allá de los límites del
orden. La oposición entre el lado luminoso y el lado oscuro se refleja
en el conflicto entre los ideales del clasicismo y del goticismo. Las
ideas clásicas están basadas en categorías tales como 'claridad',
'razón' 'luz' y 'normas'. Los ideales góticos son metafísicos y están
basados en visiones arcaicas, en los sueños, en lo que es oscuro y
tenebroso, en la inspiración y el apasionamiento. Los pensadores del
Renacimiento veían a los godos como un signo de la ruina cultural; el
gótico era considerado como la antítesis absoluta de la civilización y
los ideales de belleza clásicos. Según el gusto clásico, el gótico
representaba algo necio y salvaje, amenazador y aterrador. Hacia el
final del sig. XVIII el goticismo sería reevaluado, y la arquitectura
gótica de nuevo apreciada. Intelectuales alemanes como Herder y Goethe
abrazaron el goticismo como ideal estético; tanto en Inglaterra como en
el continente, artistas y escritores fueron fascinados por el
goticismo; lo que durante el Renacimiento había estado asociado a la
oscuridad y a la barbarie, ahora era fuente de gran inspiración. Los
románticos ingleses apreciaban lo gótico y las sensaciones de eufórico
terror en lugar de los puros, luminosos y estructurados ideales del
clasicismo. En un texto del sig. XVIII se lee una lista de elementos
que pueden inducir estas sensaciones de terror: "dioses, demonios del
infierno, espíritus, almas humanas, conjuros, brujería, tuom,
inundaciones, monstruos, incendios, guerra, peste, hambrunas, etc. ».
En el curso del sig. XIX nació en el ámbito artístico el romanticismo
de las ruinas: un motivo frecuente representa cementerios y ruinas de
iglesias góticas, todo con la naturaleza intacta, a la luz de una
pálida luna llena. La exploración de la oscuridad resultó un modo para
aumentar el conocimiento sobre la naturaleza oculta del hombre, y el
goticismo se convirtió en una forma de expresión del lado oscuro del
hombre.
En la tradición monoteísta
occidental, dirigirse al lado oscuro en búsqueda de experiencias
espirituales, ha sido asociado a la condenación, pero si volvemos la
atención hacia las religiones con una distinción menos neta entre la
luz y las tinieblas, veremos que también la oscuridad fue vista como
fuente de iluminación: la diosa Kali, por ejemplo, es una de las
principales divinidades del Tantrismo hindú. Las religiones monoteístas
como el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam han centrado su atención
sobre un dios celeste masculino, y los otros seres sobrenaturales han
sido asociados al Diablo. En particular, la fuerza femenina divina ha
sido vinculada al lado oscuro. El lado luminoso es característico de la
mayor parte de movimientos de masas y de las religiones esotéricas,
mientras que el lado oscuro enfatiza lo que es único, anormal y
exclusivo. Muchas religiones tratan de mostrarse como ejemplo,
calificar lo propio como un sendero adecuado para todos y que puede
llevar fácil y rápidamente a la salvación. Las formas más oscuras de
espiritualidad no pueden ser presentadas de este modo, como si fueran
un champú o un revolucionario producto de belleza. El camino oscuro no
pretende ser para todos. Para recorrer el camino oscuro es necesaria la
capacidad de penetrar bajo la superficie de las palabras, los símbolos
y las imágenes. Invertir conceptos como "bien" y "mal" no es una
operación carente de peligros, y evocar entidades que han sido temidas
durante miles de años puede ser devastador. Aunque pueda considerarse
no religioso, es difícil dejar atrás las viejas estructuras religiosas.
A principios de los noventa fue
celebrado en Suecia un bautismo oculto; los medios de comunicación lo
hicieron conocido como "el bautizo del Diablo". Es interesante señalar
que el episodio recibió mucha atención, a pesar del hecho de que Suecia
es uno de los países más laicos del mundo. Puede tenerse prueba
constante, del hecho de que la religión sigue teniendo un impacto
considerable sobre la visión que el hombre tiene del mundo, incluso
aunque no sea siempre fácil darse cuenta de ello. El peligro en
recorrer el sendero oscuro, no está en el riesgo de ser condenados por
los puristas religiosos, sino que el de ser personalmente incapaces de
ver a través de los tópicos y las descripciones falsas impresas sobre
los símbolos oscuros. El sendero oscuro no tiene nada que ver con los
comportamientos externos, ni mucho menos con actos por los que se hace
mal a los animales, personas o propiedades. El camino oscuro es un
proceso espiritual y existencial con el cual los hombres abren las
cancelas de los rincones más oscuros de su alma.
Entrar en las regiones qlifóticas es
un proceso difícil, y no todos poseen la fuerza para abordar lo que se
esconde en la oscuridad. La Qabalah explica cómo todas las escorias,
tanto procedentes de la psicología del hombre como de la creación del
universo, son acumuladas en los mundos qlifótico. En ellos, de forma
similar a cuando se erosiona el suelo, nosotros nos encontramos frente a
todo lo que ha sido descartado; al principio surgen los residuos, pero
luego, cavando más a fondo, se encuentran tesoros y fósiles que datan
de eras antiguas.
No es un paseo tranquilo el que
espera a quienes osan recorrer los túneles del infierno y el sendero
oscuro, sino que una exploración ardua, que invierte todos los valores y
todos los conceptos.
El infatigable buscador, encontrará
en el corazón del infierno al portador de la luz que da las respuestas a
las grandes preguntas de la existencia; en palabras del psicólogo
suizo Carl Gustav Jung: "La iluminación no consiste en la contemplación
de figuras y visiones luminosas, sino en hacer visible la oscuridad".
Cuando se emprende un estudio pormenorizado de la Qabalah nosotros
podemos encontrar el mismo mensaje, que silenciosamente revela que la
muerte es la puerta de la vida, y que la luz más brillante puede ser
encontrada en lo más oscuro del abismo...
Por Thomas Karlsson...Extracto del libro Kabbala, Kliffot och den goetiska magin...

Si solamente hubiera...
desdeñado futuras grandezas
y mirado las plantas y los edificios
y tomado contacto con aquellos que me rodeaban.
Si hubiera olido el aire
e ignorado los formulismos y obligaciones rígidas
y escuchado el rumor de la lluvia sobre el tejado
estrechando a mi mujer entre mis brazos.
...Tal vez no es demasiado tarde.
Ella podría morir esta noche.
Pero hemos estado juntos cuatro años.
¡Cuatro años!.
Si no la tuviera un nuevo día
no podría sentir que es injusto.
Ni siquiera la merezco un minuto.
Dios lo sabe...
Yo mismo podría morir esta noche.
Lo que debo hacer es morir ahora.
Aceptar la justicia de la muerte.
Y la injusticia de la vida.
Mi vida ha sido buena.
Más larga y mejor que la de muchos.
Tony, mi gran amigo murió a los veinte.
Yo he tenido treinta y dos años.
No podría pedir un día más.
¿Hice algo para merecer el nacimiento?
Fue un presente. Yo soy. Este es un milagro.
No he tenido derecho a un solo minuto.
A algunos les es concedida sólo una hora.
Yo he tenido treinta y dos años.
Pocos pueden escoger el momento de su muerte.
Yo elijo aceptar la muerte ahora.
Desde hoy renuncio a mi derecho a vivir.
Renuncio también a mi derecho
sobre la vida de mi mujer.
Está amaneciendo.
Me ha sido dado un nuevo día.
Otro día para oír,
y leer, y oler, y caminar.
Un nuevo día para el amor, para la gloria.
Estoy viendo un nuevo día.
Pienso en aquellos que no lo están.
Hoy día deseo hacer las cosas
poniendo mi ser en ello.
No quiero permanecer ajeno a mi quehacer
tratando de convencerme de algo que no soy.
Rehúso hacer cosas por mis semejantes
sólo para que éstos opinen bien de mí.
No me interesa trabajar por el dinero.
Quisiera trabajar por amor a mi trabajo.
No deseo vivir para cumplir un objetivo.
Sólo quiero vivir...
Mi oración es: yo seré lo que he de ser
y haré lo que he de hacer.
Todo lo que deseo y necesito hacer
es ser fiel a mi propio ritmo.
Sólo ambiciono hacer lo que hago
sin tratar de hacer lo que no hago.
Tan solo hacer lo que hago.
Ser lo que he de ser.
En paz conmigo mismo.
Seré lo que he de ser. Pero ahora soy lo que soy.
Hoy trabajaré escuchando el ritmo de mi ser.
Desoyendo las voces del "deberías".
Trabajaré en armonía con mi ritmo.
Permaneceré fiel a mi mismo.
Dios reveló su nombre a Moisés
diciendo: "YO SOY EL QUE SOY".
Creo que la ansiedad que circula en mi vida
nace de un desequilibrio entre lo que soy y lo que «debería ser».
Mi ansiedad no se origina en una visión del futuro,
sino en el deseo de sujetarlo a mi voluntad.
Comienza cuando en mi mente surge solapado
el deseo de llegar a ser alguien.
Entre mi voluntad de controlar el futuro
y el reconocimiento de mi impotencia
se genera esa tensión.
Cuando decido "seré lo que he de ser"
y pienso que tal vez no alcance las expectativas
que tengo de mí mismo, brota la ansiedad.
Mi temor a la muerte es mayor
cuando estoy a punto de lograr
lo que los demás esperan de mí;
entonces la muerte amenaza con
el tránsito a ese ser que aún no soy.
No siempre se puede alcanzar la meta-
el logro y la meta se excluyen mutuamente.
La expresión "efecto duradero" es contradictoria.
Yo no tengo significado en el futuro.
Nada será mañana lo que fue hoy.
Nada puede tener significado para siempre.
El significado cambia según las circunstancias.
Mi significación se afinca en el presente.
Es suficiente que hoy pueda ser de valor para alguien.
Es bastante que importe algo ahora.
"Qué deso hacer de la vida?"
"¿Cuál es el propósito?"
Supongo que tengo una razón
para vivir y que mi vida
tiene una dirección.
Pero quizás no tenga ninguna, como la historia.
La suposición de dirigirme hacia algo me inclina
a justificar mis acciones y a planear el futuro.
A veces no quisiera manejar mi automóvil
hacer colar o cumplir encargos, ya que secretamente
siento que estas tareas triviales no están a mi altura
y demoran la ejecución de la "valiosa obra"
que habré de realizar antes de mi muerte.
El modelo por el cual debo vivir
es no tener ningún modelo.
Mi único hábito debiera ser no
tener hábitos. Porque lo hice de
este modo una vez es razón
suficiente para no hacerlo así hoy.
El tiempo es cambio.
Cuando hago algo no acostumbrado
mis horas se llenan de segundo.
Lo familiar contiene menos tiempo
porque implica menos cambio.
Puedo alargar mi vida
manteniéndome aparte de doctrinas
y de rutas ya trilladas.
La confesión de un defecto puede ocultar
la voluntad de no cambiar.
Ya que lo confieso no tengo que aceptar
la obligación de cambiar.
"No puedo evitarlo, lo confieso" digo
desplazando mi responsabilidad hacia el otro
"¿Ya lo has oído, qué piensas hacer ahora?".
¿Por qué valoro mis días de acuerdo
a cuánto he "logrado"?
Cuando la ambición no sea mi dueña
podré gozar recogiendo bolitas de hilo
tendido sobre la alfombra.
Sustengo un gato dormido entre
mis brazos. ¿Qué más puedo desear?
Después de haber escrito este libro
se lo conté a varios amigos.
Su respuesta fue a lo más cortés y tibia.
Más tarde pude decirles:
el libro será publicado.
Casi todos dijeron:
"estamos orgullosos de tí."
Orgullosos del resultado, pero no de la acción.
Todos menos yo, enjuician mi conducta
hicia atrás. Sólo ven mis acciones
encadenadas a sus resultados.
Sin embargo yo actúo en el ahora.
Después conozco los resultados.
El único significado que otorgo a mis
actos es que "son el reflejo de una
parte de mí."
Si viviera para obtener resultados
estaría condenado a una continua frustración.
La sombra de la muerte arrojaría sobre mi vida
una perpetua amenaza de futilidad, así
vivir no hubiera servido de nada.
El premio reside en mis actos, no en sus efectos.
La recompensa está encerrada
en lo hondo de mi respuesta
en esa parte central de mi ser
de la que arranca toda acción.
Gracias a que los resultados son impredecibles
ningún esfuerzo de mi parte está condenado
al fracaso. Incluso un fracaso no tomará
la forma que imagino de antemano.
Ante el futuro sólo puedo decir:
"será interesante ver qué ocurre."
La excitación, el rechazo y el aburrimiento
presuponen un conocimiento de resultados
que no puedo tener.
Si trabajo pensando en una meta
mi vida se convierte en un proceso.
El arco iris es más bello que el resplandor
que deja cuando se desvanece.
El arco iris existe en el presente.
Nunca al morir su color es
tan hermoso como esperaba.
Una parte de mí quiere escribir,
otra quiere teorizar
o esculpir,
o enseñar...
Si me forzara a un rol
decidiendo hacer sólo una cosa en mi vida
mataría extensas partes de mi ser.
Reconozco que vivo en el presente,
y hago lo que deseo hacer en cada momento
y no aquello que decidí en el pasado.
A veces afirmo "yo siempre hago esto"
o "nunca hago aquello"
como si mi individualidad radicara
en estas consistencias triviales.
"La próxima vez..."
"De ahora en adelante..."
¿qué me hace pensar que soy más
sabio
de lo que podría ser
mañana?
(Hugh Prather)
El ensayo que a continuación se presentará, está basado en la gran obra
dramática llamada “Fausto”, cuyo autor es el gran dramaturgo Johann
Wolfgang Goethe. Goethe, escritor alemán, nacido en 1749, es
probablemente el principal autor de las letras alemanas y uno de los
genios universales más completos por la riqueza de sus facultades,
manifestadas en toda complejidad del saber humano. No sólo se destacó en
la escritura, sino que también en una variedad de actividades debido a
su inmenso talento. Su obra, estrechamente ligada a su vida, se reflejó
siempre en ella y da mayor relieve a la figura del hombre, arquetipo del
europeo, que supo expresar, en Fausto, un hito de la mentalidad
alemana. Si asociamos a Goethe con su sociedad actual, sabemos
que sin llegar a condenar los principios de la Revolución Francesa,
expresó disgusto por sus métodos; cuando el nacimiento antinapoleonico
se extendió, se mantuvo distante, mientras que su voluntad reformista
era la de una modificación progresiva y beneficiosa, dirigida por las
capas privilegiadas de la sociedad. Fausto, es la obra que ocupa
gran parte de la larga vida del autor. Es una de las obras maestras de
la literatura alemana y universal. No es sólo una reelaboración de una
leyenda del sabio mago medieval Faust, sino, una alegoría de la vida
humana en todas sus manifestaciones. Desde el punto de vista
argumental y artístico, la obra refleja el impresionante alcance de la
evolución del autor, desde los días rebeldes del período, hasta la
sabiduría sosegada de su madurez. Su énfasis en el derecho y el poder
del individuo para indagar libremente en todos los asuntos humanos y
divinos para descubrir su propio destino, justifica su representación
universal como primera gran obra dentro del espíritu del individualismo
moderno. Fausto, es un personaje semilegendario que hizo un
pacto con el diablo para alcanzar la sabiduría. El inspirador de esta
obra fue Johann Faust, quien fue un universitario que se ganó la vida
con la enseñanza y los conjuros. A medida que viajaba de cuidad en
cuidad, su fama aumentaba y se extendía, y las misteriosas
circunstancias de su muerte, tras haber vendido su alma, confirmaron su
notoriedad. Martín Lutero atribuyó a Faust poderes diabólicos y para
muchos fue un charlatán, mientras que otros sostienen que gozó de la
tutela del arzobispo. En cualquier caso, durante el siglo XVI se
convirtió en el protagonista de cuentos populares. De este modo, el
pacto con el diablo entró en la mitología popular. De esta forma
queremos dar a conocer nuestra hipótesis, la que hemos dividido en tres
conjuntos. El primero, alrededor de Goethe, ya que en la obra podemos
apreciar que cuando Fausto está a punto de acabar con su vida, hacen su
aparición los ángeles, quienes lo detienen. Luego, hace su aparición
Mefistófeles, con el objetivo de desviarlo del camino. Entonces nuestra
pregunta es la siguiente: ¿Por qué Goethe hace participar en la obra
estos elementos religiosos junto a los malignos?, dentro de la misma,
también nos preguntamos: ¿Es Goethe creyente?. Por otro lado,
tenemos la segunda parte de nuestra hipótesis, esta, la obtuvimos
tomando en cuenta al personaje principal del libro, el que en muchas
oportunidades adopta distintas actitudes, a lo largo de la obra, se nos
muestra a un Fausto por momentos cruel, como cuando abandona a su amada,
en otros valeroso y noble. Por lo tanto: ¿Cuál es la verdadera
personalidad de Fausto?, o más bien dicho, ¿Dentro de la obra es posible
encontrar a un Fausto bien definido?. Creemos que estas dos últimas
preguntas son muy complejas, puesto que como lo veremos a lo largo del
trabajo, Fausto se ve enfrentado a variadas situaciones, ante las
cuales, reacciona de distintas formas. Finalmente, la tercera y
última fracción de nuestra hipótesis, consta de sólo una pregunta, la
que también está basada en los sentimientos del protagonista, quien en
los inicios del texto, llega a la conclusión de que toda su lucha por
alcanzar el saber ha sido en vano, entonces: ¿Por qué piensa en el
suicidio?. Creemos que esta es una pregunta muy importante, ya que a
pesar de que puedan ser muy obvias sus razones, queremos adentrarnos más
en el contenido de la obra y relacionarlo netamente con las intenciones
del protagonista. DESARROLLO. La
historia de Fausto comienza en el cielo, donde se encontraban los tres
arcángeles mayores, Miguel, Gabriel y Rafael conversando con “El Señor”
sobre los acontecimientos ocurridos en la tierra. A esta conversación se
incorpora Mefistófeles, quien representa, en esta historia, al mismo
Diablo. El Señor le habla a Mefistófeles sobre Fausto, un hombre que se
sentía muy insatisfecho con sus obras en la tierra, por lo cual quería
quitarse la vida y le dice que quiere salvarlo. Mefistófeles desafía al
Señor y le dice que él hará que Fausto se vaya por el mal camino, hecho
que llevó al inicio del encuentro entre el Diablo y Fausto. Así,
Fausto clama a Mefistófeles y éste hace un trato con él, quien a cambio
de su alma, le ofrece dar juventud y todas las sabidurías existentes a
Fausto, él que ya estaba viejo y se sentía aburrido de todo lo de la
tierra. Mefistófeles lleva a Fausto donde una hechicera, quien le da una
pócima para rejuvenecer. De esta forma, el Diablo quiere demostrarle a
Fausto sus grandes poderes y lo lleva a una caverna, en donde encuentran
a tres hombres, los cuales en su interior, al ver a estos dos
“extraños”, tuvieron la idea de sacarles dinero. Mefistófeles,
conociendo sus pensamientos, se acercó a ellos hasta entablar
conversación. Los invitó a un trago, e hizo que de una perforación que
había hecho en el borde de la mesa, brotara vino. A los momentos
después, se encontraban estos cuatro hombres de rodillas, bebiendo de la
ilusión de Mefistófeles, dándole a conocer a Fausto sus poderes. Luego,
lo llevó donde una mujer hermosa llamada Margarita, e hizo que ésta se
enamorara de él. Fausto, sin querer evitarlo, también comenzó a amarla,
pero ella, quien tenía un alma muy pura, se sentía incomoda ante la
presencia de Mefistófeles y decidió alejarse de Fausto. Mefistófeles,
lleno de ira, mata a Valentín, hermano de Margarita y hace parecer que
la asesina fue ella, por lo cual cae a los calabozos. A pesar de que
está embarazada, Fausto la deja y se va con el Diablo, pero al tiempo
después no soportó saber que ella estaba sufriendo y obliga a
Mefistófeles a que lo lleve a rescatarla. Al llegar a los calabozos,
Margarita sintió pavor de estar nuevamente frente a estos dos hombres y
luego de alzar los rezos al cielo, estos se abren, se escucha una voz
diciendo que está salvada, y se eleva hacia el paraíso. Posteriormente,
ocurren una variedad de acontecimientos, después de los cuales, Fausto
adquiere muchas posesiones y construye un gran palacio donde habitaba
solo él y su conciencia. En este lugar comienza a tener visitas de unos
extraños fantasmas que eran como “almas del mundo”. Se confunde mucho y
comienza a ver toda su vida. De una manera muy confusa, siente deseos
muy extraños, pero en su interior sabía que la muerte estaba tocando su
puerta. Estando éste, al límite de la muerte, entrando a las puertas del
infierno, se abren nuevamente los cielos y de allí se escuchan las
voces celestiales de los ángeles, quienes le anuncian que estaba
salvado. De esta forma, él se eleva a los cielos y allí encuentra a su
amada Margarita, dándole las gracias a la Santísima Virgen por haber
salvado a su querido Fausto. En Fausto, encontramos a un
personaje muy peculiar. Se dice que en nuestra época se está
escenificando el conflicto eterno entre el héroe homérico contra las
gigantescas fuerzas más grandes que él. Fausto en el escenario del
mundo, buscando la felicidad a través del conocimiento absoluto. Esta
gran lucha entre el hombre y la “sociedad mediocrizante” o “la masa”
aparece en los antiguos mitos griegos, en algunos cantares medievales y
hasta en las teorías de Nietzsche. Respecto a los elementos
religiosos; con ellos Goethe incorpora un aire trágico a su obra; un
Fausto a merced de unos dioses que no pueden impedirse el entablar una
suerte de competencia. Si miramos el contexto, Goethe ha sido
fuertemente influenciado por el pensamiento de la ilustración, ha
estudiado a los filósofos que fueron sus contemporáneos y ha explorado
en muchísimas ramas del conocimiento. Goethe es un panteísta (una clase
de secta) y lo expresa con la suficiente delicadeza en su obra como para
pasar desapercibido. Es precisamente aquí en donde juega un papel muy
importante el Espíritu de la tierra (Mefistófeles). En su aparición
Fausto siente miedo al verlo y le pide que se aleje, después se siente
nuevamente fuerte y le dice que son iguales. El Espíritu le dice: “te
asemejas al espíritu que comprendes, no a mí”. En este momento, Fausto
no es capaz de comprender lo que el Espíritu le ha querido decir, algo
que en el transcurso del libro comprenderá. Es por eso que los
encuentros con la naturaleza siempre están llenos de nuevos
conocimientos para Fausto, cada vez que tiene problemas se acerca a la
naturaleza y puede comprender un poco más a aquel Espíritu. Y
este Espíritu es la naturaleza, un sistema de cambios cerrado en sí
mismo. La naturaleza es creadora y siempre se reinventa. Fausto
pertenece a esta naturaleza, pero no es la totalidad de esta. A través
de la obra Fausto entenderá que puede observar, disfrutar y estudiar la
naturaleza, pero que nunca la comprenderá por completo, sino que sólo
algunos de sus componentes. El hecho de haber escogido a Fausto y
a Mefistófeles no quiere decir que Goethe creyera en un dios o que
hubiese separado a la humanidad de esa manera (Fausto quiere mejorar y
convertir a los hombres y Mefistófeles quiere sacarlos del buena
camino), sino que usa estas dos figuras para mostrar la ambigüedad
humana. Los seres humanos somos a veces Faustos y a veces Mefistófeles. Según
la combinación de sucesos en la historia, Goethe es creyente, es un ser
cristiano, pero no católico. Sus ideas de la ilustración y su panteísmo
pasa tan desapercibido en su obra, que nos confunde al leer la
historia, por esto nos surgió la hipótesis sobre su creencia religiosa,
al darnos cuenta que en el contexto que usa, mezcla el sentido religioso
y lo maligno, aprovechando estos dos sentimientos para aclarar como es
que a lo largo de la vida el hombre tiene una gran inseguridad interior. El
ideal renacentista era el del conocimiento total, arte, ciencia,
cosmetología, artes ocultas, teología, un todo. Fausto es la imagen
hecha hombre de este ideal, pero también imagen de la inconformidad del
hombre que busca, el verdadero buscador. Enfrentado a los demonios a
diario, sintetizando esa parte del hombre en Mefistófeles. Parte
integral del hombre. Por otro lado, Fausto es escogido por el
Señor para representar la humanidad y demostrarle a Mefistófeles que el
hombre siempre vuelve al camino del bien. Fausto en momentos
cambiaba de comportamiento súbitamente. Al igual que muchas grandes
obras, esta refleja los problemas de toda humanidad, de todos los
tiempos donde los personajes y vidas se reflejan en nuestra propia
realidad, en cada uno de nuestros entornos. Tanto que Fausto puede
demostrarnos que no somos un sólo YO absoluto y completo, sino que
dentro de nosotros se encuentran las virtudes y desgracias de todos los
tiempos del hombre. De alguna forma se pueden explicar los diferentes
comportamientos, de muchos extremos y tipos dentro de nosotros. De
encontrarnos en una vida espiritual a una vida de libertinaje, si
quieren, en un solo día. En si, Fausto era un hombre muy
“arribista”. Por un lado, sentía que tenía todos los conocimientos del
mundo, pero al mismo tiempo, sabía que le faltaba mucho por conocer. Él,
no lograba encontrar la forma de poder adquirir más conocimientos y
mientras más buscaba, más vacío se sentía en su interior. Es difícil
poder encajarlo en una personalidad definida. Lo más exacto es decir que
él era como todas las personas, es decir, tenía dos lados opuestos.
Dentro de él existía un Fausto bueno, él cual estaba en constante lucha
en contra del Fausto malo, él cual era exaltado en todo momento por
Mefistófeles. Si lo asociamos a nosotros, podemos decir que
Fausto soy yo, Fausto eres tu cuando te dejas llevar por lo fácil, por
lo que no requiere esfuerzo. Fausto somos todos nosotros en el momento
en que descubrimos que estamos atados a una cadena de “principios de
placer”, junto con el miedo de desaparecer como conciencias
individuales. Cuando Mefistófeles se le aparece a Fausto, este
se encuentra en una situación en la que piensa quitarse la vida por
juzgarla como inútil. Aún después de haber estudiado todas las
disciplinas académicas se siente viejo y sin haber hecho ningún aporte a
la humanidad. Por esto mismo recurre a la magia y llama al Espíritu de
la Tierra. Esta es una de las figuras más importantes de la obra y sobre
la cual se construyen muchos de los planteamientos filosóficos de
Goethe. Fausto es consciente de sus imposibilidades, que a la
final son las del hombre, piensa que no sabe nada que pueda mejorar y
convertir a los hombres. No es raro que quiera suicidarse, que quiera
morir a su estado, a su época. Siguiendo el paralelo, el hombre buscaría
morir a su época, anhela un nuevo prototipo, en esas circunstancias,
Mefistófeles, aparece para mostrarle la vida sensual, le incita a pasar
de lo pasivo a lo activo, de lo ideal a lo real. Supongo que
mediadores como el diablo o agentes angelicales aparecen debido al
contexto religioso, la leyenda del Faust aparece a principios del siglo
XVI y la publicación del Fausto de Goethe dos siglos después. La
transición del medioevo a la modernidad. Sólo Mefistófeles habría sido
el redentor, el punto de quiebra que sacara al hombre del oscurantismo
de los siglos de la iglesia. Como ya se manifesto anteriormente,
en la obra se ven representados todos los conflictos humanos, las
necesidades, los instintos, los placeres contra los deberes, la razón y
la moral. El representar todas estas características por medio de
Mefistófeles o con el uso de los ángeles se debe a que simplemente no
hay nada más simbólicamente opuesto que el bien y el mal o Dios y el
Demonio. Es pues en ese contexto en el cual la obra va dirigida
totalmente hacia eso. Al que somos, al porque estamos aquí, que papel
nos corresponde a cada uno desempeñar dentro de este Todo al que
pertenecemos. Por eso, Fausto al querer suicidarse por no encontrar
ninguna respuesta al porque de su vida entra en ese conflicto emocional,
espiritual y mental en que su búsqueda lo lleva a decidir entre sus más
oscuras partes y creencias y elegir que papel o que ideología adoptara
en este mundo. Luego de haber analizado las creencias religiosas
de Goethe, hemos podido demostrar que éste era creyente, aunque queda
claro que no era católico, tenía una peculiaridad para creer en Dios,
pero en sí, tenía el mismo concepto básico que tenemos todos los que
creemos en un ser superior. Por el hecho de que Goethe haya incluido
elementos religiosos a su obra, nos demuestra que poseía cierto temor
hacia Dios, y aunque fuera un poco confuso para nosotros los lectores,
él sabía que estaba escribiendo sobre lo que él creía. A pesar
de que hemos reconocido los elementos que habían en la personalidad de
Fausto, no hemos podido definirlo dentro de una personalidad específica,
pero sí hemos llegado a entenderla y a saber que sí había un Fausto
definido y ese era el hombre que estaba en constante lucha entre sus
sentimientos de búsqueda de la verdad, su verdad. En cuanto a
sus intenciones por acabar con su vida, podemos decir que son
consecuencia de su sentimiento de siempre querer saber más. Llegado
cierto punto de su vida, se dio cuenta de que sabía muchas cosas, tenía
demasiados conocimientos, pero a pesar de esto, él se sentía indigno;
por un lado creía que el saber tanto no le había llenado el alma y por
otro lado, quería ser más sabio aún. Por estas dos causas, su interior
se sentía imposibilitado ante sus sentimientos y, obviamente, eso lo
llevaría a la desesperación y a querer terminar con su vida...
CONCLUSION...
Fausto
es indiscutiblemente una obra universal. Es interesante la idea que el
bien y el mal viven dentro de nuestro ser, y somos nosotros quienes
elegimos que camino seguir.En cuanto al cansancio de Fausto por todo
el conocimiento acumulado es comprensible, ya que llegó al punto de no
interesarse por nada más y estaba decepcionado de saber tanto y aún así
no encontrarse satisfecho o feliz. A nuestro modo de entender,
Goethe al escribir Fausto, creemos que quizás, más que preguntarnos
sobre el hecho de sí es creyente o no, debimos enfocarnos hacia lo
esencial de la obra. El eterno conflicto interno de los humanos. Este
inmenso poema, es ante todo, símbolo, arquetipo. Una alegoría humana
con todas sus implicaciones. Un hombre, a quien su deseo epistemológico
de abarcarlo todo, tenerlo todo, lo llevan, a fin de cuentas, a empeñar
su alma con este fin. Fausto se nos muestra como el hombre atormentado
que, lejos de satisfacerse con el conocimiento intelectual, decide irse
por los derroteros de la magia y, eventualmente, se convierte en
poseedor de la belleza máxima. Después de haber verificado nuestras hipótesis, queremos dar a conocer nuestras opiniones finales del libro. Es
irrefutablemente un drama interesante en la mezcla o en la idea en que
el bien y el mal viven dentro de nuestro ser, y somos nosotros quienes
elegimos que camino seguir. Goethe, al escribir esa obra, trata
en todo momento de resaltar los cuestionamientos internos de cada
persona, aquellas luchas que muchas veces opacan nuestros días, cuando
la razón nos dice algo mientras que nuestro corazón nos dice otra cosa. Y
es así como pasamos grandes etapas de nuestras vidas siguiendo a
nuestras pasiones, que por lo general, son mucho más fuertes que
nuestras razones. En Fausto, está muy claro que muchas veces nos dejamos
llevar por nuestras emociones, las cuales al estar complacidas, dan
muchas más tranquilidad a nuestra vida. Al leer Fausto, podemos
encontrar significados diferentes en épocas determinadas de nuestras
vidas, pero siempre se escapa algo, por lo mismo su mensaje es
indefinido y no se trata simplemente de una obra clásica dentro de un
contexto socio-histórico determinado. Fausto es la expresión de la
naturaleza, un sistema de cambios cerrado en si mismo. Según
nuestro punto de vista, el hombre más feliz es aquel que sabe reconocer
los méritos de los demás, que puede alegrarse del bien ajeno como si
fuera propio. Y vive su vida tanto interior como exterior en forma
coherente. Finalmente, queremos dejar una frase del mismo
dramaturgo J.W. Goethe, la que consideramos que se aplica totalmente al
personaje de Fausto:
“No basta saber, se debe también aplicar... No es
suficiente querer, se debe también hacer”...
“FAUSTO” JOHANN WOLFGANG GOETHE



